La Fundación Botín edita el primer estudio sobre los invernales del Valle del Nansa

El inventario y ensayo paisajístico, coordinado por Sergio Sainz De la Maza, es obra de un equipo multidisciplinar formado por geógrafos, arquitectos y arqueólogos

GUILLERMO BALBONASANTANDER.
Los invernales son una construcción típica del Valle del Nansa. ::
                             J. L. RAMOS/
Los invernales son una construcción típica del Valle del Nansa. :: J. L. RAMOS

El ambicioso proyecto de intervención en Desarrollo Rural en el Valle del Nansa, que desarrolla la Fundación Marcelino Botín, ya tiene otro fruto: el primer estudio de envergadura sobre los invernales. Este tipo de construcción tradicional de la zona ha sido objeto de una investigación, inventario y estudio paisajístico que pretende «servir de herramienta de descubrimiento de una realidad territorial presente aún hoy en Cantabria y de una arquitectura con un indudable interés en sí misma».

La publicación, que se enmarca en el Programa Patrimonio y Territorio de la Fundación Botín, se suma a las sucesivas aportaciones de la institución santanderina sobre el valle. Este 'Inventario y estudio paisajístico de los invernales de Lamasón' ha sido realizado por Ingenia Gestión del Territorio y lo ha coordinado Sergio Sainz de la Maza Ruizs. La investigación la realizó un equipo multidisciplinar formado por geógrafos, arquitectos y arqueólogos.

Existen numerosos estudios sobre otras tipologías típicas de la arquitectura popular, caso más conocido de las cabañas pasiegas, pero los invernales del occidente de Cantabria habían permanecido hasta ahora al margen del interés científico. El nuevo estudio intenta cubrir este hueco en el conocimiento de la arquitectura tradicional, pero también «saldar una deuda para con una construcción típica, fruto de un modelo de organización socioeconómica que aún pervive, aunque con riesgo de desaparición por el abandono de las explotaciones o la vejez de los individuos que los mantienen». La publicación ha sido posible en el marco del Programa Patrimonio y Territorio y abarca, como «muestra y modelo», los invernales de uno de los municipios del Valle, el de Lamasón.

El estudio se aborda desde una perspectiva «innovadora, la de considerar como parte fundamental del patrimonio territorial, tanto al invernal como al resto de los elementos que guardan relación directa con él: la finca, los cierros, los caminos», entre otros. Por ello destaca la importancia de que el equipo investigador haya sido «multidisciplinar».

Jose María Ballester, director del Programa, subraya que uno de los grandes méritos de este inventario consiste en «abrir un nuevo campo de estudio y de investigación».

Además de contribuir al mayor conocimiento de la realidad territorial de los invernales, el volumen incluye «un diagnóstico con 362 invernales inventariados y catalogados en una base de datos, que recoge hasta setenta entradas para cada invernal y tres imágenes». El trabajo realizado los clasifica en tres tipologías: de cuadro, montañés y de hechura de ermita; y subraya la singularidad de sus soluciones constructivas, algo que reafirma su condición como parte del patrimonio.

Otros documentos -parte de ellos incluidos en un CD-Rom que acompaña el estudio- configuran «una cartografía temática en formato digital y sus correspondientes representaciones en láminas; levantamientos y vistas en planta; y vocabulario masoniego». Los autores llaman la atención sobre la necesidad de «conservar y proteger estas construcciones para mantener vivo el paisaje y la historia de una parte de Cantabria». La publicación, ya distribuida en bibliotecas y entre especialistas, puede adquirirse en la sede de la institución, en Pedrueca, y en librerías especializadas.

Al escoger las construcciones de Lamasón se ha buscado «mostrar su realidad funcional y arquitectónica, estudiar su tipología y reivindicar su valorización como elementos singulares y característicos del paisaje cultural y natural en este Valle del Nansa».

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