De político a juez

Mediavilla debe dejar sus cargos en el Gobierno y en el PRC de modo inmediato

La noticia de la retirada del consejero de Presidencia y Justicia, Vicente Mediavilla, ha supuesto una sorpresa y ha provocado un pequeño terremoto en la política de Cantabria. La sorpresa, reconocida por muchos miembros del propio Gobierno (algunos como el consejero de Economía, Ángel Agudo aseguraron que se habían enterado ayer mismo de la noticia, tras su publicación por EL DIARIO) procede del hecho de que resulta inhabitual que un político joven, 43 años, y con proyección, siempre se le ha situado en una hipotética carrera sucesoria de Revilla, decida dar un portazo de estas características. Pero más curioso es aún el destino elegido: la judicatura. No se conocen antecedentes de que un consejero de Justicia haya pasado a ser juez de una semana a otra. Se trata de un tránsito muy delicado en cualquier caso (cabe recordar la polémica ida y vuelta de Baltasar Garzón), por lo que parece adecuado adoptar todas las precauciones. La ley, que puede ser discutible pero debe respetarse, permite que un político acceda a la magistratura con la condición de que sea también un jurista de reconocido prestigio con diez años de ejercicio profesional en la comunidad autónoma. La norma no contempla la exigencia de un lapso de tiempo entre uno y otro desempeño. Pero existen cuestiones o aspectos que pueden reducir el impacto de imagen que supone cambiar en días la consejería por la toga. Por tanto, resultaría lógico que Vicente Mediavilla dimitiera lo antes posible de sus responsabilidades gubernamentales y políticas para afrontar los trámites que pueden llevarle al Tribunal Superior de Justicia. Sería poco estético que mantuviera la condición de consejero de Justicia cuando el Parlamento vote la terna de candidatos a la plaza dejada vacante por Santiago Pérez Obregón. Lo mismo ocurriría cuando se presente ante la comisión calificadora del Consejo General del Poder Judicial que debe examinarlo. Esta dimisión constituiría un buen cierre a su larga trayectoria en el Ejecutivo cántabro, donde ha afrontado con notable éxito la negociación y puesta en marcha de las transferencias de Justicia y ha completado y modernizado toda la estructura de Protección Civil de la autonomía. En definitiva, Mediavilla ha sido uno de los principales puntales de los dos gabinetes de coalición del PRC y del PSOE.

En el plano partidista, la marcha de Mediavilla supone una importante pérdida. El Partido Regionalista de Cantabria se queda sin el secretario general de Santander en un momento clave, con las elecciones municipales en puertas y cuando el aporte de votos a la candidatura regional parece decisivo. Quizás la incógnita más significativa que se abre ahora sea la de la situación interna del PRC, en la que el consejero de Cultura, Francisco Javier López Marcano, emerge como el principal beneficiario en términos de carrera sucesoria. Pero el partido deberá abordar un problemático relevo en la dirección política de Santander, una plaza en la que el PRC no ha logrado progresar como ambicionaba -pese a que pasó de dos a cinco concejales- y en la que el nombramiento de José María Fuentes-Pila como candidato municipal ha provocado tensiones entre los militantes que apoyaban al actual portavoz, Francisco Sierra. Y, además, de la sucesión, el PRC deberá demostrar que es capaz de mantener el impulso que el propio Mediavilla sostuvo en los últimos años en pro de una modernización del partido y de su apertura a las clases urbanas y profesionales, en un intento de sumar a los votantes tradicionales un nuevo impulso social.