El nuevo presidente del Parlamento aboga por la transparencia y la austeridad

Ruth Beitia (PP), Luis Carlos Albalá (PP), José Antonio Cagigas (PP), Francisco Javier López Marcano (PRC) y Dolores Gorostiaga (PSOE) forman la Mesa del Parlamento. ::                             JAVIER COTERA/
Ruth Beitia (PP), Luis Carlos Albalá (PP), José Antonio Cagigas (PP), Francisco Javier López Marcano (PRC) y Dolores Gorostiaga (PSOE) forman la Mesa del Parlamento. :: JAVIER COTERA

José Antonio Cagigas marca en su discurso el inicio del cambio en Cantabria, en una sesión constitutiva donde la gran novedad fue la presencia de Ruth Beitia en la Mesa

IRMA CUESTASANTANDER.

Lo primero que han hecho los populares al estrenar la VIII legislatura es anunciar que las cosas, a partir de ahora, serán diferentes. «Conocer implica que los 39 diputados de esta Cámara deben disponer de la misma información. No pueden existir auditorías, documentos o datos relevantes que conozcan unos y otros no. No cabe el diálogo sin transparencia», dijo el popular José Antonio Cagigas, nuevo presidente del Parlamento de Cantabria, nada más tomar posesión del cargo en la sesión constitutiva de la Cámara legislativa, que estuvo marcada por la presencia de los indignados ante las puertas del hemiciclo.

Fue un discurso que Cagigas aprovechó para marcar el inicio del cambio que se ha producido en Cantabria tras los resultados de las elecciones del 22 de mayo. Una declaración de intenciones y un tirón de orejas para el Gobierno saliente, al que los populares se cansaron de acusar de ocultar información. El presidente llamó a los miembros del nuevo Parlamento a cambiar la «pésima idea» que los ciudadanos tienen de la clase política (según el último sondeo del CIS es el tercer problema del país) siendo «efectivos, austeros y cercanos». «No podemos ser un problema para los ciudadanos, es imprescindible fomentar valores de austeridad, cercanía y, sobre todo, de transparencia y diálogo», dijo, para asegurar después que los 39 nuevos diputados, que hacían sólo unos minutos habían jurado (o prometido, según los casos) su cargo ante la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía, debían aspirar a conseguir que los cántabros se convenzan de que es en esa Cámara donde se debate y trabaja por resolver los problemas de todos.

Un discurso con una importante carga política, que no gustó demasiado a los socialistas (acusaron a Cagigas de ceñirse al programa electoral de su partido), y que no olvidó analizar la situación económica que atenaza al país. Para el ya presidente del Parlamento es imposible encontrar soluciones mágicas y «sólo con reformas en la buena dirección, la economía progresará, se consolidará y mejorará el Estado Social de Derecho, y con ello se fortalecerá la convivencia».

Agradecimientos

Como no podía ser de otra forma, Cagigas tuvo palabras de agradecimiento para su partido, que ha confiado en él la misión para la que el profesor de matemáticas ha comprometido su «máximo esfuerzo personal».

Ignacio Diego, presidente del PP y futuro jefe del Ejecutivo cántabro, fue el primero en felicitarlo cuando Julio Bartolomé, el mayor de todos los diputados y a quien por tanto correspondió presidir el proceso de formación de la nueva Cámara, anunció que las veinte papeletas con su nombre le convertían en presidente del Parlamento. Luego, él anunció su empeño, no sólo en aportar el máximo esfuerzo personal, defender la transparencia y primar el diálogo y el consenso, sino en ganarse el respeto y aprecio profesional de todos, de los 39.

Nueva Mesa

Cagigas estaba sentado en el sillón reservado para los presidentes, en lo alto del hemiciclo, cuando lanzó su mensaje. Le acompañaban ya quienes compondrán la Mesa del Parlamento durante la incipiente octava legislatura. A su izquierda Dolores Gorostiaga (PSOE), que gracias al Partido Regionalista (que como había adelantado cedió uno de sus puestos en la Mesa) acababa de ser elegida secretaria segunda. También Francisco Javier López Marcano, vicepresidente segundo y uno de los hombres con los que más confrontación ha escenificado Cagigas durante la ya pasada legislatura. A su derecha Ruth Beitia, la atleta de élite que salta al ruedo político por primera vez investida ya como secretaria primera, y Luis Carlos Albalá, un hombre de la casa que desde ayer es vicepresidente primero de la Cámara legislativa.

A todos ellos Cagigas les dio la enhorabuena y fue el primero en levantarse y saludar a cada uno de los miembros de la Mesa, que persuadidos de que eso era lo correcto se sumaron a la ronda de felicitaciones. Por lo demás, Cagigas puso sobre la mesa la entrega y el celo, con el que dijo haber trabajado en política desde sus primeros días, como garantía futura de que ese será su objetivo; también destacó el hecho de que los cántabros decidieran otorgar el pasado 22 de mayo su confianza en el Partido Popular en forma de mayoría absoluta. Un resultado electoral que no sólo ha traído como novedad un cambio de gobierno, sino la primera mayoría absoluta de la historia. «En esta ocasión sin precedentes han sido los cántabros los que han elegido a su presidente», dijo un Cagigas que no podía ocultar sentirse orgulloso de los suyos.

El presidente del Parlamento invitó a la oposición a hacer su trabajo, a sumarse a la nueva mayoría en su empeño en hacer a la Cámara «el lugar de las argumentaciones, del debate transparente y constructivo» y un ejemplo de transparencia. «Por todo ello, señoras y señores, les propongo que todos juntos defendamos la política, que impulsemos la confianza en los políticos, el buen gobierno, la austeridad, la transparencia, el valor del esfuerzo individual, la honradez y la humildad», dijo cerrando el acto quien desde ayer es presidente del Parlamento sustituyendo al socialista Miguel Ángel Palacio, el primero también en aplaudir a su relevo como gesto de bienvenida.

El presidente de Parlamento es el más alto responsable y representante de la primera institución de la región. Sobre él cae el peso de la dirección de la Cámara. Una responsabilidad que José Antonio Cagigas dijo recibir como un honor. Constituido el Parlamento, inaugurada la VIII Legislatura, tocaba seguir los trámites que marcan la Ley y el protocolo. A estas horas ya se ha dado cuenta a su Majestad el Rey, a las Cortes Generales, al presidente del Gobierno de la nación y al presidente en funciones de la Comunidad (él fue testigo directo), de lo ocurrido ayer en el hospital de San Rafael.

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