De gran lago a pequeña laguna

Foto: P. Álvarez/
Foto: P. Álvarez

Un estudio señala que una fisura en el terreno provocó la desaparición del Ándara, una de las grandes bolsas de agua de Picos de Europa

PEDRO ÁLVAREZTAMA.

El lago de Ándara, que fue hasta el siglo pasado el de mayor superficie de Cantabria, podría volver a tener el aspecto que tuvo en el Macizo Oriental del Parque Nacional de Picos de Europa, si se logra encontrar la fisura que produjo su descenso de nivel, hasta llegar al estado actual de laguna en que se encuentra.

Esa es una de las conclusiones a que se ha llegado en el estudio realizado por el departamento de Geología de la Universidad de Oviedo, dos de cuyos profesores, Pedro Farias y Jorge Gallastegui, presentaron ayer en el Centro de Visitantes del Parque Nacional de Picos de Europa, de Sotama, las conclusiones del trabajo que han realizado. Al acto asistió numeroso público, principalmente, responsables y trabajadores del parque, entre los que se encontraban los codirectores Antonio Lucio, Rodrigo Suárez y Esperanza Martínez. Asistió también el alcalde de Cillorigo, Jesús Cuevas.

Pedro Farias, explicó con detalle el trabajo realizado el pasado año sobre la actual laguna de Ándara, «cuyo lago tenía 325 por 75 metros, una superficie estimada de 19.000 metros cuadrados y una profundidad en su cota máxima de 12 metros, siendo uno de los tres lagos de Picos de Europa, junto a Enol y La Ercina».

El lago de Ándara se ubicaba sobre sustrato de pizarra, un material impermeable. A la hora de realizar el estudio se planteó el objetivo de identificar las potenciales pérdida de agua que provocaron su desaparición a principios del siglo XX y su transformación en laguna, así como estudiar las causas de las fugas de agua, y especialmente, su relación con las labores mineras desarrolladas en el entorno del lago.

Farias, realizó un estudio geológico, «donde se distinguen cuatro tipos de formaciones rocosas», y también se hizo un estudio hidrológico superfIcial. «Realizamos tres mediciones de la actual laguna el 23 de junio, el 29 de julio, y el 2 de septiembre, después de un verano muy seco». Por su parte, Jorge Gallastegui, explicó el estudio geofísico realizado, que se basó en «aplicar el método de tomografía eléctrica, para poder detectar fluidos de agua en el subsuelo y cavidades, midiendo la resistividad del terreno a la transmisión de corriente eléctrica». Después de los estudios realizados, los investigadores tienen claro que el descenso del nivel del agua del lago de Ándara se debió a una fuga de agua, que estaba en relación con las explotaciones mineras que se llevaron a cabo en la zona.

Se inicia ahora un periodo en el que habrá que continuar investigando para ver la posibilidad de localizar el punto donde se infiltra el agua, para lo que habría que intentar descender por uno de los antiguos filones mineros abiertos y llegar hasta un nivel por debajo de la actual laguna para poder localizar la fisura. A partir de ese momento podría realizarse un estudio para ver la viabilidad y el coste económico que supondría su taponamiento.

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