Un épico Rayo supera la eliminatoria

El gol de Pablo en el minuto 94 dio la vuelta al marcador y permitió a los blanquiazules disputar la prórroga El equipo santanderino llegó a la tanda de penaltis, en la que Sergio fue decisivo

A. SANZSANTANDER.
El rayista Nenu busca el remate de cabeza ante la mirada de su compañero Chili y de Salas. ::
                             ROBERTO RUIZ/
El rayista Nenu busca el remate de cabeza ante la mirada de su compañero Chili y de Salas. :: ROBERTO RUIZ

Algún aficionado que abandonó cabizbajo el campo poco antes del final, convencido de que el Rayo había quedado eliminado, se perdió un final para el recuerdo. Y es que el equipo de Santander marcó el segundo tanto en el minuto 94, lo que le permitió disputar la prórroga y más tarde eliminar a la Cultural de Durango en la tanda de penaltis.

El Rayo Cantabria, que necesitaba remontar la desventaja del partido de ida, consiguió muy al final su objetivo, tras pasar casi inadvertido durante la primera mitad y para colmo ponerse por detrás en el marcador a falta de veinte minutos para el final. Muy flojo el equipo local en los primeros cuarenta y cinco minutos. Muy atrás, presionados en su propio campo por los vizcaínos, y lentos e imprecisos en sus desplazamientos de balón. Sí hubo alguna ocasión de gol en la primera parte, pero el desacierto de los delanteros y algunas intervenciones de mérito de los guardametas impidieron que se inaugurase el marcador. A destacar, por parte de los jugadores de la Cultural Durango, un lanzamiento a puerta de Martínez que rebotó en el palo, otro de Ander tras un pase de Mikel y un fuerte disparo del propio Mikel que salió fuera al límite del descanso.

Los del Rayo, más apagados, apenas crearon situaciones de peligro, salvo un gol anulado por fuera de juego. Le costó mucho trabajo al equipo cántabro entrar en juego, y sus jugadores se empeñaron una y otra vez en calcar las mismas jugadas sin obtener éxito alguno.

Delirio en San Román

Mejor fútbol se pudo ver en la segunda mitad, con un juego más directo, menos nervios y ocasiones más claras. La primera fue para los visitantes, con una jugada de Ibon que solventó muy bien Sergio. La Cultural de Durango dispuso de varias ocasiones más, fruto de su dominio sobre el césped y del acierto en los cambios. Con un Rayo perdido, parecía que el gol de los vascos iba a caer de un momento a otro, lo que al final sucedió. Un centro desde la derecha fue rematado por Martínez y Sergio no pudo evitar que se colase en su portería. El tanto parecía la sentencia de muerte para los locales, que apenas reaccionaron tras el gol, como si les faltase energía a unos futbolistas faltos de competitividad.

El gol dejaba un panorama muy oscuro para los locales. No obstante, cuando apenas nadie esperaba nada de ellos, volvieron al partido. Sin nada que perder, con la fe del carbonero, se volcaron febrilmente en ataque y Salas, con un remate de cabeza consiguió el empate.

Ya en tiempo añadido, Pablo hizo el segundo en medio de la algarabía general. Los de Durango, en un exceso de confianza, habían dejado escapar un partido que tenían en sus manos. El resto, treinta minutos de intrascendente prórroga y los nervios en la tanda de penaltis, en la que Sergio, con dos grandes paradas, se puso el disfraz de héroe blanquiazul. Ahora, a por el siguiente nivel.

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