Rodriguez Leal traza, en su tercer libro, un perfil novelado de la historia regional

En 'La moneda de Favila', que se presenta hoy, el escritor santanderino se sirve de personajes reales y ficticios para dar un paso más en su trayectoria literaria

G. M.SANTANDER.
Rodriguez Leal traza, en su tercer libro, un perfil novelado de la historia regional

Jesús Francisco Rodríguez Leal ha viajado, de nuevo, por el túnel del tiempo buscando datos de la historia de Cantabria para crear, en formato de novela, una gran aventura: 'La moneda de Favila. Dux Cantabri' (editorial Tantín). Este último trabajo ha sido ilustrado a la acuarela por Ángel Armesto y el director de Punto Radio DM, Javier Rodríguez, será el encargado de presentar este volumen, hoy, en el Palacio de Festivales de Cantabria a las 19.30 horas. El acto contará, entre otros, con la presencia del consejero de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno regional, Francisco Javier López Marcano. Asimismo, el autor de 'El arco del Druida' y 'El viaje de Kanto' presentará y firmará ejemplares de su última novela durante la Feria del Libro de Santander.

Como explica el propio autor: «A través del personaje de Kanto mostré mi fascinación por la épica de los antiguos guerreros 'cantabri' y su histórica Guerra con el Imperio romano. La historia continúa: a los pies de la magnífica Cordillera cantábrica, durante los siglos posteriores a la dominación de Roma, sus valles y llanos se convirtieron en un escenario por el que pasaron nuevos personajes históricos, y donde sucedieron hechos que me han atrapado nuevamente».

-¿Cuáles son esos hechos?

-Pues principalmente la romanización de Cantabria en la civitas de Ivliobriga hasta la caída del Imperio; el Senatus 'cantabri' y los heroicos descendientes de las antiguas tribus, liderados por el guerrero Abundancia; los reyes godos desde Leovigildo a Rodrigo; el primer Dux y el Ducado de Cantabria, encabezado por Favila, su hijo Pelayo y el duque Pedro, Señores de la Lybana; el caudillo Muza y su lugarteniente Tarik primeros líderes de los musulmanes en Hispania, Spania o Hispana; personajes religiosos como San Millán de la Cogolla, que vivió treinta años en Valderredible y realizó un anuncio-profecía crucial en la peña Amaya; la vida de los eremitas; las historias de los dos santos Toribio y el milagroso Lignum Crucis, y la siempre presente Amaya, compartiendo protagonismo con la Cordillera cantábrica, Liébana y los Montes Vindio, los Picos de Europa, el último bastión que resistió ante los árabes.

-Sin duda, aquellos fueron tiempos muy duros. Y su espíritu indómito anida en las 551 páginas de la novela...

-Sí. Fue una época de convulsión en el territorio que empezaba a ser España, tiempos en los que se fue configurando el germen de lo que ha sido durante quince siglos como reino y país. Época y lugar también donde, fruto del mestizaje del latín con las lenguas autóctonas, surgió la lengua romance y de ella la lengua castellana, el 'español' extendido por el mundo. Y donde se forjaron y mantuvieron frente a los árabes muchas de sus creencias religiosas durante siglos. Y esa raíz estuvo en Cantabria.

-Y en tal contexto, ¿qué encontrará de novedoso el lector?.

-Algunas cosas que no hay en las guías ni en los libros y una aproximación a la naturaleza, la historia y la cultura popular de aquella época y la presente. Junto con los personajes del pasado los jóvenes estudiantes Carmen y Javi, descubrirán todo ello desde nuestro momento actual, 'viendo' lo que ocurrió de forma privilegiada e intentando entender por qué y cómo pasaron los hechos. Y verá nuevos personajes de ficción que completan las aventuras de la novela, que representan a aquellos hombres y mujeres anónimos que participaron de alguna manera en la historia, pero a los que nunca se recordará porque no aparecieron en ningún escrito, aunque seguramente fueron fundamentales para que los protagonistas llegasen a ser lo que fueron. Mi recuerdo a Ambato, Ancestro, Braulio, Kobo y Vokos, Zoraida, el monje Juan y Alvar, entre otros.

-¿Qué método de trabajo ha utilizado para dotar de fondo a la obra?.

-Repasé la Historia, recorrí sus escenarios naturales, imaginé el desarrolló de los hechos y lo que no pude hallar así lo completé con la ficción más respetuosa posible.