'Electra', el drama anticlerical de Pérez Galdós

BENITO MADARIAGA :: JOSÉ IBARROLACRONISTA OFICIAL DE SANTANDER
'Electra', el drama anticlerical de Pérez Galdós

El estreno del drama 'Electra', de Benito Pérez Galdós, en el Teatro Español de Madrid el 30 de enero de 1901, desencadenó en España todo un movimiento anticlerical que no estaba en principio orquestado ni era debido a la voluntad del autor. Sin embargo, la obra escrita en Santander en su finca de «San Quintín» tuvo una repercusión política y religiosa de carácter nacional. El argumento, si bien diferente, estaba inspirado en el caso de Adelaida Ubao, que ocupó las noticias de la prensa. Esta joven, menor de edad, ingresó en un convento en contra del deseo de su propia familia, lo que obligó a la madre a elegir a Nicolás Salmerón para que la defendiera en los tribunales, juicio que ganó el abogado republicano. La trama es la siguiente: Electra (derivación de Eleuteria) es engañada por su tutor Salvador Pantoja, que para apartarla de Máximo, del que está enamorada, le hace creer a ella que ambos son hermanos. Desalentada se va a un convento de donde es rescatada tras aclararse el engaño y vencer al malévolo Pantoja. Como puede verse no aparece nada anticlerical.

El estreno tuvo un éxito resonante (Galdós salió 14 veces a escena) y motivó su representación en provincias y en el extranjero, donde el público sentía curiosidad por ver la obra, a pesar de los ataques de la Iglesia que la sentenció y la acusaba de estar manipulada por la masonería, lo que no era cierto. Pero ello fue debido a que las representaciones estuvieron unidas, en nuestro país, a agresiones a los jesuitas y a otras órdenes religiosas, ataques a los conventos a pedradas, con las consiguientes polémicas contradictorias en la prensa. Pero ¿qué tenía ese drama que electrizó a las gentes con manifestaciones anticlericales? Digamos que ni la obra era propiamente anticlerical ni siquiera estaba entre las mejores de su producción dramática.

Su amigo José María de Pereda le escribió felicitándole, pero a la vez le decía con razón que no podía aplaudir «el frenesí de las gentes que alzaron la bandera de muerte y de exterminio contra ciertas cosas que nada tienen que ver con lo que sucede en el drama». A su vez, don Benito le contestaba en una carta: «Nunca sospeché que esta obra levantara tan gran polvareda, y el día anterior al ensayo general creía firmemente, me lo puede creer, que el drama produciría poco o ningún efecto». Y le añadía en la posdata: «Crea V. Sr. Don José que si pudiera irme mañana a Santander, iría sin más, a guarecerme en el silencio doméstico y en la paz campestre, lo haría sin vacilar».

Lo llamativo es que 'Electra' no ha sido una obra muy representada, excepto en el bando republicano durante la Guerra Civil. Hoy podríamos decir que las consecuencias del drama fueron el resultado de una presión clerical agobiante en el país y también de una reacción de los medios progresistas con ataques a la Iglesia. Ni siquiera Menéndez Pelayo se libro de la crítica por haber ido a verla el día del estreno y aplaudirla.

Galdós, años más tarde, se quejaría en el prólogo de «Alma y vida» de lo que significaron aquellos ataques al libre desarrollo del teatro, al recordar «las airadas campañas contra Juan José o contra 'Electra', obras cuyos títulos han merecido el honor de resonar en todos los púlpitos y de amenizar los «Boletines Eclesiásticos» de todas las diócesis». Se condenó a los que vieran la obra y en algunos lugares se prohibió facilitar posada a los actores. Se dio hasta el caso inconcebible de que el actor que hacía de Pantoja era insultado en la calle.

Pero lo curioso y muy español es lo que dispuso Galdós con el dinero en la sesenta representación de beneficio que le dieron en el Teatro Español. El producto económico de ese día se lo entregó al gobernador civil y al alcalde de Madrid para que lo repartiera entre los pobres, como así se hizo. ¡Muy bien, Don Benito!

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