Eduardo Arroyo, protagonista de la temporada 2011 de la sala Robayera

La obra del veterano y polifacético icono del pop art y el figurativismo, se suma este verano a las exposiciones del proyecto de Miengo

GUILLERMO BALBONASANTANDER.
Eduardo Arroyo posa ante su obra 'Marcel Cerdán', de 1972, que une pintura y boxeo. ::
                             M. BRUQUE/
Eduardo Arroyo posa ante su obra 'Marcel Cerdán', de 1972, que une pintura y boxeo. :: M. BRUQUE

El pop crítico, la personalidad desbordante, la polémica pasional y la creatividad plural tienen un nombre: Eduardo Arroyo. El pintor será uno de las referencias artísticas del verano cultural en Cantabria. El polifacético creador expondrá este 2011 en la temporada de Robayera, el proyecto expositivo municipal de Miengo. Recientemente su obra escultórica y sus escenografías han sido objeto de sendas exposiciones nacionales. Literatura, pintura, boxeo, España y su historia, y el papel del artista conforman las miradas recurrentes de la iconografía de Arroyo .

La fotografía constituyó el último lenguaje de Robayera. La galería que dirige Juan Manuel Puente desde hace ceca ya de un cuarto de siglo cerró su temporada 2010 con los 'Retratos' de Lamarca. La sala municipal cerraba, con la muestra del fotógrafo argentino afincado en Cantabria, otro trayecto plagado de importantes nombres del arte que han convertido al singular espacio de Miengo en una cita especial en la oferta y los programas de exposiciones de la comunidad.

Como ya se avanzó, Robayera además ha reservado ya su muestra dedicada al arte cántabro de cada temporada a la creación de Eduardo Gruber, protagonista en este arranque de año de una exposición en Madrid. La temporada expositiva de Robayera dio cabida el pasado año a la creación de Victoria Civera, tras su muestra en el CAC de Málaga. La obra de Emilio González Sainz fue el paisaje cántabro inaugural de la sala. El curso expositivo del espacio ubicado en las antiguas escuelas de Cudón contó además con la creación plástica de Rafael Cidoncha, a través de sus celebrados paisajes, que supuso la prolongación de las colaboraciones de carácter nacional de la galería de Miengo con espacios como la sala Marlborough. También Pablo Maojo se incorporó a la nómina de Robayera con 'Oscura luz'.

Eduardo Arroyo, que el pasado año impartió un foro en La Magdalena, se sumará este verano a la trayectoria de una galería por la que han pasado en estos cerca de 25 años algunos de los grandes nombres del arte contemporáneo español, de Chillida a Tàpies, de Juan Muñoz a Juan Uslé.

A sus 73 años Arroyo defiende «una pintura literaria, la posesión literaria del paisaje». En la UIMP impartió el curso 'Literatura, pintura, teatro e imprenta'. Una reflexión interdisciplinar reflejó su trayectoria por los caminos de la pintura, la escultura, la literatura, convertidos en vasos comunicantes sin fronteras pero con un denominador común: las inquietudes del creador. Arroyo, que ultima una personal Guía del Museo del Prado, es autor de 'Minuta para un testamento', sus memorias, y de ensayos como 'El trío calaveras: Goya, Benjamin, Byron'. Arroyo exhibió hace tres años su escultura en el IVAM. Icono del figurativismo y el pop art, estrechó su vínculo con España en 1976, después de su exilio parisino. En los años sesenta comenzó una relación creativa con la escena tras realizar un decorado para el Piccolo Teatro de Milán.