El Noja, condenado a la repesca

Foto: Roberto Ruiz/
Foto: Roberto Ruiz

El conjunto cántabro pierde su primera oportunidad de ascender a Segunda B ante el Andorra | Los verdiblancos pudieron remontar la eliminatoria en la primera media hora pero a sus arietes se les negó el gol

SERGIO HERRERONOJA.

«Para pasar la eliminatoria ante el Andorra, tenemos que enchufarla», dijo Francisco Salvador Ela 'Chupe', en la previa de la eliminatoria en la que su equipo, el Noja, podía convertirse en conjunto de Segunda División B. Pero ayer a los jugadores verdiblancos se les apagó la luz más allá de la línea de tres cuartos. Sobre todo en la primera media hora. Y su rival -durante muchos años conocido como Endesa Andorra-, lúcido y con las ideas claras desde el principio, volvió a tirar de su hombre clave, Drulic, para encender las sirenas que anunciaban que había un nuevo equipo en la categoría superior. Los forasteros administraron a la perfección el 1-0 de la ida. Al final, tras el pitido del árbitro, un centenar de aficionados turolenses brincaban sobre el césped con sus futbolistas. Fue una buena oportunidad para que el conjunto cántabro volviese a Segunda B, para acompañar a la Gimnástica. Como cuando en la 2001-2002 el equipo de La Caseta logró el billete a la categoría superior tras vencer al Sestao River. En aquella ocasión, los jugadores se ducharon en la fuente del pueblo. Ayer, con la cabeza baja, se retiraban a la penumbra del vestuario. Con las ocasiones de gol marradas a cuestas. Algún aficionado cántabro se marchó apesadumbrado. «Siempre nos pasa lo mismo», comentaba una mujer. Y su afirmación está perfectamente cimentada. Son nueve partidos consecutivos los que lleva el Noja sin ganar en fases de ascenso. Desde el 25 de mayo de 2008, frente al Sporting B. Aquel día el marcador mostró un 3-1 a favor. Y esa ventaja se despilfarró en la vuelta, en Gijón. Izarra, Teruel, Haro y Andorra. Empates y derrotas, pero ninguna alegría.

Pinchar en hueso

Chupe, el futbolista que tenía la receta para ascender, vio el partido desde el banquillo. Guillermo Fernández, el míster, no tiró de tridente para buscar la remontada. Aún así, el Noja rasgó la defensa del Andorra, pero pinchó, una y otra vez, en hueso durante los primeros 34 minutos. El equipo local dispuso de ocasiones para haber sacado adelante el emparejamiento, pero no encontró los agujeros del enchufe. Mientras tanto, los andorranos, en cuanto era menester, mandaban la pelota lejos de los dominios de Félix. El meta se empleó a fondo cuando tuvo trabajo y desbarató un buen disparo de falta de Quino. Abajo, de esos que duelen tanto a los porteros. El rechace lo recogió Camino, que envió el balón a la cepa del poste. El juego turolense se limitaba al trabajo en la medular de un inmenso Mustapha. Aquí y allí. Cortando y manejando.

Sobre el césped, un futbolista serbio que hace no tanto jugaba en La Romareda. Desde la grada, alguien le tildó de viejo. De «acabado» a sus 34 años. Tres goles logró en Primera División. Al Noja, en el minuto 35, ya le había marcado el segundo de su cuenta particular en la eliminatoria.

La victoria quedaba a merced de la heroica. De una remontada épica. Tres goles, nada menos. Los negros nubarrones que se posaron sobre 'La Caseta' hacían juego con el futuro del equipo local en esta eliminatoria frente al Andorra.

El tridente

En el minuto 43, Chupe empezó a correr la banda. El tridente era la última opción. Infalible o no, no quedaba otra. El ecuatoguineano suplió a Alexander en el descanso. El Noja volvió a arremeter contra la meta que defendía Félix. Con más mordiente, pero con menos tiempo. La línea y la pelota estaban más cerca del arco aragonés, pero la zaga se mantuvo firme, imperturbable.

Sólo Camino encontró la senda del gol. En dos ocasiones. Pero únicamente una subió al marcador. Tras una falta lateral, el centro desembocó en rechaces e imprecisiones y el delantero nojeño dio algo de luz a la tarde. En una jugada calcada, el ariete hizo diana. Sin embargo, en la banda, el asistente izó la bandera. Fuera de juego y protestas en la banda. Más por impotencia que por convicción.

El golpe del tridente sonó, de nuevo, a metal. Al del larguero que contuvo el último estertor del Noja. Por aquel entonces, y cuando el cronómetro del árbitro ya había contado más de 90 minutos, los futbolistas y personal técnico del banquillo turolense estaba en pie. Casi dentro del campo. Los andorranos le hicieron una petición a su presidente: «Si ganamos, nos quedamos una noche más en Noja para celebrar el ascenso». Viviendo la fiesta que el conjunto local se quedó sin disfrutar. El campo fue invadido por el centenar de seguidores aragoneses que llegaron hasta Cantabria. «Somos pequeños de extensión pero grandes con el balón», rezaba una pancarta. Ayer tuvieron más luz y más cable para llegar hasta el enchufe. Al Noja se le fundieron los plomos.

 

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