Sólo el Deva mantiene el tipo en una temporada paupérrima

El río lebaniego está a dos ejemplares de completar el cupo que le asignó la Administración

F. FERNÁNDEZ-CUETOSANTANDER.
Sólo el Deva mantiene el tipo en una temporada paupérrima

Apenas quedan tres semanas para que la temporada de salmón en Cantabria eche el telón y las cosas siguen sin funcionar. Las cifras totales de capturas así lo confirman.

Hasta la fecha son 28 los ejemplares pescados en aguas cántabras, 18 de ellos en el Deva, lo que viene a confirmar que la campaña de 2010 quedará como la peor de la historia, muy por detrás de la del pasado año (49 ejemplares) o de la de 1998 (53 peces), que hasta la fecha disfrutaban del dudoso honor de ser las campañas más pobres en los ríos salmoneros cántabros.

Sólo el río lebaniego está manteniendo el tipo. De hecho, a nada que la fortuna acompañe a los pescadores que acudan este fin de semana a sus cotos, podrá cerrar de forma anticipada la campaña, ya que está sólo a dos ejemplares de completar el cupo (20 salmones) que le adjudicó la Administración.

Escasos afortunados

En los últimos días, como ha venido siendo tónica habitual en los últimos tiempos, las capturas han sido mínimas. Un par de ejemplares en el Pas (uno en Juana Díez de 2,700 kilos y otro en Las Escuelas de Puente Viesgo, de 4,300), dos más en el Deva (uno en El Infierno y otro en El Matadero) y un quinto en el Asón (fue izado a tierra en Batuerto y dio un peso en la báscula de 3,590 kilos). El Nansa selleva la peor parte. Todavía permanece inédito.

Las cifras, por su pobreza, invitan sin duda a la reflexión. Y en ello están los pescadores, por un lado, y los responsables de la gestión de la actividad, por otro. Aunque la campaña aún no ha finalizado, ya se ha comenzado a pensar en el futuro y en aspectos tales como la efectividad de los programas de repoblación que se han venido aplicando en los últimos años, la repercusión de la actividad pesquera comercial en la mar o la calidad de los ríos, están en boca de todas las personas de una u otra forma implicadas en la pesca del 'salmo salar'.

La solución no es sencilla, en absoluto, aunque ya se insinúan algunas medidas que podrían llegar a aplicarse, como sería, por ejemplo, mantener cerrados los ríos hasta que se observe un incremento de las poblaciones que permita desarrollar de una manera viable una actividad que está profundamente arraigada entre los aficionados cántabros, pero que en los últimos años no da más que disgustos.

En Asturias

Si en Cantabria las cosas van mal, en la vecina Asturias no marchan mucho mejor. En total, son 180 los salmones pescados en aguas del Principado, una cifra que queda muy lejos de las que habitualmente se daban en esa comunidad. El Sella, con 58 peces, encabeza la clasificación. Tras él se sitúan, con 50 'salmo salar' cada uno, el Cares-Deva y el Narcea.

Fotos

Vídeos