Los colegios podrán tener jornada continua el próximo curso

Los colegios podrán tener jornada continua el próximo curso

El proyecto debe ser aprobado por Educación y contar con el respaldo del 70% de los padres de los alumnos

MARIANA CORESSANTANDER.

En el próximo curso escolar 2011/2012, los colegios de Cantabria de Educación Infantil y Primaria podrán tener jornada continua, siempre y cuando el proyecto que presenten sea aprobado por la Consejería de Educación y cuente con el respaldo del 70 % de los padres de alumnos. Así lo recoge la nueva orden del Gobierno de Cantabria que regula la ordenación y funcionamiento de los centros de Educación Infantil y Primaria de la región, publicada ayer en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC).

Pero esta nueva norma no está exenta de polémica. Mientras los sindicatos aplauden que por fin se haya aprobado una de sus solicitudes más demandadas, la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) se opone y la Consejería de Educación no tiene claro que sea una buena alternativa.

La principal diferencia de esta nueva medida con el Proyecto de Innovación Pedagógica y Organizativa (PIPO), que ya se aplica en 27 colegios públicos de Cantabria, son los talleres que se imparten por la tarde. La jornada lectiva de los PIPO se desarrolla durante las mañanas, normalmente en horario de 9.00 a 14.00 horas, pero todos los centros adscritos tienen la obligación de organizar unos talleres en horario de tarde, cuya asistencia es optativa y, la mayor parte, son atendidos y coordinados por los propios docentes de los centros.

Pero la nueva modalidad de jornada continua desvincula a los centros educativos de la obligación de habilitar los talleres de la tarde.

Éste es el principal motivo de alegría de los sindicatos y profesores, no así de los padres, que ven con preocupación cómo van sus hijos a ocupar las horas libres y quién les van a atender, si ellos trabajan.

Desde el punto de vista de CSIF y UGT, los docentes «no tienen por qué ser los responsables de los talleres». Pero también defienden que «los niños tienen que estar más tiempo con sus padres. Si por trabajo no pueden, lo que tienen que hacer las empresas es convertir en una realidad la conciliación de la vida familiar y laboral».

Pero siendo plenamente conscientes de que, por ahora, esta posibilidad es una utopía en la mayoría de los casos, los sindicatos apuestan por una coordinación de los centros con los ayuntamientos y el Gobierno de Cantabria. «Las administraciones públicas tienen que implicarse e invertir dinero en crear talleres y cursos vinculados a la cultura, los juegos, el deporte..., que estén atendidos por técnicos en éstas áreas, no por los profesores», apuntaron.

La orden especifica que para optar a la jornada continua, el consejo escolar aprobará las directrices básicas y condiciones que debe reunir el proyecto de modificación horaria, que será elaborado por el equipo directivo. Además, se le pedirá al ayuntamiento en el que esté ubicado el centro que elabore un informe sobre la idoneidad de la propuesta. También pasará por las manos del claustro de profesores, cuya mayoría de dos tercios debe dar su visto bueno para continuar. Posteriormente, tiene que ser sometido al voto de los familiares de los alumnos. Al menos el 70% tiene que estar de acuerdo. Será el consejo escolar quien apruebe finalmente el proyecto. Como paso final se elevará al responsable de Educación, que será quien tenga la última palabra.