Liébana pide medidas para evitar que las cabras provoquen desprendimientos en el Desfiladero

Vista panorámica del Desfiladero de la Hermida. ::                             J. L. RAMOS/
Vista panorámica del Desfiladero de la Hermida. :: J. L. RAMOS

Los alcaldes de la zona exigen a los propietarios que controlen su ganado y solicitan a las autoridades que actúen para impedir «una situación de riesgo»

PEDRO ALVAREZ

Los constantes desprendimientos que se vienen produciendo en el Desfiladero de la Hermida a consecuencia de la presencia incontrolada de ganado caprino en la montaña, con el consiguiente peligro que esto supone para el tráfico rodado de un lugar tan transitado (especialmente en la época veraniega), han llevado a los ayuntamientos de la Mancomunidad de Servicios de Liébana y Peñarrubia a exigir a las autoridades «que tomen las medidas oportunas para que desaparezcan dichas prácticas».

En un escrito que firman los alcaldes de Potes, Cabezón de Liébana, Pesaguero, Camaleño y Cillorigo de Liébana, la Mancomunidad asegura que en los últimos meses «se viene observando una mayor presencia de cabras a lo largo del trazado del Desfiladero de la Hermida que están provocando movimientos de piedras sobre la calzada con el consecuente peligro para los vehículos y personas que circulan por allí».

Desprendimientos como el que hace sólo unos días afectó a un taxi cuya pasajera, una turista inglesa, resultó herida leve en un muslo al romper una piedra una de las ventanillas posteriores del vehículo e impactar sobre ella.

La Mancomunidad, que ha remitido su comunicado a la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad, a la Guardia Civil, a la Delegación del Gobierno y al Ministerio de Fomento, recuerda que esta carretera entraña ya la suficiente peligrosidad como para que los riesgos en ella «se vean incrementados por una serie de conductas indeseables que llevan a algunos ganaderos del lugar a permitir que sus cabras pasten en esta zona».

Una práctica que está prohibida, pues, como se recordará, con fecha de 16 de junio de 1997 se publicó en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC) un edicto de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca por el que se obligaba a todos los propietarios de ganado caprino incontrolado que pastaba en el tramo de la N-621 que discurre por el Desfiladero de la Hermida a retirarlo de esos lugares en el plazo improrrogable de 10 días autorizando a la Guardería de Montes a abatir dicho ganado si algún ganadero contravenía la Ley.

Si bien durante todos estos años la normativa se ha venido cumpliendo, las quejas al respecto de la presencia de cabras en las zonas altas del Desfiladero de la Hermida se han acentuado de tal modo que la Mancomunidad ha decidido tomar cartas en el asunto y extender una protesta de la que las autoridades ya se han hecho eco.

Sacrificios

Al menos la Delegación del Gobierno, que ayer recibió la denuncia y se puso a trabajar inmediatamente a través de la Guardia Civil. No así la Consejería de Desarrollo Rural, donde a última hora de la mañana no había conocimiento de la existencia de esa mancomunada queja. «En cualquier caso -dicen fuentes autorizadas de este departamento- cuando se reciba ese documento se abrirá una investigación para tratar de identificar al propietario». Si aparece «se informará a Fomento para que obre en consecuencia». Y si no, «se informará a la Guardería de Montes para que proceda a la búsqueda, localización y sacrificio de los animales».

Una decisión lamentable pero «necesaria» con la que se pretende evitar una desgracia personal en un tramo de carretera especialmente transitado en verano, cuando la afluencia de los turistas a la comarca es masiva.

«Dejadez» de los ganaderos

Así lo entiende, por ejemplo, el alcalde de Potes, Javier Gómez, quien ayer explicó que la carta remitida a las autoridades es una iniciativa «respaldada por todos los regidores de Liébana».

Gómez reprocha «la dejadez» de algunos propietarios de ganado menudo de la comarca lebaniega, que «están permitiendo que sus cabras pasten libremente por encima de la carretera», así como «la desidia» de la Administración, que «no está haciendo lo que debería por impedir esta práctica ilegal».

Gómez confía en que a esa queja se sume la de todos, para que, «además de conseguir que se prohiba la presencia de ganado incontrolado se logre, también, que se acondicione definitivamente la N-621, porque Liébana se merece unas comunicaciones dignas y, sin duda, la carretera que atraviesa el Desfiladero de la Hermida es una deuda histórica que tiene el Gobierno Central con nuestra comarca».

Los guardas, «atentos»

En la misma línea, el alcalde de Cillorigo de Liébana, Jesús María Cuevas, recuerda que la presencia del ganado menudo en los tramos del Desfiladero que afectan directamente a la carretera está regulada mediante una Orden de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca «que se ha venido cumpliendo muy bien» hasta que los ganaderos «se han relajado». Según dice, «deben controlar mejor sus rebaños y comprobar con más frecuencia dónde están, y la guardería debe de estar atenta para evitar que las cabras pasen a zonas de riesgo por encima de la N-621».

Cuevas también incide en que «no haya mallas suficientes para cubrir todas las zonas de riesgo», a pesar de que este tipo de protecciones se han venido colocando en diferentes lugares y de que cumplen «una eficaz labor».

Como Gómez, el alcalde de Cillorigo también reivindica mejoras que sirvan para potenciar la oferta del municipio en todas sus vertientes, y no sólo en la más turística. «Liébana no puede 'despegar' si no se arregla la carretera N-621 al paso por el Desfiladero de la Hermida. Es una obra prioritaria a nivel nacional. Hace unos años se arregló la carretera de Panes a Arenas de Cabrales, similar a la nuestra, y ahora es una maravilla circular por ella. Está claro que soluciones existen. Hace falta acometerlas».