Del Pacífico a refugio de Cabaña Verónica

MAXI DE LA PEÑA
Del Pacífico a refugio de Cabaña Verónica

Cabaña Verónica es un pequeño refugio de montaña situado en el municipio de Camaleño, a 2.325 metros de altitud en las estribaciones del Pico Tesorero, en el Macizo Central de los Picos de Europa. Su nombre proviene del de una de las hijas de Conrado Sentíes, uno de sus promotores y artífices.

Está abierto entre Semana Santa hasta el 12 de octubre, tiene una capacidad para seis plazas en literas y es propiedad de la Federación Cántabra de Deportes de Montaña y Escalada. Está dotado de víveres, una cocina de gas, botiquín, una camilla especial para evacuación de accidentados y de una emisora de radio perteneciente a Protección Civil. No existe fuente de agua cercana.

Este peculiar refugio-vivac, de tan solo 9 metros cuadrados, es muy conocido entre los montañeros de Picos de Europa al ser el refugio guardado existente a mayor altura de la Península Ibérica.

Su instalación parte de una idea del ingeniero bilbaíno Conrado Sentíes y de su amigo el arquitecto Luis Pueyo, que en 1961 animaron a Julián Delgado Úbeda, presidente de la Federación Española de Montaña, a comprar una de las cúpulas antiaéreas del portaviones americano Palau, veterano de la guerra del Pacífico, que estaba siendo desguazado en la dársena de Sestao, para desmontarla, trasladarla a lomos de mulo y colocarla en este enclave pétreo y sin agua.

Montañeros españoles ayudan a subir las piezas por la Horcadina de Covarrobres. El refugio, bautizado con el nombre de una de las hijas del difunto Conrado, fue inaugurado el 13 de agosto del año 1961.

Para acceder a Cabaña Verónica, sale de Potes una carretera que recorre varios pueblos del valle de Liébana y termina en Fuente Dé, donde se monta en el teleférico que sube hasta el mirador del Cable (unos 800 metros de desnivel).

De aquí sale una pista forestal que es necesario seguir hasta un cruce, Cobarrobles, donde hay que desviarse a la izquierda (hay un portillo en el camino que se debe seguir), continuar por la pista hasta llegar a la Vueltona (se distingue por el giro de unos 130 grados y un ensanchamiento donde dan la vuelta los vehículos), continuar por un sendero que sale de frente, en este punto es muy fácil despistarse, pero la solución es fácil, se trata de no girar (dar la curva recta). A la izquierda se verá una mina y una gruta y una gran pedrera a la derecha. En la mina hay agua pero beben los animales y la fuente que figura en los mapas está en la gruta, siempre cuando llueve.

Continuando por este sendero y una vez superado un gran desnivel a través de un zigzag se encuentra un cruce con otro camino que sale a la derecha. Este va a la Canalona, Peña Vieja, Picos de Santa Ana y Tiro Navarro, continuar rectos por una zona prácticamente llana, al momento el camino desciende para volver a subir otra barrera (a la derecha la pared de los Horcados Rojos), al final de la cual aparece un cruce, seguir el camino de la izquierda que sube a Hoyos Sengros pasando por el refugio, seguir el camino hasta llegar a la cabaña .

Durante años el estado de abandono lo convirtió en un ruina e incluso fue incendiado, llegándose a pensar entonces en su demolición.

En 1983 el montañero Mariano Sánchez, que por entonces tenía 34 años y había sido guarda en Electra de Viesgo, abandona Santander, la ciudad en la que residía, y se instala en este pequeño iglú metálico, convirtiéndose en el guarda de Cabaña Verónica. Allí vivía todo el año realizando desinteresadamente su mantenimiento y porteando hasta él los materiales necesarios hasta el verano de 2007 en que cae enfermo y es ingresado en el Hospital Valdecilla, muriendo el 27 de junio de 2008 a los 57 años de edad.

Durante todos estos años se ha ganado una merecida fama en el mundo de la montaña. Su labor desinteresada siempre ha ido encaminada a ayudar, socorrer y salvar a montañeros y turistas en momentos de extrema necesidad.

Además su colaboración con el Grupo de Rescate de Montaña de la Guardia Civil ha sido fundamental para rescatar montañeros accidentados, turistas imprudentes y salvar muchas vidas.

Curiosamente, jamás ha tenido ni sueldo, ni Seguridad Social, por lo que dependía de la caridad pública, en este caso del Gobierno Regional de Cantabria, aunque en 2004, con asistencia de primeras autoridades regionales, fue homenajeado en la primera Gala del Deporte de Montaña de Cantabria.

Mariano Sánchez y Cabaña Verónica estarán juntos para siempre no sólo en la memoria de todos los que les subieron hasta allí durante los últimos 28 años, sino de una forma especial. Las cenizas del guardián de los Picos fueron esparcidas desde el pico Tesorero, una de sus cumbres favoritas. Hasta allí subieron cerca de un centenar de amigos de Mariano para rendirle un 'hasta pronto' y poner una placa en Cabaña Verónica en la que, de su puño y letra, puede leerse: «Estoy porteando. Voy con el talkie a la escucha. El guarda C. V. Mariano».

Desde el año 2008 el refugio está guardado por José Ramón Pasalodos.

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