Los 639 hijos de 'Sultán el Magnífico'

Andrés Gutiérrez, ganadero carredano, entre dos descendientes de 'Sultán'. A la izquierda, una hija, 'Atenas Sultana', y a la derecha una nieta, 'Venus'.  / Andrés Fernández/
Andrés Gutiérrez, ganadero carredano, entre dos descendientes de 'Sultán'. A la izquierda, una hija, 'Atenas Sultana', y a la derecha una nieta, 'Venus'. / Andrés Fernández

Veinte años después del sacrificio del prolífico toro, la cabaña ganadera es mucho mejor | Cuando la Diputación Regional compró este semental comenzó un proceso de cambio radical de este sector productivo

NIEVES BOLADOSANTANDER.

Como el Cid Campeador, el toro 'Sultán' gana batallas después de muerto. En 2011 se cumplen 20 años del sacrificio de un semental cuya compra provocó un auténtico maremoto político, social y mediático pero que, a la larga, ha supuesto la mayor transformación de la ganadería de Cantabria en el último siglo. Durante el año y medio que el prolífico animal estuvo produciendo dosis seminales, a razón de unas mil por semana, consiguió cambiar la fisonomía y el valor económico de la cabaña pero también la mentalidad de los ganaderos cántabros.

En los prados de la región aún pastan 67 'sultanas', como se conoce a sus hijas, además de 157 nietas y 414 bisnietas. La compra de aquel magnífico semental, calificado por los expertos como uno de los mejores del mundo, llevó en sí la polémica. Sólo transcurrido el tiempo aquel famoso millón de dólares canadienses que costó en 1989 se demostró que fue altamente rentable para los ganaderos cántabros presentes y futuros. Un centenar de dosis están aún congeladas y esperando a recuperar la vida que les dio el 'Sultán' que, paradójicamente, nunca tuvo un harén al que contentar porque toda su vida reproductiva fue virtual.

120 millones 'de entonces'

Para poder evaluar lo que significó la llegada al Centro de Inseminación Artificial de Torrelavega, en 1989, del toro 'Puget Sound Sultán', desde Canadá, hay que retrotraerse a cuando Cantabria era gobernada por la Diputación Regional. Lo compró el Gobierno presidido por Juan Hormaechea (Vicente de la Hera era su consejero de Ganadería) y fue una de sus decisiones más polémicas y llamativas. Había de todo. Desde quienes consideraban aquella compra como una decisión estrafalaria más del polémico político, a quienes pusieron en duda la viabilidad de la apuesta, pasando por quienes, simplemente, pensaban que se trataba de una barbaridad.

Uno de los principales datos a tener en cuenta para entender la importancia de aquella operación, y que alentó las discusiones, fue el precio que se pagó por el toro: un millón de dólares, 120 millones de pesetas de hace veinte años. Para tener una aproximación de lo que significó aquel desembolso se pueden comparar algunas cifras y precios. Por ejemplo, el presupuesto general de la Diputación era, en 1989, de 41.111 millones de pesetas. Un buen piso en el centro de Santander valía unos ocho o nueve millones de pesetas, cuatro o cinco millones en el centro de Torrelavega, y un coche de alta gama unos tres millones. Una vaca muy buena costaba entonces unas 300.000 pesetas.

Así que la compra de 'Sultán' fue un 'pelotazo' para Cantabria que saltó, una vez más, y durante mucho tiempo, a las noticias frívolas de los medios de comunicación de ámbito nacional, no sólo por la increíble cantidad de dinero gastada, sino también porque la compra la hacía uno de los más mediáticos presidentes de la región -no existían aún los programas basura- a lo que había que añadir el salero de que el campeón de los campeones sementales se llamara 'Sultán', que regaló nada menos que 64.327 dosis seminales a las vacas de la región entre junio de 1988 y principios de 1990.

El extraordinario semental canadiense, de raza Holstein, pesaba una tonelada y su altura, hasta la cruz, y con la cabeza erguida, llegaba a los 1,80 metros. Antes de llegar a Cantabria ganaderos españoles compraban las dosis seminales de 'Sultán' a la empresa 'Semex Canadá', su dueña, a razón de 8.000 pesetas por dosis. Cuando llegó a la región, la primera de las revoluciones que produjo, y que da muestra de la importancia que aquella política de mejora genética tuvo, fue que cada dosis de 'Sultán' se le vendía a los ganaderos cántabros a 200 pesetas, y a los veterinarios inseminadores a 100 pesetas, para envidia de todos los ganaderos españoles que habían pagado el semen del prolífico toro a precio de oro.

Un antes y un después

«La importación de Sultán supuso un claro punto de inflexión en el proceso de mejora de la ganadería», explica Santos de Argüello, director del Censyra (Centro de Selección y Reproducción Animal del Gobierno de Cantabria), «y sin entrar en lo acertado o no de su compra, tanto desde el punto de vista genético como económico, el bajo precio con el que fueron distribuidas sus dosis, permitió su utilización por todos los ganaderos y permitió que descubrieran las ventajas de emplear sementales probados de alta calidad, práctica que ha continuado hasta ahora».

A pesar de su alto rendimiento, y de su extraordinaria capacidad de reproducción y potencial sexual, le fueron vedados los placeres de la relación física y de la promiscuidad. Utilizando una vaca-maniquí las valiosas eyaculaciones de 'Sultán' se recogían en un recipiente dotado de una vagina artificial. Tanto, y con tanto brío, 'saltó' tan caro animal que sólo pudo ser utilizado durante año y medio, aunque su rendimiento fue el suficiente como para variar el panorama ganadero de Cantabria.

Pero su vida también tuvo sombras. Una vez a la semana 'Sultán' debía cumplir con su trabajo. Hacía dos 'saltos' con una diferencia de tiempo entre ambos de unos 15 o 20 minutos, los que necesitaba para recuperarse. En cada monta se recogía suficiente semen como para preparar 1.000 dosis. Quizás por la envergadura del animal, su excesivo peso, y el esfuerzo, a principios de 1990 sufrió una rotura del ligamento cruzado del corvejón izquierdo. Fue trasladado al Hospital Veterinario 'San Vicente de Raspeig', en Alicante, donde le fue implantada una prótesis pero no se consiguió su recuperación. Perdió peso hasta quedarse en unos 500 kilos y finalmente, en julio de 1991, fue sacrificado.

'Sultán' produjo 64.327 dosis seminales, además de las 3.000 dosis entregadas por la empresa 'Semex Canadá' en el momento de su compra. Según ha explicado el veterinario Fernando Ruiz Sarabia, gerente de la Asociación Frisona de Cantabria (AFCA), en el Libro Genealógico de la Raza, se inscribieron 4.210 hembras y 129 machos, como descendientes directos de Sultán, a los que hay que sumar los animales que no fueron debidamente registrados por sus propietarios ya que las dosis seminales llegaron a todos los ganaderos.

«Actualmente están reflejadas oficialmente 68 hijas de 'Sultán', repartidas por 49 ganaderías de la región, además de 157 nietas y 414 bisnietas», explica Ruiz. Según los datos aportados por AFCA, entre los años 1990 y 2011 se calificaron los descendientes de 'Sultán' consiguiendo una media de entre 78 y 81 en una escala de 0 a 100 puntos. Una de las hijas de 'Sultán', 'Aguilucha Sultán', de los Hermanos Castañeda de Prellezo (Val de San Vicente) fue proclamada Gran Campeona Nacional en el Concurso Nacional de Conafe.

 

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