André de Toth, Matías Bizé y el nuevo cine rumano, en el programa de la Filmoteca

El último filme de Godard, que será presentado por el director y crítico Paulino Viota, entre las proyecciones de febrero

GUILLERMO BALBONASANTANDER.
Escena de la película 'Cómo celebré el fin del mundo'. ::                             DM/
Escena de la película 'Cómo celebré el fin del mundo'. :: DM

La figura del cineasta André de Toth, el cine rumano reciente, que vive una etapa de renacimiento, el estreno de 'La vida de los peces' de Matías Bizé, nominada a la mejor película iberoamericana en la 25º edición de los Premios Goya, y la continuación del ciclo dedicado a los cortometrajes y la filmografía de Antonioni configuran algunos de los contenidos de programación de la Filmoteca cántabra durante el mes de febrero. La sala Bonifaz contempla la proyección de más de una veintena de títulos, entre ellos el estreno de 'Poesía' de Lee Changdon; 'Ne change rien' de Pedro Costa, que será presentada por José Luis Torrelavega; 'Flamenco, flamenco', última cinta de Carlos Saura; y, tras varias demoras, 'Film Socialismo' de Jean Luc Godard, que será objeto de una presentación especial por parte del cineasta, critico y profesor Paulino Viota, uno de los mayores especialistas españoles en la obra del mito de la nouvelle vague.

El cine de Matías Bizé completa la atención de las primeras dos semanas con la citada 'La vida de los peces' y las proyecciones de 'Lo bueno de llorar' y 'Juego de verano'. Bizé (Santiago de Chile, 1979) logró la Espiga de Oro de la Seminci en su 50 edición con su filme 'En la cama'. Con 23 años debutó en el cine con 'Sábado', premiada en el Festival de Mannheim-Heilderberg (Alemania). En la segunda quincena el turno de la Filmoteca se centrará en el nuevo y celebrado cine rumano con títulos como '12:08 Al este de Bucarest' de Corneliu Porumboiu; 'Cómo celebré el fin del mundo' de Catalin Mitulescu; y 'California Dreaming' de Cristian Nemescu. Esta nueva ola tiene su punto álgido en Christian Mungiu y su Palma de Oro en Cannes por su película '4 meses, 3 semanas, 2 días'. Los directores rumanos, desde entonces, están triunfando en los festivales internacionales. Lo más llamativo es su realismo casi documental y su estilo narrativo directo. La revolución rumana es el epicentro de la alocada comedia '12:08 East of Bucharest', de Porumboiu. 'Cómo celebré el fin del mundo', está ambientada en el último año de la dictadura de Ceaucescu. Y 'California Dreamin', ópera prima de Nemescu ganó el premio Una cierta mirada en Cannes 2007, pese a carecer de montaje definitivo. Nemescu falleció en un accidente de coche poco antes. 2004 se considera el origen de esta atención especial al cine rumano cuando Mutilescu logró la Palma de Oro al mejor cortometraje por 'Traffic'.

'El día del forajido' y 'Play Dirty' son los filmes que en febrero dedicará la Filmoteca al singular cineasta André De Toth, un todoterreno que destacó sobre todo especialmente en géneros como el western y el negro, y con alguna película de culto como 'Los crímenes del museo de cera'. «Un director de cine debe ser un opresor, un padre confesor, un dictador benevolente, un psicólogo, un psiquiatra, un quiropráctico, porque la cámara a veces lastima a los actores.Un director es alguien a quien no debe importarle si es amado u odiado; solamente debe preocuparle llegar a la meta», decía el cineasta que permaneció varios años en la nómina de la Columbia Pictures, y fichó por la Warner Brothers donde se especializó en westerns y relatos de acción, experimentando con el relieve en tres dimensiones como en la citada 'Los crímenes del museo de cera'. Dirigió además a Randolph Scott en media docena de westerns de la serie que la estrella se autoprodujo.

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