El 'campanu' sonó en el Asón

El primero. Gaspar, Francisco Javier y Fernando, de izquierda a derecha, con el primer salmón que salió ayer de los ríos cántabros en el arranque de la temporada. ::                             D.PEDRIZA/
El primero. Gaspar, Francisco Javier y Fernando, de izquierda a derecha, con el primer salmón que salió ayer de los ríos cántabros en el arranque de la temporada. :: D.PEDRIZA

Una cuadrilla de Gibaja izó ayer una pieza de 3,7 kilos, el primero de la temporadaLos pescadores tienen la sensación de que apenas habrá capturas porque creen que han entrado muy pocas piezas en los ríos

TEODORO SAN JOSÉGIBAJA.

El primer salmón que se captura en la temporada, el denominado 'campanu', apareció ayer en el río Asón. Fue en el pozo que denominan La Cazuela, tramo libre de pesca en la zona de La Llanilla, muy cerca de Ramales de la Victoria, donde tres primos de Gibaja lograron izar el preciado pez. Lo llevaron a tierra a las nueve y cuarto de la mañana, y se convirtió en el más madrugador de los obtenidos en los distintos ríos del Cantábrico donde ayer se abrió la veda. Francisco Javier Fernández era quien manejaba la caña en aquel momento, y con las indicaciones y ayuda del experimentado Gaspar Jiménez y de Fernando Ramírez se hicieron con un ejemplar de 3,780 gramos y 73 centímetros de longitud. Lo pescaron a cebo, con gusana.

«!La hemos liado buena, primo. La hemos liado¡». Gaspar, Fernando y Javier se abrazaban como posesos después de recobrar el aliento y de haber puesto el pez a buen recaudo. Los tres hicieron una piña, se entrelazaron y se dieron «besos, muchos besos porque nos había tocado la lotería», narraba un eufórico Francisco Javier. Y no lo dice precisamente por la oferta de mil euros que recibieron por su ejemplar, propuesta que rechazaron «por escasa y rácana», explicaba Gaspar 'el de Gibaja', sino por la trascendencia y repercusión que un hecho como este tiene en el mundillo de los que cada temporada dan caña al río.

La amanecida salió cubierta. Las nubes bajas tapaban las Peñas de Ranero y el monte San Vicente. El día estaba húmedo y lluvioso. Gaspar, un curtido pescador en el Asón, con más de 40 años pisando río y un centenar de salmones en su historial, se dijo al abrir la ventana: «Un día ideal para la pesca».

Presentimientos

Pertrechados de cañas y viandas, el equipo se dejó aconsejar por Gaspar, que se llevó a sus compañeros de lances hacia La Cazuela. Y no lo hizo al albur. Gaspar había venido observando el río desde hacía muchas semanas, las corrientes y el caudal, y había advertido que «de haber algún salmón, tenía que estar por allí».

Sostiene Gaspar 'el de Gibaja' que el río apenas tiene salmones y que este año se van a pescar muy pocos en el Asón. Es, por otro lado, el sentir general de cuantos pescadores y ribereños se encontraban ayer en los cotos y pozos tentando a la fortuna que ayer sólo sonrió al equipo de Javier, Fernando y Gaspar. «No hay nada, no hemos visto nada», aseguraban unos riojanos que a las once de la mañana ya guardaban los aparejos aburridos de lanzar y no tocar ni un pez en el famoso coto de Batuerto. Lo mismo que Javier, Zuriñe y Unai, de Las Encartaciones, aguas arriba. Otro tanto se comentaba río abajo en Udalla y en Ampuero.

«Estoy convencido que los pocos salmones que hay han entrado en marzo», señalaba Gaspar, al referirse a la nieve y las lluvias de aquel mes, que permitieron que subiera el caudal del Asón por el que se colaron los peces hasta allá arriba. «Seguro que remontaron el río a primeros de marzo. Después ha sido imposible porque no ha habido agua suficiente como para que pasaran la presa de Coterillo», sostiene.

De modo que, con el río estudiado, los tres primos se dirigieron a La Cazuela. Y acertaron.

A las ocho menos cuarto entraron el río. Dieron una batida al pozo y luego le dejaron descansar. A las nueve de la mañana, el salmón se dejó engañar por la gusana que colgaba del anzuelo. En aquel momento el turno de la caña le tocaba a Javier. Fernando le acompañaba mientras Gaspar recolectaba ramas para hacer un poco de lumbre y freir unos chorizos para el almuerzo. «Si no hay chorizo y una bota de vino, yo no voy al río», una condición que mantiene casi desde que siendo niño acompañaba a su padre a pescar.

Su estreno en 29 años

No le dio tiempo a apilar más madera ni, por supuesto a freir el chorizo -«Ahí está, sin tocar» dice señalando a la cesta-. Javier le había llamado la atención: «Creo que ha picado algo. Y tira mucho». Ahí empezó una pelea con el pez que duró «bastante» y estuvieron a punto de perder. «Se nos hizo una coca en el carrete, se nos lió, y tuvimos que seguirlo a punta de caña», explicaba Fernando. Afortunadamente, el pez tiró peleando río arriba, porque si lo llega a hacer al revés, lo pierden.

El destino quiso que quien izara la pieza fuese Francisco Javier, que en los 29 años que lleva pescando nunca había capturado un salmón. Ayer, saca uno y se convierte en el 'campanu'. «Era impensable que trabáramos uno y encima que le sacásemos», reconocía Javier, a quien la captura le va a costar afeitarse el bigote. Hace veinte años que luce mostacho, pero va a cumplir la promesa de que se lo quitaría en cuanto pescara su primer salmón.

Tras sacar el salmón, abrazarse y besarse, no tardaron en dar cuenta de su captura. El protocolo dicta que sea el guardarríos quien dé fe de la pesca, ponga la guía y tome muestras de sangre del ejemplar. Una vez hechos los trámites en Ramales, el equipo se bajó al bar de Nisio, en Gibaja, a celebrarlo con su gente. Mientras llegaban, Emilia, la dueña recordaba los años en los que de allí «salían veintipico salmones en un día», y muestra fotos para testimoniarlo. «Esto era una mina de oro con los salmones». Al rato llegan los triunfadores. No han repicado las campanas para dar cuenta de la captura del primer salmón, pero sí han comenzado a funcionar los móviles y el boca a boca. Y el bar de Emilia comienza a llenarse de parroquianos y curiosos.

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