Banco Base aprueba pedir al Estado 2.700 millones de euros, el doble de lo previsto

Las asambleas deciden mañana si dejan el 45% del control de la entidad en manos del Gobierno

DOLORES GALLARDOSANTANDER.

Banco Base -entidad integrada por Cajastur, Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Caja Cantabria y Caja de Extremadura- cerró ayer en falso su crisis con una millonaria petición de fondos al Estado y sin decidir el reparto de poder en el grupo, lastrado por las malas cuentas de la CAM y por el enfrentamiento de esta entidad con Cajastur, una guerra que ha puesto al borde del fracaso la operación.

El plan de estrategia presentado al Banco de España prevé cubrir con fondos públicos su necesidad de capital de 2.700 millones de euros. Es casi el doble de lo previsto inicialmente por el propio regulador -1.447 millones de euros- debido a los pésimos resultados de las cuentas de la CAM en el segundo semestre de 2010, lastrados por el aumento de la morosidad vinculado al sector inmobiliario.

Estos 2.700 millones de euros, unidos a los 1.493 millones que ya pidió al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), representan que el Estado, con 4.133 millones, detentará, como mínimo, el 45% de Banco Base, cuyos recursos propios básicos alcanzan los 9.000 millones de euros. El Banco de España dispone de un plazo hasta el 14 de abril para aprobar o modificar el planteamiento del Banco Base y del resto de las cajas.

La situación ha cambiado drásticamente. Si se lleva hasta el final el acuerdo firmado ayer, supondría que el Estado tendría la práctica capacidad de control del Banco Base, con lo que el papel de la otra gran pata de la fusión, Cajastur, (que actualmente mantiene el control ejecutivo a través de su presidente, Manuel Menéndez), quedaría gravemente difuminado. Lo mismo ocurriría con la capacidad de maniobra de los otros tres socios, Caja Cantabria entre ellos.

Mañana, miércoles, las asambleas generales de las cuatro cajas de ahorro deberán dar el visto bueno o rechazar este acuerdo. La asamblea de Caja Cantabria comenzará, en primera convocatoria, a las cuatro y media de la tarde. Las nuevas necesidades de capital de Banco Base modifican el acuerdo inicial de fusión, y podría dificultar la aprobación de las asambleas. Esta es una hipótesis que ayer circulaba por los órganos rectores de las cajas implicadas en el proceso.

Los principales reparos llegan de Cajastur, cuyos ejecutivos consideran que con estos nuevos datos -los 4.133 millones que se pedirán al FROB- los plazos de negocio y de rentabilidad de la operación serían mucho más largos de lo previsto, lo que 'desnudaría' a Banco Base de interés económico y lo haría «inviable».

En este nuevo escenario, cabe la posibilidad de que Banco Base siga adelante sin la CAM, solo con Cajastur, Caja Cantabria y Caja de Extremadura. Sería una entidad de menor tamaño pero más solvente y, posiblemente, debería buscar un nuevo socio.

Acudir ahora al FROB implica aceptar muchas cosas; desde las ya descontadas como traspasar los activos y pasivos del negocio financiero a un banco hasta aceptar una valoración 'independiente' que tenderá a la baja, así como el desembarco de consejeros designados por el organismo público. El Consejo de Administración de Banco Base está hoy formado por 4 miembros de Cajastur y 4 de CAM, 2 de Caja de Extremadura y 2 de Caja Cantabria y 2 independientes. La entrada del FROB en el capital del banco obligará a replantear este reparto de sillas.

Por descontado, también se reorganizará el reparto del capital, aunque se respetará la proporcionalidad en la mayoría de los casos. El Banco de España confía en que esta etapa de transición haga posible la adaptación paulatina de las cajas de ahorros a las exigencias de los mercados. Tendrán que recortar los asientos 'políticos', y a los bancos propiedad de las entidades de ahorro se les aplicarán los mismos requerimientos informativos que al resto de estas instituciones. Los consejeros designados por el FROB, aunque no desempeñarán tareas ejecutivas, actuarán de vigilantes.

A las cajas reconvertidas en bancos y parcialmente nacionalizadas les interesa hacerse valer si quieren captar inversores privados que les liberen de la tutela del Estado en el plazo más corto de los convenidos, esto es, antes de que transcurran los dos primeros años.

Una brecha en el consejo

Durante la última semana se abrió una brecha en el seno del Sistema Institucional de Protección (SIP) que llevó al Banco de España y a la Confederación Española de las Cajas de Ahorro (CECA) a mediar en el conflicto. Se llegó incluso a plantear la posibilidad de que la CAM abandonara el grupo y las otras tres cajas siguieran adelante con el proyecto de fusión fría. Sin embargo, los contactos de la CAM con La Caixa, el Santander o el BBVA y el Banco Popular no llegaron a buen término.

Finalmente, el Consejo de Administración de Banco Base ha decidido seguir adelante con la fusión, al menos hasta que las cuatro asambleas voten si están o no de acuerdo con esta nueva estrategia.