Doce autorretratos de pintura para un nuevo espacio

Casyc Up, unidad de producción creativa, de interacción de lenguajes, arranca en Santander con una declaración artística

La exposición colectiva, comisariada

                        por Manu Fernández Saro, reúne las 

                        miradas pictóricas de doce creadores. 

                        
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                             J. M. DEL CAMPO/
La exposición colectiva, comisariada por Manu Fernández Saro, reúne las miradas pictóricas de doce creadores. :: J. M. DEL CAMPO

Siempre nos quedará la pintura' es una declaración de principios. Pero también es el friso que preside la exposición fundacional de un nuevo espacio, Casyc UP, integrado en el Centro Cultural de la Obra Social de Caja Cantabria. Una unidad de proyectos con sus estancias y sus vasos comunicantes con el proceso creativo y la producción de los creadores cántabros, como ya se avanzó. La muestra reúne a artistas cántabros de trayectoria emergente, vinculados a espacios privados y que han participado, en su mayoría, en el paisaje expositivo de entidades, programaciones culturales, premios, certámenes y salas de la comunidad.

La nómina de artistas que se da cita en esta muestra colectiva está configurada por Ricardo González García, Cuca Nelles, Álvaro Trugeda, Okuda, Alejandro Bombín, Vicky Uslé, Amia Terán, Cristina del Campo, Julia Orallo, Alfredo Santos, Diego Hoyos y Víctor Alba.

La elección del contenido que inaugura el nuevo espacio expositivo tiene mucho, por tanto, de declaración de intenciones. «Siempre nos quedará la pintura lo es. Es una declaración de la intención del Casyc UP de convertirse en referente del arte joven, en sede de la creación fresca en Cantabria».

Representa, además, una declaración de principios con un fin muy claro: «queremos apoyar a los artistas que tienen más frente a ellos que tras de ellos, ser la casa de quienes no tienen aún tantos avales en su trayectoria como talento y energía».

'Siempre nos quedará la pintura', que se inaugura hoy en el nuevo espacio santanderino del complejo cultural de Tantín, se plantea además y, por encima de todo, «una declaración de amor a un género que no necesita apoyo para sobrevivir pero sí espacios en los que hacerlo. Una reivindicación de una manifestación artística que no precisa reivindicarse pero sí exhibir de vez en cuando un poderío creativo que cuando se muestra de la mano de jóvenes creadores, nos convence que el lienzo es inmortal».

Esta docena de jóvenes creadores hacen suyo con la muestra el nuevo espacio expositivo de Casyc UP. Como en otras citas recientes del programa expositivo de la Caja, con similares objetivos, está comisariada por el también artista Manuel Fernández Saro y es un homenaje a la pintura.

Esta propuesta reivindicativa, que se extenderá hasta el mes de julio, tarjeta de presentación plástica de uno de los espacios funcionales y polivalentes, aglutina diversas miradas que revelan un recorrido «representativo de su capacidad de interpretar la realidad, de propiciar ámbitos de innovación a los que la sociedad no debería mostrarse ajena».

Este proyecto plural, con doce artistas jóvenes, de trayectoria consolidada, a los que se suma el citado comisariado de Fernández Saro y el diseño gráfico de Carmen Quijano, configura y refleja la esencia de lo que pretende ser el Casyc UP, «un espacio de producción creativa, de interacción de lenguajes y de convivencia de propuestas». Caja Cantabria considera que son plenamente conscientes de que la Cultura, «en sus diferentes expresiones, es un elemento indispensable en la estructura social, tanto por lo que encarna como expresión de las capacidades del ser humano, como por el tejido productivo que genera. La cultura, y en este caso su faceta plástica, constituye un patrimonio social que resulta necesario apoyar y proteger». Pero también subraya que este apoyo debe materializarse, «en la medida de nuestras posibilidades con los más cercanos, con aquellos que interactuamos continuamente como constitutivos del mismo tejido social».

Su planteamiento, se apunta desde la entidad, es «la creatividad que se genera en Cantabria, sin miedo a caer en un reduccionismo endogámico». 'Siempre nos quedará la pintura' es «además y por encima de todo una declaración de amor a un género que no necesita apoyo para sobrevivir, pero que por unas u otras razones, parece haber quedado postergado en el Arte más actual». Los doce creadores que vienen construyendo una inquieta labor creativa, paralela en su desarrollo al de numerosos espacios que han descentralizado la cultura en la región y que se ocupan con mayor atención de los nuevos valores, aceptaron aportar un preludio especial a esta exposición: conformar un mosaico con sus autorretratos. Cada artista ha reinterpretado el concepto y el recurso manido de integrar su imagen en el hecho pictórico. Cada creador deja rúbrica de su estilo, de su huella y su relación con el arte y su proceso de producción. A su vez, hay un distanciamiento irónico respecto a etiquetas, compartimentos estancos y análisis agoreros sobre la muerte de la pintura. El propio catálogo propone un diálogo desmitificador entre el Fernández Saro artista y el comisario que, no obstante, lo integran reflexiones reveladoras sobre la creatividad, la función del artista o el sentido de la pintura. Las citas de más de 130 artistas, apócrifas quizás en algunos casos o erróneamente atribuidas a determinadas voces, apoyan esa irónica visión colectiva de la pintura y el artista ante el futuro. Los autorretratos, como las citas, deben entenderse en el contexto en que se generaron.

Y sin embargo, la propuesta pictórica inaugura un espacio con carácter renovador, como contenedor de información y manifestaciones culturales de última hornada.