"A través de 'Primos' he aprendido a afrontar mis miedos como director"

El cineasta ligado a Cantabria firma su tercer largometraje con un lema: "Divertir, entretener, emocionar"

GUILLERMO BALBONA|SANTANDER.
El regidor madrileño le tiene mucho respeto a la comedia, género en el que se mete de lleno con su nuevo largometraje. ::                             JAVIER COTERA/
El regidor madrileño le tiene mucho respeto a la comedia, género en el que se mete de lleno con su nuevo largometraje. :: JAVIER COTERA

La necesidad de «luz y ligereza, de despojarme de todo lo que hace el camino pesado» ha presidido su objetivo esencial: «Afrontar la comedia con el rigor, el respeto y la seriedad que merece». En perspectiva muchos proyectos, querencias creativas y deseos de proyección internacional, pero sólo un deseo: contentar la espectador.

-'Cantando bajo la lluvia' es una de sus películas preferidas, 'Siete novias para siete hermanos' también, ¿no pensó que haciendo una comedia luminosa y optimista podría haber tras ella un musical?

-Hay un número musical dentro de la película, una sorpresilla. Me da muchísimo respeto el género musical y no lo haría de cualquier manera. Aunque sí creo que 'Primos' podría ser una comedia musical, pero me da respeto, porque vivo rodeado de ello -su hermana es bailarina y coreógrafa-.

-Del rodaje en Comillas, con la perspectiva de tener ya la obra en pantalla, ¿qué recuerdos destacaría?

-Lo que tengo claro es que quizá nunca vuelva a rodar en unas condiciones tan buenas en mi vida. En un sitio tan especial, con un equipo artístico que son amigos y familia -su padre estuvo presente en el rodaje, su hermano se encargo del 'making off' y su hermana de la coreografía del número musical-. Unas condiciones probablemente inigualables que con el estrés no aprecias, pero cuanto más tiempo pase, lo recordaré como algo irrepetible.

-Suele hablar del respeto y rigor de la comedia, ¿cómo ha traducido esta sensación en la película?

-Consiste en darle el valor y el respeto que creo se merece y, sobre todo, que sea una comedia de principio a fin. Creo que tenía muchas ganasde simplificar. Mis dos anteriores películas era mezclar un poco drama con comedia pero caes en la cuenta de que como cineasta no puedes abarcarlo todo y que tienes que elegir y ser consecuente, a través de ese camino, con la historia, los personajes.

-¿Cuánto hay de autobiográfico en 'Primos'?

-Curiosamente es una comedia lúdica y es mi película más personal. Me identifico mucho con los tres primos tanto en la forma de ser como las cosas que les ocurren y no sólo con ellos, también hay un niño de diez años que es hipocondríaco y yo era así con esa edad. Creo que he aportado mucho de mí mismo a los personajes.

-El hecho de apostar por una comedia, ¿obliga, frente a otros géneros, a encajar más sus elementos?

-Sí. Antes hablaba de respeto y creo que es muy difícil hacer una comedia que funcione bien de principio a fin, que no tenga bajones de ritmo. A veces, es más fácil hacer un drama. Esta película era un ejercicio de entresacar el humor de una manera natural y para eso ha sido fundamental colaborar con los actores, hacerles partícipes de todo el proceso creativo. Al final es una mezcla de lo que yo había escrito con lo que les salió a ellos y es una lección pensar que un actor puede mejorar lo que tú has parido.

-Si tuviera que adjetivar, etiquetar la película.

-La concibo más como un cuento o una fábula. Los personajes están arraigados a la tierra, son reconocibles y el público se identificará con ellos, y quiero que les quieran. Además, tiene esa cosa del retorno a la adolescencia, a tiempos en los cuales las decisiones no eran tan difíciles de tomar y todo era mucho más fácil.

-¿Cuál fue el punto de partida, el chispazo que origina 'Primos'?

-Para mí hay dos. Uno es el comienzo que «ni siquiera recuerdo muy bien como surgió. Además, me apetecía volver a trabajar con Quim y seguir trabajando con Raúl. El segundo, yo creo que respondía a una necesidad mía de salir de una situación de crisis personal, emocional, profesional y que la película en sí fuera un instrumento para curarte, para volcarlo todo en la ella.

-¿Por qué define a 'Primos' como una película de espejos?

- Los primos van al pueblo y encuentran alguien que les sirve de espejo, para mirarse a sí mismos. Hay algo de esa necesidad de redención para salvarte a ti mismo.

-¿Cuál cree que debe ser la mirada del espectador ante su tercera propuesta?

- Creo que es más de sonrisa permanente que de carcajada. No me gusta forzar el humor, pero sí buscar la ligereza y el buen rollo. Quiero que la gente que vea la película, se sienta bien, porque no es una película de 'gags', es más emocional que otra cosa.

-Con su experiencia y, desde una tribuna creativa, ¿qué le ha enseñado 'Primos' como cineasta y como persona?

-Como cineasta, a simplificar, a no querer alargarlo todo, a frenarme porque cada vez me enfrento más al trabajo como tiene que ser: un oficio. Y como persona, 'Primos' me ha enseñado a enfrentarme a mis miedos trabajando, porque a veces me daba la impresión de que no podía ponerme a rodar hasta que hubiera solucionado unos temas en el día.

- ¿Qué ingredientes debe mezclar la comedia para merecer tal nombre?

-Una base dramática muy sólida y, luego, conflicto. A la gente lo que le hace reír es ver a otros pasarlo mal, por eso he procurado poner muchas cáscaras de plátano a los personajes.

-En ocasiones se ha referido a un ambicioso proyecto en perspectiva.

-Pues está ahí. Me da miedo tocarlo porque eso me va a ocupar los próximos tres o cuatro años de mi vida. De momento no lo sé, pero estoy seguro de que algún día lo haré.

-Al Palacio de Festivales viene el musical '40', cuyo libreto es suyo.

-Está en la segunda temporada en Madrid y estoy muy contento, no tanto de mirar lo que ocurre en el escenario, sino de mirar cómo reacciona la gente. Muchas veces me siento en los palcos laterales y la miro. Es como una droga porque ves que se lo pasa bien. Es un producto diseñado por y para el público, aunque todavía estemos reescribiendo cosas.

- ¿Pertenece a esa 'secta' que opina que el mejor cine de ahora es el que se hace en televisión?

-Un poco sí. Sobre todo en las televisiones americanas. Con las españolas, creo que todavía hay una especie de obsesión por contentar a todo el mundo y eso se tiene que acabar.

-Álex de la Iglesia, presidente de la Academia y el más nominado de los Goya. ¿Qué le sugiere la situación?

-Creo que Álex es el mejor de los presidentes que podemos tener. Es muy activo y positivo y, sobre todo, está generando empatía con el público. Respecto a sus nominaciones, no creo que sean porque él sea el presidente de la Academia, sino que la película gusta.

-Mójese, ¿qué opinión le merece la polémica ley Sinde?

-A tres semanas de estrenar, digas lo que digas la gente se va a cabrear y te llegan palos por todos lados. Estoy de acuerdo con la actitud de Álex, de buscar el diálogo y el consenso porque prohibir por prohibir no funciona.