Vivir del cuento es posible

Considerado un género menor, el relato vive en España uno de sus mejores momentos: aumentan los lectores, la oferta de autores y los premios

EDUARDO LAPORTE
Autores durante la presentación de 'Pequeñas resistencias 5'. ::
                             DANIEL MORDZINSKI/
Autores durante la presentación de 'Pequeñas resistencias 5'. :: DANIEL MORDZINSKI

Marcos Giralt Torrente se alzó, el pasado 31 de marzo, con el II Premio de Narrativa Breve Ribera del Duero. Dotado con 50.000 euros, es el más cuantioso de las letras españolas y está llamado a convertirse en el referente del género. En su discurso de agradecimiento, el recién galardonado reconoció que el cuento era un género «acostumbrado al maltrato» y que con premios como el que recibía se generaban las condiciones para consagrar a futuras reencarnaciones de Borges, Cortázar o Chéjov. El propio Raymond Carver, referencia del relato realista norteamericano, gozó de una beca de 35.000 euros anuales durante cinco años consecutivos, para dedicarse a tiempo completo a la literatura. El apoyo es importante.

¿A qué se refería el nieto de Gonzalo Torrente Ballester con lo de género maltratado? «Maltratado por los grandes editores, que salvo excepciones, prefieren abstenerse de publicarlos; maltratado por los lectores, que los leen poco, y maltratado por la prensa que no les dedica la misma atención que a la novela». Un panorama sombrío que empieza a oler a pasado, como demuestra la creación de este premio. De entrega bianual, el primero en resultar galardonado, en 2009, fue el cuentista vitoriano Javier Sáez de Ibarra, con su 'Mirar al agua. Cuentos plásticos', una obra compleja y ambiciosa sobre la relación entre literatura y arte contemporáneo.

«Con sólo una edición, el premio ya está considerado el más importante en cuanto a relato inédito», asegura Juan Casamayor, responsable editorial de Páginas de Espuma, que hace gala, desde hace años, de ser capaz de «vivir del cuento» con toda dignidad. Este sello es el promotor, junto con el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera de Duero, de este certamen.

Se crea así un galardón de referencia que sobresale entre todos aquellos premios búfalo, como los llamaba Roberto Bolaño, de poca entidad, pero que contribuyen a la supervivencia económica del autor precario. Como la ingente cantidad de premios locales, regionales, ecologistas, solidarios, a los que rindió un cómico homenaje Fernando Iwasaki en 'España, aparta de mí estos premios'.

A este impulso del relato, se unen proyectos como 'Chéjov comentado', que supone una vuelta de tuerca a las antologías tradicionales que, por otra parte, siguen editándose a buen ritmo. Del autor ruso, la editorial Nevski Prospects (Colección Perspectivas) publicó en otoño una recopilación de cuentos que incluía una selección de relatos y las aportaciones de 16 cuentistas de referencia y expertos en el escritor de Taganrog. Nombres como Jon Bilbao, Matías Candeira o Eloy Tizón figuran en una lista confeccionada por el editor y prologuista Sergi Bellver, que recuerda que en la nómina del libro aparecen «muchos de los mejores escritores de relatos del presente, pero también traductores, eslavistas e incluso un poeta». Un acercamiento distinto al autor de 'Tío Vania', que escapa de una perspectiva convencional para «convocar una particular experiencia de lectura». El propio título da una idea de que son relatos más comentados, que abordados desde una sesuda óptica academicista. El antólogo se alegra de que muchos lectores jóvenes se estén acercando a la obra de un clásico como Chéjov gracias a esta recopilación. «Sólo por eso ya habrá valido la pena el esfuerzo».

El bilbaíno Juan Carlos Márquez, que ha publicado libros como 'Llenad la Tierra' (Menoscuarto, 2010) y quedó finalista en la primera edición del premio Ribera de Duero, considera que el relato vive un momento excepcional, «con un número de autores mayor que nunca». Y cita como muestra dos antologías significativas, 'Siglo XXI', de Menoscuarto, y 'Pequeñas Resistencias 5', de Páginas de Espuma, en las que aparecen cincuenta autores que hay que tener en cuenta. Por cuestiones de espacio, muchos se quedaron fuera, sin olvidar tampoco a los que escriben en otras lenguas oficiales distintas al castellano.

Además de esta emergencia de escritores de relato, se da una similar actividad en las editoriales, que hoy no temen dedicarse en exclusiva al relato o concederles un espacio mayor que antes, lo que se traduce también en un aumento de lectores. «El relato ha salido de la extravagancia y se aproxima a la normalidad», asegura Márquez, que próximamente publicará, en cambio, una novela. Se titula 'Tangram' y, a ritmo de 'thriller', narra la historia de una obesa mórbida que mantiene cautivos a dos estudiantes en el sótano de un palacete de Getxo.

De un modo similar opina Marcos Giralt Torrente, cuya última obra larga, 'Tiempo de vida', gozó de buenas críticas. «No cabe duda de que, gracias a un grupo de editoriales independientes, que han descubierto un filón en lo que otras más grandes despreciaban, los escritores cada vez tenemos más la sensación de que no es imposible publicar cuentos», dice.

Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, no se atreve a hablar de 'boom', pero sí reconoce un crecimiento sostenido del cuento, que está creando una base de autores firmes que en cambio sí que pasan por un «momento creativo excelente». Se refiere a autores nacidos a partir de los años sesenta que se han sabido separar del 'boom latinoamericano'. Han buscado sus propias voces, pero recuperando la tradición de nombres como Medardo Fraile, autor de la década de los cincuenta al que se ubica en la órbita de Ignacio Aldecoa. También siguen la estela de José María Merino, Luis Mateo Díez o Cristina Fernández Cubas.

Orgullosos

Un punto que destaca Casamayor es que esta hornada de autores jóvenes y no tan jóvenes no reniegan de su condición de cuentistas sino que se sienten «orgullosos» de serlo. El editor de Páginas de Espuma cita tres nombres como figuras a las que seguir en el universo del cuento. Uno, Hipólito G. Navarro, publica en su editorial y su 'El pez volador' ha concitado muy buenas críticas. El segundo, Eloy Tizón, es profesor en la escuela madrileña Hotel Kafka y autor habitual de Anagrama. El tercero que destaca Casamayor es Andrés Neuman, conocido por obras de 'largo aliento' como 'El viajero del siglo', pero que ha hecho una importante contribución a la buena salud actual del género corto. Como creador, pero también como director de la colección, antes citada, 'Pequeñas Resistencias 5'.

Otro nombre que comienza a hacer ruido es el de Matías Candeira, presente en la selección de 'Chéjov comentado' y que, pese a su juventud (nació en 1984) está demostrando maneras. Se estrenó en 2009 con 'La soledad de los ventrílocuos' y acaba de publicar 'Antes de las jirafas', un conjunto de relatos que huye de lo solemne. José Luis Pereira, responsable de la librería madrileña Tres Rosas Amarillas, la única de España dedicada en exclusiva al cuento, reconoce su talento.

Los nombres son muchos más: Jon Bilbao, Carlos Castán, Esther García Llovet o Víctor García Antón, Patricio Pron, Norberto Luis Romero, Sergi Pàmies, venerado por Enrique Vila-Matas, y todos los que vendrán.