División de opiniones sobre Canales

El madridista declaró al final del encuentro que se encontró «muy a gusto» en El Sardinero y que siempre le estará «agradecido al Racing»El canterano, que saltó al césped con ovación, también fue silbado cada vez que tocó el balón

SANTANDER.

Con el 0-2 en el marcador todas las miradas de los aficionados ayer presentes en El Sardinero estaban puestas en el banquillo del Real Madrid. Todos esperaban el momento en el que Sergio Canales iba a saltar al césped para calentar. Al cántabro, al que Mourinho ya le levantó el 'castigo' en el encuentro anterior frente al Málaga, apenas se le vio en los instantes previos a que comenzara el enfrentamiento. Llegó el momento, Canales salió al césped y en la grada hubo división de opiniones. Unos le ovacionaban, pero otros (algunos menos) le silbaban cada vez que tocaba un balón. Una forma muy 'cántabra' de dar la bienvenida a los de casa y más después de que su fichaje por el club blanco, al menos, dejó unos millones en las maltrechas arcas del club. Al acabar el partido, habló para los periodistas a pie de campo. «Estoy muy a gusto en El Sardinero. Siempre estaré agradecido al Racing», dijo.

Parecía que no iba a llegar el momento. Canales, ni ninguno de su compañeros, saltaron a calentar antes del encuentro. Salió instantes antes de que Ramírez Domínguez pitara el inicio y se refugió en el banquillo. 'Iván Bolado, ¿qué?¿otro Canales?', rezaba la pancarta de un aficionado. Al descanso, las hinchas más jóvenes, emocionadas con cámara en mano, esperaban ver a su ídolo y poder fotografiarle. Se quedaron con las ganas. Nadie del conjunto blanco saltó al césped en el descanso.

En el minuto 65, Mourinho le hizo un gesto y él se puso a calentar. Primeros aplausos y primeros abucheos. El correspondió a la grada y se escondió en la braga, que en lugar de quitarle frío le sirvió para no mostrar sus pensamientos. Saludó a Diop y continuó a lo suyo.

Entró en el partido en el minuto 34 de la segunda mitad por Granero. Era un doble cambio y mientras esperaba pudo escuchar algún pitido y algún cántico desde la grada: 'Vete al Getafe, Canales vete al Getafe...'. Alguno, incluso se puso de pie y le regaló una 'peineta'. Sin embargo, cuando tuvo que entrar la ovación que le brindaron los más de 18.000 aficionados tapó los decibelios de los que le reprocharon su marcha al conjunto blanco. Consciente de lo que estaba sucediendo, se mordía la lengua mientras buscaba su ubicación en el campo.

Apenas entró en juego y sólo le dio tiempo a recibir un 'rodillazo' de Torrejón en la zona donde la espalda pierde su nombre. Se quejó amargamente y hasta se le escapó algún 'piropo' dirigido al catalán. A partir de ahí, fue silbado en cada balón que tocó. Pasó inadvertido en el cuarto de hora que estuvo sobre el terreno de juego.

Terminó el choque y fue el último en retirarse. Saludó a Torrejón, Osmar, dio la mano a Christian, pero no cambió su camiseta con ninguno de sus excompañeros. Se abrigó y atendió a la televisión que emitió el partido. «En el Racing estuve 'increíble. Es el club que me ha permitido llegar a arriba», relató. Luego se marchó sonriente.