La horas bajas del 'teletimo'

Las organizaciones de consumidores no dudan en tacharlo de fraude, aunque cada vez aparecen menos programas de 'call tv' en las parrillas de las cadenas

MARIBEL MARTÍNEZ
Arriba, el concurso sospechoso de La Sexta. Abajo, Merxe Gimeno./
Arriba, el concurso sospechoso de La Sexta. Abajo, Merxe Gimeno.

Descuelga, llama y gana. El reclamo es muy tentador. Sólo una llamada para resolver un juego de lógica para niños y ganar un dinerillo, algo nada despreciable en tiempos de crisis. Pero, cómo no, hay gato encerrado: la letra (muy) pequeña precisa que la llamada entra en una tómbola informática para salir en antena. Y si el afortunado soluciona el enigma inicial, vendrá otro más complicado.

Aunque el dudoso mecanismo de los 'call tv' era 'vox populi', durante varios años han copado las madrugadas televisivas. Ahora la cosa está cambiando. La Sexta y Cuatro han dejado de emitirlos, y Antena 3 y Telecinco han reducido su duración. «Han dejado de ser tan rentables como al principio», explica Alejandro Perales, portavoz de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC). «Las restricciones horarias, la obligación de informar de los costes y del mecanismo del concurso, y la vigilancia sobre los contenidos han hecho que la gente se muestre más reticente a participar. Ahora están triunfando las teletiendas y los programas de tarot».

Las cifras que mueven estos programas han descendido mucho. Merxe Gimeno presentó un 'call tv' durante 2009. «Al principio la centralita no paraba de sonar. Un sábado en Telecinco podíamos recibir 10.000 llamadas a la hora». Pero en noviembre entró en vigor una ley que obliga a poner en pantalla el número de personas que llaman y actualizar el dato cada 10 minutos. También a informar en una grabación previa del coste que va a tener la llamada antes de que el contador empiece a correr. Hasta ese momento, aunque la centralita echara humo, el presentador podía decir que apenas sonaba el teléfono para que los espectadores pensaran que era muy fácil participar. «Bajaron mucho las llamadas y decidí dejarlo».

En España las principales productoras especializadas en este formato: Telemedia y LLama TV. La primera contrató a Merxe a través de su agencia de representantes, Youactors. Siempre buscan un perfil de presentador muy concreto: joven, de físico imponente, con un gran desparpajo y mucho poder de persuasión. Merxe pasó los primeros seis meses en Budapest (Hungría) conduciendo espacios de tres horas y media que se daban en diferentes cadenas. «Emitíamos desde esta ciudad porque la sede de la productora estaba allí, no porque fuera más barato», explica. De hecho, hacer un 'call tv' no cuesta mucho. «Con dos cámaras caseras y un ordenador puede grabarse», afirma un técnico que ha trabajado en estos programas en emisoras locales. «Lo que cuesta es la subida de la señal al satélite, y eso es lo mismo para cualquier lugar».

Los premios se resisten

Merxe tenía que convencer a los espectadores para que llamaran. «Cada noche esperaba dar muchos premios, pero normalmente era así. Y los que daba eran muy pequeños. Sólo di un bote de 10.000 euros. Me sentía mal al ver que la gente llamaba con mucha ilusión, pero no se llevaba nada».

«Durante los primeros minutos se pasan llamadas de espectadores, a quienes les tocan algunas cantidades modestas. Es un gancho», explica el mismo técnico. «Pero luego se dejan de contestar. Pasan a una centralita que las mantiene en espera». Y allí se perderán. Una grabación les emplazará a que vuelvan a llamar. Los afortunados que entren en directo deberán solucionar un enigma mucho más complejo que el primero, que hará que se encadene una respuesta incorrecta tras otra. «He llegado a ver cómo trabajadores de la productora se han llevado premios de 1.000 euros para animar el programa cuando estaba más parado», desvela el técnico. Lo que da dinero es que llame mucha gente. En 2008, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio cambió la normativa que regula los números 905, de recepción masiva de llamadas y televoto, y estableció un precio fijo por comunicación, no por minuto.

Las asociaciones de consumidores han recibido miles de quejas de usuarios de estos concursos, sobre todo relacionadas con la falta de información. Algunas grabaciones previas omiten datos acerca de los costes y la mecánica del concurso, y no advierten de que participar significa entrar en un sorteo arbitrario que no garantiza salir en antena. Más bien todo lo contrario. La OCU es rotunda: «No dejen que le tomen el pelo y cambie de canal cuando comiencen estos concursos». Merxe no lo duda: «Yo nunca llamaría».