La visita del Papa a España será un negocio «económico y espiritual»

Los obispos salen al paso de las críticas por los elevados gastos de la presencia de Benedicto XVI en Santiago de Compostela y Barcelona

R. C.MADRID.
Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid. ::
                             BERNARDO CORRAL/
Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid. :: BERNARDO CORRAL

La visita que el Papa Benedicto XVI realizará los próximos día 6 y 7 de noviembre a Santiago de Compostela y Barcelona supondrán «un negocio económico y espiritual», arguyen los obispos. El portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, respondió a los sectores que critican los elevados gastos que suponen los viajes del Sumo Pontífice argumentando que, en general, «los costes de los actos que organiza la Iglesia son muy austeros». «Se mira hasta el último euro y además gozamos de la ayuda de muchos voluntarios».

Pero, es más, el viaje a las dos ciudades españolas del Papa «tendrá un costo muy reducido en comparación con el beneficio espiritual y también económico de su visita». Los beneficios económicos, sostuvo, «son altísimos, difícilmente evaluables, mientras que los costes son muy bajos». «Son mucho más baratos -comparó que cualquier actividad social de otro tipo».

Martínez Camino no quiso dejar lugar a la duda e insistió en que el viaje papal «no a va ser ningún despilfarro. Va a ser positivo social y económicamente para Santiago y Barcelona, y lo que se gaste va a ser el chocolate del loro». «Siempre que el Papa viaja a algún lugar -reiteró-, es un negocio económico y espiritual. No se va a hacer ningún derroche».

La comisión permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), en su CCXVII reunión celebrada los días 28 y 29 de septiembre, aprobó una exhortación pastoral ante la próxima visita de Benedicto XVI a España con el expresivo título «¡Bienvenido, Santo Padre!». En el texto, los obispos subrayan que «todos hemos de aprovechar espiritualmente la visita del Santo padre, al que damos ya desde ahora la más cordial bienvenida... Sabemos bien que donde está Pedro, allí está la Iglesia católica, con toda su belleza y su fuerza de salvación divina».

«Santiago y Barcelona -prosigue el documento- podrán experimentarlo de manera más viva y directa. Pero todas las diócesis de España están llamadas a beneficiarse también del impulso de catolicidad que significará la visita del Santo Padre. Muchos peregrinarán a Santiago o a Barcelona. Otros podrán ver y escuchar al Papa por los medios de comunicación».

A Santiago, el Papa llega «como peregrino a uno de los lugares apostólicos más emblemáticos de las raíces cristianas de España, de Europa y de América». Y en Barcelona, el Santo Padre consagrará el templo expiatorio de la Sagrada Familia. «El bellísimo espacio, concebido e iniciado por el genial arquitecto y siervo de Dios Antonio Gaudí (1852-1926), se halla ya en condiciones para acoger la celebración del culto divino».

Como colofón, los prelados invitan a todos a escuchar con atención el mensaje del Papa y «a acompañarle con el cariño, con la oración y, si puede ser, con la participación en las celebraciones que presidirá y en los recorridos que hará en Santiago y Barcelona».

Relaciones Iglesia -Estado

En otro orden de asuntos, Martínez Camino aseveró que las relaciones Iglesia-Estado «son correctas formalmente», como se demuestra en España y en las relaciones con la Santa Sede. Eso no obvia que, durante los últimos años, el Episcopado se haya pronunciado sobre algunos textos legales «siempre con una gran nitidez y claridad, sin ánimo de interferir indebidamente en la vida política, sino cumpliendo su obligación de ayudar a crear un juicio moral de acuerdo con la doctrina de la Iglesia».

Así, recordó que sobre algunas leyes relevantes para la vida pública, como la del aborto o la del matrimonio homosexual, la Iglesia ha respondido que son asuntos «que hay que revisar». «No se puede quitar la vida a un ser humano que va a nacer, porque no es propio de una legislación civilizada». En cuanto a la reforma, hace cinco años, del Código Civil en lo que respecta al matrimonio, indicó que provocó «la desaparición del matrimonio de nuestra leyes y se han eliminado las palabras esposo y esposa. No reconoce la realidad institucional del matrimonio, sino que la destruye».