Paraíso de lectores

Las bibliotecas aprovechan la crisis para resurgir, mientras que las ventas de libros sufren un caída del 25 % en Cantabria

Aunque el público adulto sigue siendo el que más acude a las bibliotecas, el futuro parece estar asegurado a juzgar por la imagen captada en la Biblioteca Central. ::
                             DANI PEDRIZA/
Aunque el público adulto sigue siendo el que más acude a las bibliotecas, el futuro parece estar asegurado a juzgar por la imagen captada en la Biblioteca Central. :: DANI PEDRIZA

Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca». Si Jorge Luis Borges, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX, viera hoy que las bibliotecas se han convertido de alguna forma en paraísos acorazados contra muchos de los problemas globales, incluido el de la crisis económica, quizá aparcaría el verbo condicional y sentenciaría: las bibliotecas son el Paraíso.

Exageraciones aparte, las bibliotecas están resurgiendo en todo el país y en Cantabria no iba a ser una excepción. En general, el préstamo de libros va en aumento, hay más usuarios y ya no es ese lugar en donde sólo había gente en época de exámenes finales. ¿Es por la crisis? Parece que sí. Dos datos apoyan la respuesta. Las ventas del sector editorial han caído entre un 20% y un 25% y, por otra parte, han aumentado los préstamos de libros en las bibliotecas. Por ejemplo, en la Biblioteca Central de Cantabria, aunque la comparativa con otros años es imposible -entró en funcionamiento el pasado 11 de enero-, desde febrero el incremento en el préstamo de libros es notable. Mil libros prestados en enero, casi 3.000 en febrero y una media de 4.000 en marzo, abril y mayo. En total, en lo que va de existencia, 16.271 préstamos. «Con esta biblioteca hemos cambiado de siglo, comparado con lo que había antes no hay una referencia en el pasado que nos sirva, pero la biblioteca está teniendo cada vez más éxito. Cada vez viene más gente y cada vez se sacan más libros en préstamo. En general, creo que vamos a más». Lo certifica Marta San Emeterio, una de las dos responsables de la Biblioteca.

Otro dato a tener en cuenta es que los usuarios reclaman los últimos éxitos editoriales, evitando pasar por las librerías. «Nos piden incluso antes de que salgan en las librerías y nosotros lo que hacemos es tirar más de lo que pide el usuario que adelantarnos». Estrategia que favorece a los lectores que intentan comprar lo menos posible y más en época de vacas flacas, pero que perjudica a libreros y editores.

El presidente de los editores de Cantabria, Manuel Bahíllo, reconoce ese descenso en ventas. «Una crisis afecta a los hábitos, también al de la lectura. La venta en general está bajando en todo, tanto en las librerías como en las propias editoriales y además hay que sumarle que, aparte de la crisis, el sector está en remodelación constante con el libro electrónico». Pero Bahíllo es optimista y confía en la llegada de los brotes verdes. «A nivel filosófico del gremio, que aumente la lectura en las bibliotecas es muy positivo porque al fin y al cabo se hace hábito y a la larga, esperemos que cuando pase esta crisis, la gente vuelva a comprar otra vez». Pero es un deseo. «La realidad es que a día de hoy el hecho puntual es que la ventas han caído casi un 25% por ciento». Y por eso necesitan ayuda institucional. Se está negociando con la Consejería de Cultura sacar para el año que viene una orden para la compra de ejemplares a las editoriales de Cantabria, entre otras cuestiones para dotar a las bibliotecas de más fondos.

Y para que no quede ninguna duda de que son merecedores de apoyos, recuerda que uno de los fines de su gremio, que aglutina a nueve editoriales de la región, «no es sólo vender libros, sino fomentar la lectura. Si es a través de las bibliotecas, por nosotros estupendo».

Y de los editores a los libreros. Ese descenso quedó de manifiesto en la 29 edición de la Feria del Libro de Santander celebrada en mayo. Los libreros estimaron la caída entre un 9% y un 11% con respecto al año pasado, aunque lo achacaron más que a la crisis, que también, a la adversa climatología. Luis Lisaso, presidente de Libreros Asociados de Cantabria y de la Feria del Libro, destacó el éxito organizativo y participativo de la feria, aunque reconoció que no se había visto acompañado por el éxito en ventas.

No sólo en Santander se nota el incremento de usuarios en las bibliotecas. En Torrelavega, la biblioteca Gabino Teira registró el año pasado 34.789 usuarios más que en el año 2008. En total, se utilizó para lectura o consultas este recinto en 147.612 ocasiones. El año pasado aumentó el número de socios en 887 personas, contabilizándose ahora 9.832 asociados con carné.

En Castro Urdiales, también ha habido incremento de usuarios y préstamos en la biblioteca municipal ubicada en el Centro Cultural Eladio Laredo, aunque apenas se ha notado. En 2008 se prestaron 14.793 ejemplares, mientras que el año pasado 14.980. El espacio limitado de la biblioteca es un handicap negativo.

Nuevas tecnologías

El incremento de usuarios en las bibliotecas también hay que achacarlo a la atención prestada por sus gestores a la información digital y las redes de intercambio. Y es que las bibliotecas acercan las nuevas tecnologías al crear catálogos digitales a distancia e incorporar equipos informáticos para los usuarios.

Todo eso y contar con unas instalaciones adecuadas -los problemas de espacio de algunas de las bibliotecas impiden su desarrollo- y una amplia oferta bibliográfica. Es el caso de la Biblioteca Central que se ubica en el edificio de la antigua Tabacalera de Santander.

Sus usuarios disfrutan de 640 puestos de lectura: 520 para adultos y 120 para niños; sala de estudio; sala infantil; un espacio independiente que incluye puestos para ordenadores; zona de prensa, zona de consulta; acceso a internet y referencia electrónica y multimedia; hemeroteca; consulta de fondo local y depósitos; salas de trabajo en grupo y gabinetes de investigación. El nuevo edificio de la Biblioteca Central ha permitido ampliar los fondos existentes. Cuenta con un fondo bibliográfico de 118.569 ejemplares, incluido los documentos audiovisuales.