El legado de un indiano, el Marqués de Valdecilla

MAXI DE LA PEÑA
El legado de un indiano, el Marqués de Valdecilla

El espacio natural y cultural más importante de Medio Cudeyo es la Finca del Marqués de Valdecilla. Pasear por su jardín es retroceder a principios del siglo XX y conocer la vida de una familia indiana. Un lugar donde se mezclan historias pasadas y modernas actividades culturales, formativas y congresuales.

Con una superficie de 15 hectáreas, la finca es un espacio que cuenta con un gran jardín y seis edificaciones construidas entre los siglos XIX e inicios del XX para ser residencia de Ramón Pelayo de la Torriente, Marqués de Valdecilla, importante hombre de negocios en Cuba y gran benefactor. En torno a este espacio se encuentra un jardín lleno de historia.

La Finca del Marqués de Valdecilla se encuentra en el lugar conocido como Campo de la Botica y sitio de La Salve. Tiene una superficie de 147.910 metros cuadrados encerrada por un muro de mampostería de 1.560 metros de perímetro.

Como la mayoría de las casas de los indianos, gozaba de un gran jardín con especies de gran porte y novedosas para la época y la situación geográfica (hasta un total de aproximadamente 1.300 unidades arbóreas con numerosas especies). La descripción natural de este espacio se puede dividir en dos zonas: por un lado la zona de jardín, que rodea las edificaciones, y por otro la finca propiamente dicha.

En el interior de la propiedad se levantan seis edificaciones: la Casa Blanca, La Casuca, San Rafael, La Solana, El Garaje y La Cabaña, construidas entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, con la excepción de La Solana, obra del siglo XVIII.

El acceso a la finca se realiza a través de una portalada de piedra con escudo de armas trasladada hasta aquí desde la casa de Los Quintana de Penagos, en 1935. Son numerosos los rincones que el conjunto ofrece: fuentes artísticas, esculturas alegóricas y arbolado singular desde robles del país y americanos a tilos y cedros de Japón.

Ramón Pelayo de la Torriente, Marqués de Valdecilla, fue un hábil comerciante. Nació el 24 de octubre de 1850 en la localidad de Valdecilla, del municipio de Medio Cudeyo. Hijo de modestos comerciantes, marchó a Cuba en el año 1864. Trabajó en el comercio de Cienfuegos y como propietario de un pequeño 'abarrote' en Matanzas, donde puso la primera piedra de su fortuna. Inquieto por aprender, marcha a Estados Unidos en plena revolución industrial. Vuelve con las ideas renovadas y en Aguacate compra una finca que explota con las nuevas técnicas.

Allí levanta una planta azúcarera en la que emplea a 8.000 obreros, contando incluso con ferrocarril propio. Construye viviendas y escuelas para sus operarios. Su residencia se convierte en cuartel de las tropas españolas y hospital de sangre. Como otros muchos españoles, no permanence en Cuba tras la independencia y regresa a España, donde se dedica a los negocios.

En el año 1916 se le concede el marquesado de Valdecilla, y en 1927 es Grande de España, así como Hijo Preclaro y Predilecto de Medio Cudeyo. Sus obras en Cantabria y fuera de ella son innumerables, pero hay que destacar algunas: Escuelas de Medio Cudeyo, Ayuntamiento, Juzgado, Casa Cuartel, iglesia de Valdecilla. Ramón Pelayo dio un millón de pesetas para la construcción de la Universidad Central y 110.000 para el Palacio de la Magdalena. La relación sería interminable, pero cabe destacar su mayor obra, el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, inaugurado en 1929. Ramón Pelayo muere en su localidad natal, Valdecilla, el 26 de marzo de 1932.

En el año 2003 el Ayuntamiento de Medio Cudeyo adquiere la finca con todo su patrimonio cultural y natural.

La finca es también lugar de numerosas actividades culturales y formativas. Sirve todos los años de escenario singular para los cursos de verano que ofrece la Universidad de Cantabria transformándose en un pequeño campus pedagógico y convirtiendo a Valdecilla en un lugar de encuentro entre alumnos.

Además de este evento, a lo largo del año se organizan cursos formativos, ponencias y exposiciones. El espacio dispone de El Garaje, una antigua cochera completamente reformada que aloja amplias y modernas aulas equipadas para su uso cultural.

El acceso principal a la finca se realiza a través de una imponente portalada de piedra. Una vez dentro, el visitante podrá conocer la Casa Blanca, antigua residencia de Ramón Pelayo construida a partir de 1892 dentro de la corriente clasicista.

En el amplio jardín con numerosas especies arbóreas, destaca una fuente de Mariano Benlliure. Un grupo escultórico de granito y cerámica policromada que se compone de una escena infantil con ocho niños y un gran cisne que soporta una pila en forma de concha.

La obra fue realizada en 1928 en colaboración con la Fábrica de Cerámica de Ruiz de Luna de Talavera de la Reina. Todo un placer para los sentidos y un lujo de escultura.

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