Victoria Civera, 20 años en 100 obras

Victoria Civera expuso el pasado verano en Robayera. ::                             ROBERTO RUIZ/
Victoria Civera expuso el pasado verano en Robayera. :: ROBERTO RUIZ

El IVAM dedica a la artista una exposición, 'Sueños inclinados', que reúne pinturas, dibujos y objetos | El centro de arte de Valencia alberga los sueños y la imaginación sensual de la creadora ligada a Cantabria

G. B.SANTANDER.

Objetos, pinturas, instalaciones y piezas escultóricas configuran el universo plural que retrata la trayectoria de la artista vinculada a Cantabria Victoria Civera. Una retrospectiva significativa de dos décadas de creación se exhibe desde hoy en el IVAM de Valencia.

El pasado año, la pintora y escultora, compañera del pintor santanderino Juan Uslé, ya protagonizó dos importantes exposiciones en el CAC de Málaga y en la galería Robayera de Miengo. Ahora, el Instituto Valenciano de Arte Moderno alberga hasta el próximo 17 de abril esta exposición protagonizada por los sueños, la sensualidad creativa, la musicalidad y la «imaginación desbordante» de Victoria Civera.

Es una de las artistas que ha abordado con mayor profundidad y asiduidad el universo femenino. Civera ha mostrado en este camino, además, una constante y reveladora evolución a través de lenguajes y formas diferentes. Valencia expone su obra tras la retrospectiva en el CAC de Málaga, dirigido por el cántabro Fernando Francés, y su reencuentro del pasado verano con los espacios expositivos de Cantabria a través de la galería Robayera con su 'Germinal NY, 1987-1990'.

La fotografía, el fotomontaje y el happening, junto con la pintura, han sido lenguajes claves y recurrentes en la trayectoria de Civera, muy selecta en sus comparecencias públicas y ajena a lo mediático, en cuya creación se revela «la soledad, la quietud, el movimiento, la fantasía y el silencio».

Con un centenar de obras de los últimos 20 años, 'Sueños inclinados' aglutina pinturas de gran formato, objetos y dibujos de la creadora (1955), definida por la directora del IVAM, Consuelo Císcar, como «una artista de su tiempo, poco convencional, que arriesga y no tiene límites».

Císcar ensalzó ayer la «imaginación desbordante» de Civera «en cualquiera de las formulaciones artísticas» que pueden contemplarse en esta exposición, que reúne una colección «onírica» de «sueños y vivencias muy carismáticas».

Civera , quien asistió a la presentación de la muestra en Valencia, reconoce que el elemento femenino impregna toda su obra porque es mujer, aunque «nunca» se ha propuesto «ser una radical feminista». 'Sueños inclinados' es además el nombre de una de las piezas de la exposición.

Se trata de una obra que, a través de contenedores de acero cuya parte superior es un plano inclinado, también de acero, juega con «la fantasía y la realidad, el subir y bajar, la oscuridad y la luminosidad».

Estado necesario

El comisario de la muestra, Kevin Power, asegura que «todo el mundo se va a dar cuenta nada más entrar en la sala de que es una escenografía», en una cita que «tiene unos pasos musicales casi de sonata». Power califica la exposición de «juguetona, lúdica, onírica, llena de alegría y fantasía y a la vez de sombras», y considera que la autora «trabaja muchas veces con naderías» y así consigue «transformar lo callejero y lo doméstico». Civera explicó que cuando comienza un nuevo proyecto, lleva a cabo una búsqueda «deseando encontrar algo, pero de manera descuidada», y ha considerado que es de esta forma como debe nacer una obra. «Pintar es como limpiarme los malos rollos», confesó la artista, para quien la pintura es «un estado necesario», mientras que la creación de grandes obras -en las que trabaja con un equipo- le proporciona «un disfrute juguetón». «La exposición está para dejarse llevar visualmente por la sensualidad de las cosas», sentencia la artista, algunas de cuyas obras están alojadas en colecciones de museos y fundaciones españolas, caso de la Colección Norte, y han podido ser contempladas en galerías europeas y americanas.

Las obras de esta muestra en Valencia resumen su vida en busca del 'yo' personal, siempre en ese «subir y bajar de realidad a la fantasía».

En el «cruce entre sueños y realidades», inventa su propio universo de signos y símbolos, en un tono «alegre» y a la vez «poético», que se adentra en las contradicciones del artista a la hora de «construir algo». A lo largo de la exposición se pueden recordar los inicios de la artista en Nueva York, donde vivió junto a Uslé y realizó sus «primeras pinturas germinales». «Van sugiriendo del silencio, parten del objeto pequeño, tocado, minúsculo», como «en voz baja». Sus conocidas piezas-esculturas en forma de gran zapato rinden «homenaje a la mujer, al sexo femenino, a la sangre, a aquello que nos es común cultural y biológicamente», como también pinturas de gran formato con tema sobre la mujer.Un repaso expositivo que incluye los pequeños objetos cotidianos transformados en un concepto artístico diferente que incorporan materiales como cuero cosido, plástico, papel, goma, poliéster, vinilos, yeso, tejidos, algodón o fotografías polaroid.

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