El Puente del Diablo se derrumba

Santander pierde uno de sus monumentos naturales más emblemáticos, ubicado en plena costa

ROSA M. RUIZSANTANDER
La formación rocosa, ubicada en Cueto, junto al faro de Santander, ha perdido su forma de puente. ::
 ROBERTO RUIZ/
La formación rocosa, ubicada en Cueto, junto al faro de Santander, ha perdido su forma de puente. :: ROBERTO RUIZ

El Puente del Diablo, uno de los monumentos naturales más emblemáticos de Santander, ya no existe. La erosión marina ha acabado con la más bella formación rocosa horadada por el mar. Era un punto catalogado de interés geomorfológico, en pleno acantilado de la bahía, en Cabo Menor, y al que se podía acceder caminando desde el faro. Uno de los lugares de encuentro de pescadores y uno de los sitios más visitados de la ciudad por su singularidad paisajística. Se trata de una de esas pérdidas incuantificables, con un gran valor.

Con este arco natural ha podido finalmente la erosión ocasionada por el agua, los cambios de temperatura sobre la blanda roca y también los últimos temporales que han azotado a la costa cántabra. Ahora, corresponderá a las autoridades estudiar la posibilidad de su reconstrucción.

El Puente del Diablo, o del Joráo, es un antiguo conducto kárstico abandonado, que tras el desprendimiento de parte de la bóveda dio origen a su singular arco. Su protección ha sido uno de los caballos de batalla de muchos profesores de la Universidad de Cantabria, políticos y vecinos de Santander y Cueto que denunciaron su abandono y manifestaron sus temores a que desapareciera. El tiempo y la naturaleza les han dado la razón.

Uno de los que más insistió en reclamar su protección fue el historiador José Luis Casado Soto, que en 2001 llegó a calificarlo como «el más destacado y llamativo accidente orográfico de los que adornan los altos acantilados de Cantabria y el más notable de todos los de la abrupta costa oceánica del municipio de Santander».

El historiador reclamó a las autoridades que se arbitrasen las medidas de protección y vigilancia precisas para que el puente siguiese formando parte del patrimonio natural y simbólico de los ciudadanos de Cantabria «por mucho tiempo».

Desde el Departamento de Ciencias de la Tierra y Física de la Materia Condensada de la Universidad de Cantabria también sugirió que los terrenos que lo rodeaban se declarasen zona protegida y que se iniciase un sistema de control adecuado.

Otro experto que se posicionó a favor de iniciar alguna actuación para favorecer su conservación fue el catedrático de Geodinámica Orestes Cendrero. El profesor de la Universidad de Cantabria alertó en 2007 y tras la destrucción de La Horadada, sobre el riesgo que corría este puente. «Que se cae es seguro, está claro. Queda por saber cuándo será», predijo en una entrevista publicada en ese mismo periódico, en la que también pidió protección para la zona. A estas voces se unieron la Asociación de Vecinos de Cueto y la del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Santander. El tiempo ha dictado sentencia.

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