Un autodidacta de la alta tecnología convertido en un simple estafador

El cerebro de la trama, Rufino Pereda, viajaba en avión privado, conducía un 'Maserati' y vivía en La Moraleja

N. G. U.SANTANDER.

Rufino Pereda Mielgo, considerado por la Policía el auténtico cerebro de la trama, nació en Santander en 1976 (34 años). «No entiendo cómo un 'niñato' le ha podido tomar el pelo de esa manera a tanta gente influyente», dice un agente mirando su fotografía. Y, la verdad, lo diría cualquiera que no le conozca. Pero a los que se han tropezado con él no les sorprende. Es, dicen, «un embaucador».

Aficionado al mundo de la radiodifusión desde que tenía seis años y considerado por su entorno como «un autodidacta de la tecnología», el chaval supo combinar sus habilidades en este campo con aquellas malas artes que se le atribuyen para hacerse rico. Literalmente.

Viajaba en avión privado, donde, por lo visto, había sitio para él y para los que se quedaran 'tirados' en el aeropuerto de Parayas camino de Madrid, como ha recordado un empresario al enterarse del arresto y recordar que Pereda le ofreció llevarle. Y le llevó.

Y cuando ponía pie a tierra, se iba en 'Maserati' a La Moraleja.

Tiene guasa lo del 'Maserati'. En agosto de 2007, la grúa se llevó el coche de Pereda -que por entonces iba en un modesto Seat Ibiza- por dejarlo mal aparcado en Peñacastillo. Pues no fue ni a buscarlo. En febrero de 2008, y a la vista de que no se presentaba a retirarlo a pesar de las reiteradas advertencias que se le hicieron, la Policía Local ordenó su achatarramiento.

Y también tiene su aquel lo de La Moraleja. Pereda, a quien ya debía importarle muy poco lo ocurrido con su Seat Ibiza, pasó de vivir en uno de los barrios más humildes de Santander, el Río de la Pila, a hacerlo en uno de los más glamurosos de Madrid.

Una vida de lujo

Ropas caras, calzados caros, restaurantes caros... Una vida de lujo de la que, sin embargo, el detenido no presumía. Al menos en Santander, donde su nombre no era apenas mencionado por nadie que no tuviera que ver con el mundo de la tecnología o que no se hubiera dejado convencer para invertir en una de sus empresas de 'humo', que son quienes, en este momento preciso, más se acuerdan de él.