Revilla prepara el «asalto» a Madrid

Miguel Ángel Revilla arengó a los suyos en El Astillero, bastión del PP, donde la familia regionalista celebró su XVIII Fiesta Anual. ::                             JAVIER COTERA/
Miguel Ángel Revilla arengó a los suyos en El Astillero, bastión del PP, donde la familia regionalista celebró su XVIII Fiesta Anual. :: JAVIER COTERA

El PRC quiere 'café para todos', el desarrollo de las infraestructuras, leyes contra la corrupción política y defensa de la unidad de España. El líder regionalista desvela en la fiesta anual del partido el programa que defenderá en el Congreso

CONSUELO DE LA PEÑASANTANDER.

«A Madrid, a Madrid», arengó el líder regionalista Miguel Ángel Revilla a los 5.000 simpatizantes, mil menos que el año anterior, que asistieron ayer a la fiesta anual del PRC, celebrada en El Astillero, bastión de sus adversarios políticos, los 'populares' y localidad donde tiene su residencia.

A Revilla no parece haberle hecho mella haber sido desalojado del Gobierno tras 16 años en el poder. Más animoso y fajador que nunca, quiere que el PRC sea «la voz de Cantabria en Madrid», y trabaja ya en el «asalto» a la capital, porque allí es donde «se cuece el bacalao». Y lo hará para defender un programa basado en cuatro puntos, que desveló a los suyos: 'café para todos', desarrollo de las infraestructuras puestas en marcha, leyes más duras contra la corrupción política y defensa a ultranza de la unidad de España.

El PRC se aplica para presentar candidaturas al Congreso y al Senado en las próximas elecciones generales en varias provincias y no sólo en Cantabria. Lo hará bajo sus propias siglas o en alianza con otras fuerzas que compartan su ideario, pero «sin perder la identidad». Posible compañero de viaje sería el Partido Riojano, presente en la fiesta. Su objetivo es que el PRC tenga grupo propio en las Cortes Generales junto a otros aliados. «Entonces sí que sería poner el ramo en el carro», enfatizó invocando la vieja tradición rural de colocar un manojo de flores en los aperos cuando se terminan las tareas del campo. Será el momento en que Revilla deje la política activa, porque no tendrá ya «ningún cargo de conciencia en despedirme de todos». Lo que no reveló es si encabezará la candidatura al Congreso.

En un discurso de algo más de una hora y bajo un sol de justicia, arropado por diputados y alcaldes, el secretario general del PRC enmarcó el desembarco regionalista en Madrid en una nueva etapa, la cuarta, de un partido de 35 años de historia, que se creó en 1976, para permanecer después en la oposición (1983-1995) y luego en el Gobierno (1995-2011). El PRC cierra ahora la cuadratura de ese círculo abriéndose paso hacia Madrid. «Ya está bien de que sólo se hable allí de Cataluña, Euskadi o Canarias», exclamó ante los suyos, porque los cinco diputados y los dos senadores por Cantabria están «mudos».

Y tan decidido lo tiene, no en vano fue un acuerdo tomado en el Congreso Regional celebrado el pasado mes de diciembre, que ya ha hecho el programa. Sostiene Revilla que los regionalistas no van a ir al Congreso «en plan pedigüeño», como vascos y catalanes, que cada vez que hay que aprobar un presupuesto «ponen sus votos a cambio de millones de euros», sino para reclamar «café para todos, carreteras y trenes para todos y privilegios para nadie», una reflexión que fue muy aplaudida por los asistentes. Y también para denunciar la «corrupción política de España» y reivindicar una ley para que al político que «se le trabe metiendo la mano» en el cajón tenga una condena «infinitamente mayor que aquel que robe para comer».

El líder regionalista va a proponer que al político que robe «se le empapele de por vida, al mismo nivel que al traficante de drogas o al violador». En este contexto lanzó un guiño a los indignados del movimiento del 15-M, que «ven que la política está entrando en una degradación increíble».

La cuarta pata del programa regionalista se completa con la defensa de la «unidad de España», porque por encima de todo «nos consideramos españoles. ¡Ya está bien de referendos y separatismos! Hay que aplicar la ley», enfatizó. Dice Revilla que en el Congreso hace falta una persona que defienda esa unidad, al tiempo que reclamó terminar con «esa imagen patética» que supuso la retirada por Bildu de la foto del Rey en el Ayuntamiento de San Sebastián.

Ni derrota ni retirada

Aunque desalojado del Gobierno regional, Revilla no quiere oír hablar de derrota, y menos de retirada. En un acto de sinceridad hacia la militancia reconoció que la noche del 22-M, tras conocer la mayoría absoluta del PP, pensó tirar la toalla. Pero fue un «pensamiento fugaz que duró muy poco», porque no hubiera sido «leal» a los «100.000 votantes que han confiado en el PRC», a pesar de la «terrible» campaña de «acoso y derribo» que sufrió durante la campaña electoral. Revilla recordó que en las elecciones el PRC obtuvo «el mayor nivel de votos de la historia de Cantabria», con más del «30% del total, tiene doce diputados y es el segundo partido de la región». Solamente su salud le hubiera alejado del ruedo político tras las elecciones, pero «ahora estoy mejor que nunca». Por eso pidió a sus seguidores que no le pregunten más «cómo está», porque a sus 68 años se siente con fuerzas para seguir liderando el partido y conducirlo hasta el Congreso, su próximo reto.

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