Adiós al artista más cosmopolita

Sansegundo, en el Museo de Bellas Artes de Santander, en la muestra de 2002 que reivindicó su creación. ::                             ANDRÉS FERNÁNDEZ/
Sansegundo, en el Museo de Bellas Artes de Santander, en la muestra de 2002 que reivindicó su creación. :: ANDRÉS FERNÁNDEZ

Adalid español del Pop Art, inquieto y vital, vivió en París y Nueva York, se afincó en Ibiza y su creatividad fue reivindicada por el Museo de Bellas Artes El pintor, escultor y diseñador cántabro Carlos Sansegundo muere en Palma a los 82 años

GUILLERMO BALBONASANTANDER.

Polifacético, abanderado de una constante contemporaneidad artística, siempre internacional, el artista cántabro más cosmopolita, Carlos Sansegundo, falleció el pasado domingo en Palma de Mallorca a los 82 años edad. Vitalidad, oportunidad, inquietud y alegría fueron señas de identidad del hombre y del artista (Santander, 1928), un creador histórico, paradójicamente poco conocido en su tierra, al que no obstante recuperó y reivindicó el Museo de Bellas Artes, que dirige Salvador Carretero, en 2002. Una muestra significativa de su obra que rescataba y acercaba a sus paisanos una trayectoria prolífica, hasta entonces ajena a la comunidad, y buena parte de ella desarrollada fuera de España.

Afincado en Ibiza, su obra abarcó no sólo la pintura, sino también la escultura y el diseño. Sansegundo era uno de los creadores que surgió en paralelo al histórico grupo Proel, pero sin ningún contacto directo, junto a otros jóvenes escritores, algunos pintores y un escultor, entre ellos Alejandro Gago, Jesús Pardo, Carlos González Echegaray, Manolo Raba, Ramón y Fernando Calderón, o Angel Medina. Muchos de los cuales, junto a los más veteranos, como Daniel Alegre y Pancho Cossío, estuvieron vinculados en sus inicios a la sala Delta de Santander. En opinión de Carretero, principal artífice de su reivindicación, «se puede decir con derecho propio que Sansegundo se constituye, junto con Navarro Baldeweg, en el otro gran cosmopolita artístico cántabro del último tercio del siglo XX».

Aventurero del Pop Art, fue el primer artista español adscrito a este estilo. El santanderino falleció víctima de un cáncer. Residía en Ibiza desde 1990, pero su vinculación con la isla se remonta a 1961. Sus exposiciones más regulares en los últimos años se celebraron en las galerías ibicencas. Sansegundo estaba considerado el artista más agresivo del Grupo Ibiza 59, al incorporar signos neodadaístas, objetos figurativos y piezas en madera, hierro y otros materiales.

Trotamundos, vitalista y con gran sentido del humor, rupturista y transgresor, perseguidor de lo nuevo, durante su etapa americana expuso poco pero en importantes galerías, como la A. M. Sachs Gallery de Nueva York, en 1965, o la Bonino en 1966, entre otras.

Sansegundo estudió en los años cuarenta en la Escuela de San Fernando en Madrid, y en los cincuenta viajó a Londres donde ingresó en el taller del escultor Henry Moore, tras su paso por París. El artista santanderino se trasladó a continuación a Nueva York donde residió una década. Aunque su estancia definitiva en España no llegaría hasta mediados de los años ochenta, mantuvo siempre contactos y estancias temporales en Estados Unidos. Colecciones españolas, en menor medida, y norteamericanas acogen su obra, en general, dispersa y profusa dada la elección plural de géneros y estilos.

Trayectoria escapista

Desde que decidiera abandonar Cantabria en busca del corazón de los centros artísticos internacionales, Sansegundo estableció lazos creativos y desarrolló su actividad en esas capitales y, finalmente, en Ibiza donde se integró en el citado grupo, tras otro periodo estadounidense. La trayectoria densa, a veces escapista, siempre hacia adelante e imparable de este artista está fijada en una cartografía ansiosa, paralela a las vanguardias y cosmopolita y rica en personajes y sucesos creativos. Del artista ahora fallecido se destacaba la «personalidad vital e incesante de su creación pictórica y escultórica, también como diseñador, que tuvo como fruto una obra colorista, influida en gran medida por el arte norteamericano y que estuvo impregnada de amistades y formas plurales de mirar el mundo».

Con el apoyo, la mediación y la ayuda de diversas personalidades, caso del fotógrafo y pintor Angel de la Hoz, la obra de Carlos Sansegundo fue recuperada para su tierra en un proyecto centrado expositivamente en su pintura pero que se completó mediante una amplia perspectiva con el libro catálogo elaborado por el Museo (la edición del número 17 de la Colección Cuadernos de Arte). El perfil de un artista, ligado en su juventud a los albores intelectuales y artísticos del Santander de los años cuarenta y que cuajó su creación en las citadas capitales del arte en el mundo.

El color, la vida

Durante los últimos años de su vida fueron frecuentes sus visitas en verano a la Vega de Pas, dada su amistad con el alcalde Víctor M. Gómez Arroyo y su familia. De Sansegundo, viajero apasionado, el museo exhibió treinta obras, la mayor parte de las cuales correspondían a la etapa que transcurrió en EEUU. La pinacoteca de la calle Rubio exhibe en su colección una de sus obras, aunque posee otras cuatro piezas donadas por el artista.

El integrante del Grupo Ibiza 59 consideraba que, al margen de su trayectoria más peculiar respecto a otros creadores plásticos, España siempre ha estado «en la vanguardia del arte y ha mantenido un buen nivel de artistas».

Con motivo de la muestra en el Museo, confesó su interés permanente por el color «porque es vida y el blanco y negro, muerte». En esa comparecencia destacó la «calidad humana» del gran escultor Henry Moore y no descartaba la posibilidad de volver a residir en su tierra, «si encuentro un buen estudio por la Vega de Pas o Puente Viesgo».

Sansegundo participó del ambiente cultural en Santander a finales de los años cuarenta, caso de la tertulia de 'La isla de los ratones', en el Flor, o los encuentros en el estudio de Manolo Raba, tal como recuerda Angel de la Hoz en sus memorias editadas por Valnera. El fotógrafo recuerda cómo imitaba a Pancho Cossío y le perfila como un hombre afable, simpático y con una planta que parecía un actor de cine, como bien queda reflejado en el retrato de 1950, una de esas transparencias de época y espíritu que la mirada de Angel de la Hoz ha dejado de cientos de testimonios de la vida cultural santanderina.

Sansegundo, con motivo de una celérica visita a Santander, confesó que nunca, hasta el periodo emprendido en Ibiza, se sintió «tan estimulado, artística y amistosamente. Creo que fue la época más creativa de toda mi vida». El poeta y premio Cervantes, José Hierro dejó escrito que Sansegundo era, sobre todo, «barroco y surrealista».

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