Los veteranos del Aire homenajean al antiguo aeródromo de La Albericia

El avión de época igual que el utilizado por Pombo para cruzar el Atlántico hace 75 años no pudo volar por un fallo mecánico

G. SELLERSSANTANDER.
Veteranos del Ejército del Aire, ayer, en La Albericia. ::
                             ROBERTO RUIZ/
Veteranos del Ejército del Aire, ayer, en La Albericia. :: ROBERTO RUIZ

'Aquí se fundó el aeródromo de La Albericia en el año de 1910. La ciudad de Santander le dedica este recuerdo 100 años después'. Ésta es la inscripción que puede leerse en el monumento de granito pulido que ayer descubrieron los miembros de la Asociación de Veteranos del Aire de Cantabria en la glorieta del pabellón polideportivo. Fue el colofón a un homenaje en el que también fue protagonista el aviador Juan Ignacio Pombo, quien hace 75 años cruzó el Atlántico desde Santander a México.

Estaba previsto que ayer cerrara el acto el vuelo de un avión de época, de madera y lona, igual al que utilizó Pombo, y que actualmente es propiedad de los Infantes de Orleans. Sin embargo, un problema mecánico no permitió al aparato despegar de Madrid. La avería se produjo en la bomba del aceite. «En la última revisión se dieron cuenta de que no tenía presión. 75 años pesan mucho para un avión», explicó Ramón Martín Llorch, presidente de la Asociación de Veteranos del Ejército del Aire.

El monumento, con 1,30 metros de alto, un metro de ancho y 80 centímetros de fondo, tiene forma de rectángulo y ha sido realizado, instalado y donado por uno de los miembros de la asociación, que prefirió permanecer en el anonimato. «Es uno de los mejores soldados del Ejército», dijo de él Llorch.

El propio presidente fue quien recibió, con saludo militar y con los acordes de San Marcial de fondo, a las autoridades que se acercaron a presenciar el acto, como el alcalde de Santander, Iñigo de la Serna; el delegado del Gobierno, Agustín Ibáñez; el delegado de Defensa, José María Grande Urquijo; el presidente del Parlamento de Cantabria, Miguel Ángel Palacio; concejales del Ayuntamiento de Santander y representantes del Ejército del Aire, entre otros.

«Aves metálicas»

Llorch aprovechó su intervención para «reivindicar el sueño» de la instalación de un complejo del Ejército del Aire en Santander. «Algunos piden respeto para las aves y nos parece muy bien. Nosotros pedimos aves metálicas», señaló.

El catedrático de Historia y estudioso del aeródromo de La Albericia Pedro Arce profundizó en la historia del barrio desde el siglo XIX hasta la actualidad, y recordó que el suelo donde se celebró el acto lo pisaron «los mejores y más audaces pilotos de la época».

Fue en 1910 cuando comenzó la construcción del aeródromo, y ese mismo año tuvo lugar el primer vuelo, protagonizado por el francés Pascal. No fue hasta su cuarto intento cuando consiguió despegar, realizar un giro en el aire y aterrizar. Días después logró, incluso, sobrevolar la ciudad y tomar tierra en la playa de El Sardinero.

Como recordó Arce, durante la Guerra Civil el aeródromo se convirtió en el Mando Aéreo republicano de todo el Norte del país, y cuando acabó la contienda se convirtió en una base militar. Hubo que esperar hasta 1948 para ver un avión comercial aterrizando en su pista. Y 55 años después de su apertura, en 1965, se cerró, los terrenos pasaron a ser propiedad del Ayuntamiento, que construyó el complejo deportivo actual.

De la Serna, por su lado, hizo especial hincapié en el «cariño» que tiene Santander a todo lo que tiene que ver «con España, la bandera y el Ejército». «El aeródromo es desconocido para muchos santanderinos, y en él han participado generaciones que han hecho de la ciudad lo que es hoy en día», indicó.

Dolores García, viuda del último director del aeródromo de La Albericia, Marcial Alcalá, ayudó al alcalde y al delegado del Gobierno a descubrir la placa, momentos antes de que se guardara un minuto de silencio por los aviadores y soldados que dieron su vida por España y sonara el himno nacional.

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