La cultura sale a la calle

Eureka, La Hoja Roja, Sol Cultural, ACAI y Mundanalrüido son colectivos que intentan hacer de la ciudad un espacio de cultura libre

JOSÉ AHUMADASantander

Existen dos culturas. Una, la institucional, se ocupa de los grandes acontecimientos, porque sólo ella es capaz de realizar los enormes desembolsos necesarios. Esa cultura, que procede de arriba, llueve sobre los ciudadanos. La otra es la que se vive en la calle, la que promueve gente inquieta que no se resigna a esperar el menú que ofrecen organismos oficiales y administraciones. En Santander, la candidatura de la ciudad a la capitalidad cultural europea logró hacer coincidir los esfuerzos de ambas corrientes, una conjunción que se sigue recordando con nostalgia como lo que pudo ser y no fue.

Ahora, la creación de la Fundación Santander Creativa, heredera del espíritu del 2016, pretende repetir y mejorar la experiencia y, sobre todo, hacer de ella un elemento estable que permita cambiar la imagen adormecida de Santander. La idea es hacer de la cultura otro de sus atractivos y no sólo para los visitantes sino, principalmente, para sus propios vecinos.

Eureka, la Hoja Roja, Sol Cultural, ACAI y Mundanalrüido son cinco ejemplos de colectivos y asociaciones que, cada uno con su estilo y sus objetivos, luchan por hacer de la ciudad un espacio de cultura libre, participativa y creativa. Son los que analizan el 'efecto 2016' y hablan de sus expectativas ante el nuevo proyecto.

Mirando a Europa

En realidad, se llama Asociación Cantabria@Europa, pero se les conoce por el nombre de su base de operaciones, Eureka. Surgió en 2002 por iniciativa de un grupo de jóvenes cántabros con diferentes experiencias de vida y trabajo en otros países de la Unión Europea.

Ahora ronda el centenar de socios, más unos cuantos que están sin registrar. «El horizonte laboral en la segunda mitad de los 90 era tan poco prometedor para los recién licenciados españoles como lo es ahora explica Daniel Torralbo. Ir a Europa era una buena oportunidad laboral y de cambio. Algunos de nosotros optamos por la inmigración discontinua, íbamos y veníamos cambiando de país, recalando en Santander hasta el siguiente movimiento. Y en una de esas, con cántabros que has ido conocido en una fábrica de mayonesa holandesa, o en los pasillos del Consejo de la Unión Europea, o en un cocktail de la Oficina de Cantabria en Bruselas, surge la idea de crear una asociación para abrir la información europea a los jóvenes de aquí».

Tras unos años de pequeños proyectos y subvenciones, la asociación recibió el espaldarazo definitivo con el Premio Europeo de Periodismo Salvador de Madariaga por un DVD realizado de forma casera. «Por primera vez disponemos de un dinero que no hay que justificar y tomamos la decisión de alquilar un local en Santander, un centro cultural europeo modesto y de barrio».

Eureka es un hervidero de actividad. Allí «se puede encontrar información sobre movilidad en Europa gracias a la red Eurodesk. Se puede también seleccionar una película checa decente y verla en el local, pedir prestado un libro o un disco en vinilo de un grupo danés, consultar planos y callejeros de las principales ciudades europeas. Hay charlas de jóvenes europeos, proyecciones de películas y grupos de conversación en distintos idiomas. Hemos organizado exposiciones, sesiones de DJ y recitales poéticos, grupos de lectura y talleres de manualidades, performances y algún que otro concierto con permiso de los vecinos y sin ánimo de multa municipal».

Daniel, quien cree que, culturalmente, a Santander «le falta más simpatía y le sobra soberbia», califica como positiva, en términos generales, la experiencia del 2016. «Personalmente, yo he conocido a gente maravillosa entre los vecinos y a gente muy chunga entre los que han querido ir de empresarios. Nosotros no pisamos los despachos a no ser que nos llamen, y la Fundación nos llamó para hacerles una guía cultural y otra educativa que, lamentablemente, llegaron después del primer corte».

De Santander Creativa dice no tener aún «una idea clara». «Lo que publican los periódicos indica que el proyecto se está haciendo de arriba a abajo. Con los que pasamos frío en los locales culturales autogestionados no han hablado todavía. Si el proyecto nos convence, nos gustaría también contribuir a esta especie de plan terapéutico integral de Santander».

Una de las primeras cuestiones que pretende abordar la recién creada fundación es el de la agenda única, que no es otra cosa que intentar evitar que las actividades se solapen y que estén mejor repartidas. «El proyecto de agenda única nos resulta complejo de materializar. Para que una idea así funcione, lo primero es encontrar un nombre más bonito y luego que la presencia de todas las entidades, públicas o privadas, de mayor o menor presupuesto, sea equilibrada».

ACAI

Por amor al arte

Tres artistas, Laura Escallada, Laura Irizábal y Zaida Salazar, a quienes más tarde se les unieron dos creadores más, Mariola Moreno y Javier Lamela, crearon en 2006 ACAI (Asociación Cultural de Artistas Independientes). Su objetivo: poner en marcha propuestas culturales encargadas de presentar, promover y ser escenario del arte independiente.

En cuanto a sus actividades, el trío de fundadoras forma el Equipo ACAI, colectivo artístico que ha participado con sus obras en múltiples exposiciones. La asociación también edita regularmente el fanzine Pacífica. Su proyecto más conocido, La noche en vela, que después pasaría a denominarse Desvelarte, nació en 2008, y fue la primera demostración de su forma de entender el arte urbano, fundiendo lo expositivo con lo escénico a través de un recorrido por espacios públicos y privados vinculados con el arte.

En opinión de Laura Escallada, Santander padece un problema de fondo con la cultura. «La ciudad carece de una estructura cultural cuyo fin sea educar y formar. Debería intentar generar una estructura cuyos intereses vayan más allá de lo que el turismo cultural y la política cultural dirigen y deciden en la ciudad. Para ello es necesario tejer una plataforma formada por profesionales e infraestructuras que permitan el desarrollo de diferentes disciplinas artísticas bajo un criterio profesional y cuyo fin sea el de ser escenario permanente de creación».

La fiebre del 2016 «dio vida y movimiento entre asociaciones, artistas, entidades...»; la nueva fundación, «primero debe arrancar y entonces veremos cómo lo hace, si sólo está interesada en una agenda única o además quiere aumentarla». Esa agenda única es, para Laura, el problema menor. «No se entiende muy bien qué problema se pretende solucionar. Volvemos a lo de siempre, en la ciudad no hay actividades con continuidad, siempre son proyectos que se evaden como el humo, grandes proyectos de un sólo día; ante esto entiendo que haya un problema en cuanto a que las actividades se solapen, luego la continuidad y el apoyo a iniciativas que pueden llegar a ser más debe ser real para que las actividades culturales se solapen, ya que en la variedad está el gusto y no podemos pretender que cada día haya una única actividad...».

LA HOJA ROJA

Lo social y lo artístico

La Hoja Roja se formó en 2009, cuando sus actuales miembros, dedicados las artes escénicas y las ciencias sociales, regresaron a Cantabria tras unos años de formación y experiencia profesional fuera de la región. Su intención, «desarrollar proyectos de investigación social y artística a través de la interacción entre diferentes lenguajes creativos».

Desde su formación ha venido realizando espectáculos de circo contemporáneo y teatro físico y organizando actividades culturales, talleres formativos e investigaciones sociológicas. Ahora mismo, La Hoja Roja está coordinando el Proyecto Matrioska, que reúne artistas sonoros, visuales y escénicos residentes en Cantabria. Paralelamente, continúa la creación del Circo de lo Insólito, un espectáculo para toda la familia inspirado en el vodevil, el circo tradicional y las ferias ambulantes del siglo XIX.

Para Rubén Río, resulta «fundamental» que las nstituciones se preocupen del desarrollo y difusión de la vida cultural de Santander. 2016 supuso, a su juicio, «un avance significativo en lo referente a la consciencia cultural de la ciudad, tanto a nivel de administración como de implicación ciudadana. Durante un tiempo, se han multiplicado las actividades en la ciudad y se ha dado impulso a diferentes espacios creativos dentro de una programación comprometida y variada. Sin lugar a dudas, tras este esfuerzo colectivo, los beneficios de la cultura se han hecho socialmente más visibles». Pero queda mucho por hacer.

El trabajo que desarrollan los miembros de La Hoja Roja va más allá de la búsqueda de premios o reconocimientos: su esperanza es «ver cómo la cultura en Santander toma la importancia que merece, en ser partícipe de un movimiento cultural significativo que sucede en la cuidad, un movimiento fomentado y apoyado por las instituciones, con la implicación de artistas y promotores cántabros, con eventos variados y de calidad y con un tejido cultural accesible a los nuevos creadores». Esta debería ser, según Rubén, la línea que guiase el funcionamiento de la Fundación Santander Creativa: «Ir dibujando un panorama cultural atractivo y ecléctico en Santander, un panorama sólido que pueda situar a nuestra ciudad entre las más activas y comprometidas».

MUNDANALRÜIDO

Libros y mucho más

La esencia de Mundanalrüido comenzó su andadura hace ya cinco años, con un equipo de trabajo variado y una actividad diversa. Por una parte, cuenta con una librería especializada en arte, diseño e ilustración. Pero no se trata de una librería convencional: a través de ella, Pati Argumosa y Ainara Bezanilla organizan continuamente actividades relacionadas con el arte y la mediación lectora.

Mundanalrüido funciona además como gestora cultural y de elaboración de contenidos. Actualmente se ocupa de un comisariado sobre álbum ilustrado danés para la Embajada de Dinamarca en el Museo Barjola de Gijón. La ayuda para tanta ocupación les llega de Mariola Moreno, en la sección de talleres y diseño de actividades, y de Beusual y Ölsen Projects en el diseño, fotografía, desarrollo de redes sociales, instalaciones...

Por último, Mundanalrüido también es una editorial, asociada con Beusual y con Alberto Iglesias. Ha editado Dragón, un relato de Alberto Iglesias ilustrado por Anna Mer, y en breve publicará Señal, poemario de Raúl Vacas con imágenes de Sara Morante.

Mundanalrüido desarrolló para la Fundación 2016 un programa de arte, arquitectura y literatura aplicado a los barrios de la ciudad. «Que cayera tan rápido fue un chasco fenómeno reconoce Ainara. Creemos que la nueva Fundación Santander Creativa da una luz muy interesante a la cultura de la ciudad. Yo, personalmente, pertenezco al Foro de la cultura de la ciudad. Aunque no ha estado muy activo en un principio ahora sí que siento que la Fundación 2016 ha dado sus frutos en cuanto a la escucha y puesta de atención por parte del Ayuntamiento hacia la cultura ciudadana. La cultura puede dejar de ser algo en lo que invertir para convertirse en un motor de economía harto interesante».

Ella se siente fuera de una agenda única que «a nosotros sólo nos afectará como usuarios. Nuestras propuestas en la ciudad de Santander son pequeñas. No creo que entraran en ese calendario».

SOL CULTURAL

Aquí caben todos

La calle del Sol «concentra en menos de 300 metros varias asociaciones culturales, media docena de galerías de arte independientes, una librería, un centro cultural, un espacio teatral y una decena de bares con programación cultural propia». Casi todos comparten la idea de que hay que llevar la cultura a la calle y, en concreto, a la suya. Sol Cultural es un proyecto, que nació paralelamente al 2016 y ha demostrado mucha más solidez que otras criaturas surgidas a la sombra de aquel árbol. Una programación variada, multidisciplinar y regular avala su trabajo. Componen Sol Cultural La Caverna de la Luz (fotografía), Rubicón (bar), Urban Classics (bar), Juan Silió (galería), Del Sol St. (galería), Dolmen (bar), Eureka (centro cultural), Demolden Video Project (galería), Espacio Espiral (teatro), Beusual (diseño), Roales (fotografía y librería) y Colar...te (galería).

Un repaso rápido y nada exhaustivo de su calendario incluye una semana cultural en abril, la organización de las fiestas de la calle en junio y nuevas ediciones de sus concursos de microrrelatos, fotografía y carteles.

«Nuestro referente es nuestra calle porque pensamos que la cultura se tiene que trasladar a la calle y que entre a formar parte de la vida de los vecinos argumenta Marcos González. Si no se hace así, se corre el riesgo de que la cultura quede reservada para unas minorías y de espaldas a la mayoría de los ciudadanos. Si nos quejamos de una escasa respuesta de público ante las actividades que se ofrecen probablemente sea por una falta de cultura de la cultura. Para ello hay que trabajar desde la base, desde los colegios y la calle».

Su pelea ahora mismo está enfocada en conseguir una normativa sobre espectáculos y música en vivo que permita las actuaciones. «Desde el Gobierno de Cantabria no se ha legislado nada». Existe, eso sí, un Real Decreto del año 1982, «totalmente obsoleto y que impediría hacer conciertos hasta al mismo Palacio de Festivales. Una apuesta seria a favor de una cultura viva, dinámica, espontánea y participativa necesitaría de una adecuación normativa basada en el dejar hacer y no en el prohibir. Unas normas simples y claras. Única limitación: no molestar a los vecinos».

Poco pueden decir de la Fundación Santander Creativa. «Parece que quiere trabajar en esa dirección, pero desconocemos quién y cómo la va a dirigir. En estos asuntos tan importantes son las ideas a desarrollar como el cómo se desarrollan».

Marcos duda de la necesidad de fijar esa agenda única de actividades; considera mucho más urgente elaborar «una guía de ocio, tampoco sé si única, pero sí una guía fácil en la que puedas encontrar todas las ofertas culturales y de ocio que hay en la ciudad, públicas y privadas. Muchas veces se hacen cosas pero la gente no se entera. No vale decir que la gente que no se entera es porque no quiere enterarse. Ése es un trabajo de todos. Si se hacen cosas pero la gente no lo sabe es como si no las hicieras».