«Lo que prendes ahora se te va de las manos»

Foto: Sane. Vídeo: Ana del Castillo/
Foto: Sane. Vídeo: Ana del Castillo

Ayer se registraron otros veinte siniestros en varios puntos de la región, de los que la mitad fueron extinguidos. Las cuadrillas de Montes hacen turnos de hasta doce horas para combatir los incendios

TEODORO SAN JOSÉSANTANDER.

«Somos la 408 cuadrilla, seis efectivos con el conductor de la autobomba. Cambio». Ildefonso Marín, capataz de este grupo con sede en Corvera de Toranzo, se pone en contacto con la central. Sus compañeros ya se han pertrechado con el uniforme y están listos. Esperan que el agente de zona les precise hacia qué frente han de dirigirse. El miércoles, por ejemplo, les tocó apoyar y sofocar los incendios en Sel de la Carrera, Ontaneda, Villégar y Bárcena. Después de doce horas de trabajo, a las tres de la mañana otros compañeros les daban el relevo. Ayer, volvieron al tajo a las tres de la tarde. Cinco minutos después se les encomienda dirigirse hacia Luena. Allí les tocaría trabajar en la zona denominada Tablado con la misión de evitar que uno de los frentes alcanzara una zona de robles. Después le tocaría acudir al de La Gurueba.

Los dos citados fueron parte de los veinte incendios forestales que se iniciaron ayer. Dos de los 63 que se han producido en la región solo en lo que va de semana, o dos más de los ya alrededor de cien que han ido chamuscando Cantabria desde que empezó el año.

La dirección general de Biodiversidad, de la Consejería de Desarrollo Rural cuenta con 202 efectivos repartidos en 32 cuadrillas, grupos de entre seis y siete operarios, como el de Corvera, que combaten el fuego allí donde lo requieren las circunstancias. No es raro que cuadrillas de Polientes o Reinosa, por ejemplo, refuercen en ocasiones a compañeros en incendios de Soba, o que las de Liébana acudan a Vega de Pas. O que los de Corvera se desplacen a sofocar algún incendio en Polaciones.

Lo más duro, por la noche

En teoría sus turnos son de ocho horas. En la práctica, y en época de incendios como ésta, doce. Y así cinco días a la semana «¿Que si es duro? A veces, más», responde Jesús San Emeterio, uno de los componentes de la cuadrilla.

«La noche es lo peor», tercia Enrique Gómez. «No sabes dónde pisas. A veces no conoces el monte y, de repente, puedes verte abajo si das un mal paso o tropiezas con piedras que están sueltas». «Entramos de noche al monte. No te das cuenta del terreno. Pero si fuera de día, te lo pensarías. A veces nos preguntamos ¿pero cómo hemos podido estar ahí?», cuenta José Sanz Mantecón, otro veterano integrante de la cuadrilla.

Enrique, José, Ildefonso, Jesús y sus colegas César y Antonio Gómez ponen cara a esos 202 trabajadores que plantan cara al fuego en el monte. No les importa que la gente apenas valore su trabajo. «El caso es cumplir con nuestra tarea, y de eso salimos más que satisfechos, que es lo que cuenta», afirma Enrique.

Respecto al riesgo ante el fuego... «Lo fundamental es volver. Eso por encima de todo», afirma el capataz. En medio del incendio, rodeados de llamas, nublados por el humo y protegidos con una pesada equipación, cada cual dispone de una emisora interna «pero lo primordial es no distanciarnos, ir más o menos juntos, mantener un contacto visual entre nosotros, saber dónde tienes al compañero», explican Enrique y José.

«Son intencionados»

Y es que una vez puestos a combatir y reducir el siniestro «el fuego te va motivando. Vas hacia adelante, das otro paso adelante y otro, y de pronto ya no sabes ni donde pisas». Enrique, al mando de la autobomba con 3.000 litros de agua a sus espaldas y el más veterano de la cuadrilla, reconoce que ahora el combate frente a las llamas es muy diferente al que conoció hace algunas décadas; la mejoría en los medios mecánicos y de efectivos, la apertura de pistas y cortafuegos en los montes facilita la lucha contra las llamas. Ahora tienen descansos cada doce horas, pero él conoció épocas en las que no era difícil tirarse dos o tres días seguidos en el monte para atajar el fuego.

«¿Que por qué se producen tantos incendios en estas fechas? Son intencionados. Prácticamente todos», dicen a coro los integrantes de la cuadrilla. «Cualquiera que sea un poco responsable sabe que en este tiempo y con un poco de viento sur cualquier cosa que prendas se te va de las manos. El combustible está muy seco y arde fácil».

Lo fundamental, dicen, es coger el fuego a tiempo, y eso también depende de la rapidez de la respuesta. Pero con lo que no se puede contar es que, de improviso, aparezcan varios focos. «Y eso ya es muy difícil de combatir».

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