Fallece Julio San Emeterio, uno de los históricos del ciclismo montañés

El que fuera el primer ganador del Circuito Montañés de profesionales, contribuyó para que Bahamontes ganase el Tour de Francia de 1959

S. E.SANTANDER.
Gran rodador. Julio San Emeterio, durante la Bicicleta Eibarresa, cuando corría en el equipo Kas. ::                             DM/
Gran rodador. Julio San Emeterio, durante la Bicicleta Eibarresa, cuando corría en el equipo Kas. :: DM

Julio San Emeterio, el mejor gregario de Federico Martín Bahamontes, el rodador cántabro que contribuyó para que el toledano se llevase el triunfo en el Tour de Francia de 1959, falleció ayer, en San Felices de Buelna, a los 80 años de edad y después de toda una vida ligada al ciclismo.

Con 17 años, comenzó a competir en bici. San Emeterio era un corredor de figura estilizada, elegante hasta vistiendo maillot y culotte, gran rodador y mejor sprinter. Profesional entre 1954 y 1965, a San Emeterio -'El Mezo' como se le conocía- se le recordará sobre todo por ser uno de los históricos del ciclismo montañés y por ayudar a Bahamontes a ganar ese Tour de 1959, el primero en la historia que conseguía un corredor español. En esos años el Tour se corría por selecciones nacionales y España presentó en esa ocasión una escuadra con dos montañeses: el castreño Carmelo Morales y el propio San Emeterio, que se había ganado un puesto tras una victoria en una etapa de la Vuelta a España. El del 59, fue un Tour para el recuerdo. Las crónicas de la época recuerdan que la victoria de Bahamontes significó «el más universal de los éxitos deportivos que España ha conseguido fuera de sus fronteras». Y uno de los protagonistas de este éxito fue San Emeterio. El torrelaveguense no sólo exhibió su clase en la prueba gala sino que además demostró su lealtad a Bahamontes.

Además de en aquella edición, San Emeterio participó en otras cuatro de la ronda francesa, en siete de la Vuelta a España y en una del Giro a Italia.

Durante su carrera deportiva militó en los equipos Kas, Tricofilina Coppi, Faema, Ferrys e Inuri. Y como director estuvo en el Karpy, el Monteverde y el Teka. A este último estuvo vinculado desde 1976 hasta 1990. Comenzó como director y años más tarde, cuando José Antonio González Linares pasó a dirigir el equipo, contó con San Emeterio entre sus colaboradores.

Nacido en Torrelavega, Julio San Emeterio Abascal obtuvo otros importantes éxitos en carreras como el Circuito Montañés, la Clásica de Primavera, la Bicicleta Eibarresa, la Vuelta a Colombia, la Subida al Naranco o la Vuelta a Levante. Él fue el primer vencedor del Circuito Montañés en 1954. Inauguró el palmarés de una prueba histórica que años más tarde cambió su categoría profesional por la de amateur y que en los últimos años ha vuelto a estar abierta para los profesionales más jóvenes del pelotón mundial. En ese 1954, Julio San Emeterio debutaba en el campo profesional y corría como independiente. Con su victoria en el Circuito Montañés se convirtió en el corredor revelación de esa temporada.

A los 35, San Emeterio se retiró. Su única espina fue no haber disputado nunca un Mundial. Comenzó su trayectoria como director, que fue casi tan exitosa como la de corredor. Estuvo al frente del Teka, una de las escuadras más potentes del mundo durante los años 80.

«Acérrimo bahamontista»

Ayer nada más conocer la noticia de su fallecimiento, el ex ciclista toledano Federico Martín Bahamontes definió a Julio San Emeterio como un «bahamontista acérrimo». «Lo fue todo para mí. Un compañero de habitación, que ha sufrido los pros y contras de este deporte» y «bahamontista acérrimo que trató de ayudarme».

El 'Águila de Toledo', de 81 años, dijo además que prefiere «no pensarlo» porque «nos está llegando la hora a todos, más tarde o más temprano, porque la edad no perdona».

También el ex ciclista y alcalde de San Felices de Buelna, José Antonio González Linares, señaló que San Emeterio fue un «gran profesional» del ciclismo, pero, sobre todo, «un modelo» en todos los aspectos de su vida. González Linares. «Era un hombre muy recto, siempre llamaba la atención porque iba impecable, llevaba la bicicleta más limpia que nadie, era un modelo en su vestimenta deportiva y de calle, y ha sido así toda la vida», resaltó González Linares.

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