La OTAN será «imparcial» en el conflicto libio

La Alianza advierte de que tomará medidas contra los rebeldes si suponen una amenaza para los civiles

IÑAKI CASTRO CORRESPONSALBRUSELAS.
Un rebelde libio cubre los restos de un cadáver en Ras Lanuf. ::
                             REUTERS/
Un rebelde libio cubre los restos de un cadáver en Ras Lanuf. :: REUTERS

Tras una semana de intensas discusiones, la OTAN ultima los preparativos para hacerse cargo de las operaciones en Libia. La Alianza, consciente de lo que ha costado que sus 28 socios acordaran implicarse en el país norteafricano, mide cada paso al milímetro para evitar levantar nuevas suspicacias, especialmente en el mundo árabe. Ayer, el organimo militar prometió que ejercerá un papel «imparcial» en el conflicto, lo que podría desembocar en ataques a los rebeldes si en su avance amenazaran a los civiles.

Pese a que los bombardeos contra las tropas de Muamar Gadafi no se detendrán, la OTAN pretende seguir al pie de la letra la resolución de Naciones Unidas. En ella se insistía en que el objetivo de la zona de exclusión aérea es proteger a los civiles. Bajo esta premisa, la Alianza intentará reducir al «mínimo» los daños colaterales y vigilará de cerca los movimientos de los rebeldes. El secretario general del organismo, Anders Fogh Rasmussen, aclaró que su apuesta por la imparcialidad es nítida, pero sin olvidar que «hasta ahora es el régimen el que ha atacado a su propia gente».

La calculada posición adoptada por la Alianza responde a los problemas que emergieron en su seno cuando EE UU anunció que pretendía dejar el liderazgo de la misión libia. Francia, Alemania y Turquía se opusieron en un principio a que la OTAN relevara al Pentágono por sus connotaciones en el mundo musulmán, pero la intervención de Barack Obama forzó un delicado consenso que ahora se intenta preservar a toda costa. De hecho, varios países participan en las operaciones con condicionantes como no disparar contra las tropas leales a Gadafi.

La OTAN, que ya trabaja con la coalición internacional para hacerse con las riendas de la misión, espera tener todo listo el jueves. El organismo militar todavía está a la espera de que varios gobiernos como los de Suecia y Finlandia concreten sus aportaciones, aunque ya ha coordinado algunas operaciones de patrulla del cielo libio. Además, tiene que afinar al máximo la colaboración con Catar y Emiratos Árabes, los dos únicos países árabes integrados en el dispositivo. El primero de ellos ya ha patrullado con sus aviones el espacio aéreo norteafricano, mientras que el Ejecutivo de Abu Dhabi se ha comprometido a participar con doce cazas.

El papel de Turquía también parece claro después de que anunciara que se desmarcaba de cualquier bombardeo. El primer ministro otomano, Recep Tayip Erdogan, anticipó ayer que asumirán el control del aeropuerto de Bengasi para agilizar la llegada de ayuda humanitaria. Ankara tenía previsto a su vez enviar varios buques para tomar parte en el bloqueo naval que lleva a cabo la Alianza con el objetivo de frenar la entrada de armas y mercenarios al país. La OTAN confirmó que la disponibilidad de medios «no va a ser un problema» en la misión. En total, esperan contar con un centenar de aviones y doce barcos.

Base en Nápoles

Al frente de todo el operativo estará el teniente general canadiense Charles Bouchard. Curiosamente, el oficial de Quebec relevará a su superior en la base de Nápoles, el centro de mando aliado para el Mediterráneo. Hasta ahora, el almirante Samuel Locklear dirigía la misión, pero Washington decidió que ya tiene suficiente trabajo con Irak y Afganistán. En cualquier caso, las operaciones siempre estarán supervisadas en última instancia por el almirante estadounidense de cuatro estrellas James Stavridis, comandante supremo de las fuerzas europeas de la OTAN.

El teniente general Bouchard subrayó ayer que no existirán brechas «en el traspaso del mando». El oficial de la Fuerza Aérea Canadiense, que inició su carrera como piloto de helicópteros, detalló que todas las operaciones se llevarán a cabo «en coordinación estrecha con los socios internacionales y de la región para proteger Libia». Nombrado por el comandante supremo aliado en Europa, Brouchard se graduó en estudios políticos en la Universidad canadiense de Manitoba y sirvió en Florida junto a las tropas norteamericanas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos