Mantener la presión «política y militar» sobre Gadafi

M. BALÍNMADRID.

Hasta que Muamar Gadafi no abandone el poder la «presión política y militar» debe mantenerse intacta. Hillary Clinton y Trinidad Jiménez apostaron ayer por continuar con la misión de la OTAN en Libia hasta que se cumplan los objetivos, que no son otros que derrocar al coronel y proteger a los ciudadanos de la amenaza y la violencia militar que emplea su presidente.

Clinton dio las gracias a Jiménez por la tarea que está realizando el medio millar de efectivos que España aporta a la misión, así como los medios aéreos y navales que contribuyen al control del espacio aéreo y al embargo de armas.

La jefa de la diplomacia estadounidense evitó referirse a uno de los asuntos más espinosos que se trató en la última cumbre de la OTAN, celebrada el 8 de junio en Bruselas. En esta cita el secretario de Defensa, Robert Gates, se quejó de que países como España, Turquía u Holanda no participaran en acciones aéreas ofensivas como hacían Estados Unidos, Reino Unido o Francia. «Como aliados en la OTAN siempre estamos evaluando cómo usar mejor los recursos», se limitó a responder Clinton.

Afganistán, donde ambos países anunciaron la salida definitiva de sus tropas en 2014, también marcó la agenda. Clinton expresó su «pésame» por los muertos y heridos en los dos últimos atentados contra las tropas españoles en la provincia de Badghis y destacó el «valor y la destreza» de los soldados y su labor humanitaria, como la construcción de un centro de salud materna y un pediátrico.

Por último, Jiménez descartó que el anuncio con antelación del calendario de salida hubiera podido animar a la insurgencia a perpetrar nuevos atentados contra la coalición internacional. «Los plazos de salida son orientativos, los objetivos no. Y eso depende de que concluya la trasferencia de la autoridad a los afganos», afirmó.

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