Muere el ceramista y pintor Miguel Vázquez

Histórico de la generación de posguerra, lideró el resurgimiento de la cerámica | Escultor y muralista, la cárcel, la lucha por la libertad, sus talleres y su creatividad marcan una inquieta trayectoria

GUILLERMO BALBONASANTANDER.
El pintor y ceramista, en un retrato tomado por su amigo Ángel de la Hoz en su estudio santanderino. ::/
El pintor y ceramista, en un retrato tomado por su amigo Ángel de la Hoz en su estudio santanderino. ::

Pintor de la generación de posguerra y adalid del resurgimiento de la cerámica en Cantabria, el creador santanderino Miguel Vázquez Pesquera falleció ayer a los 89 años. El artista, que se significó por su lucha por la libertad, participó en el movimiento artístico-literario Proel, puso nombre a 'La isla de los ratones' de Manuel Arce y trazó una trayectoria creativa muy personal en la que asoman lugares, nombres y fechas históricas: Pancho Cossío, la sala Delta, la galería Sur, Angel del Hoz, Ramón Viadero, las tertulias de La Austríaca, su estudio del pasaje de Arcillero, José Hierro, Manuel de la Escalera, el grupo Cagiga, la sala Puntal 2.... Su verdadera vocación fue la de pintor, pese a que comenzó a frecuentar la cerámica por razones alimenticias al salir de la cárcel. Su primera muestra individual como ceramista tuvo lugar en Sur en 1967. En los años cincuenta se plasmó su primer contacto con la cerámica, colaborando con arquitectos y exponiendo los primeros murales en la sala Delta, dirigida por su amigo De la Hoz. Su interés le llevó a estudiar y trabajar la nueva disciplina artística en Barcelona y Manises (Valencia). Sus diseños y su particular horno de arcilla, que abrió múltiples posibilidades, convirtieron aVázquez en el precursor de la cerámica de autor en Cantabria y en un referente indiscutible.

Su taller de Somo, además de estudio, llegó a ser desde 1973 un lugar de aprendizaje para los nuevos ceramistas y también para escultores mas consagrados que vieron en la arcilla una materia prima de rica expresividad. Vázquez transmitió conocimientos y experiencias, pero sobre todo fomentó la doble función de taller y de escuela. La galería santanderina Cervantes de Francisco Revilla expuso en 2006 una muestra singular que permitió un acercamiento diferente a su creación pictórica. Finura, elegancia, pulcritud, esmero y claridad fueron ejes de su trabajo. Innovador , entre la creación y la docencia, su trayectoria tuvo su reflejo más personal en la pintura.

Vázquez para quien «el arte no se aprende en ninguna academia sino que viene con uno en el parto», nació en 1921 en Santander. Discípulo de Flavio San Román y compañero de Ibarrola, aprendió cerámica en distintas fábricas de Cataluña y Valencia. Compartió su primer estudio con De la Hoz en Canalejas y protagonizó importantes muestras en la galería Aritza de Bilbao o el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (1962). En el año 1978 formó el Grupo Cagiga, con el propio Angel de la Hoz o Fernando Zamanillo, con el que celebró una exposición en el Palacio de Congresos de Madrid. Expuso además en el Museo de Bellas Artes de Santander y en la Fundación Santillana.

Excelente creador de murales de refractario, como el de Caja Cantabria o el de la Universidad de Cantabria, se movió entre planteamientos formalistas y relaciones con el entorno natural y etnográfico de la cultura cántabra.Óleos, cerámicas y tapices recorren su creación poco profusa en lo expositivo, pero siempre coherente, sólida, intensa. Entre mundos creativos, su defensa de la utopía y el período que le infringió la dictadura franquista en la cárcel (en Burgos y Carabanchel) dos fechas clave flanquean su vida: su primera exposición en el Ateneo en 1946, y su regreso a la pintura en 1991. En 2005 a su vuelta de Nerja, donde vivió durante quince años en un 'exilio voluntario', recibió un homenaje en San Vicente del Colectivo de Ceramistas de Cantabria.

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