La ancestral tradición se moderniza

De los zahoríes que detectan manantiales subterráneos a los radiestesistas, convencidos de que todos los cuerpos emiten radiaciones, algunas perjudiciales para la salud. En la pasada centuria, franceses y alemanes lograron importantes avances respecto a la influencia que ejercen los campos electromagnéticos en los seres vivos. Los abates Bouly y Bayard acuñaron el término de radiestesia. Después, el doctor Peyré sospechó que existía una relación entre la radiación y distintos tipos de cáncer. Sin embargo, fue el alemán Ernest Hartmann el gran emprendedor de las investigaciones sobre las redes de energía dispersas en el planeta y las influencias del subsuelo en los humanos. En 1935 llegó a la conclusión de que la salud física y mental de una persona depende del lugar en el que vive, duerme y trabaja. Ahora los radiestesistas hasta pueden diagnosticar enfermedades.

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