El libro electrónico no engancha

Aunque en EE UU se ha vendido cerca de un millón de copias, en España el 'nuevo' formato no termina de cuajar entre la población Los libreros creen que los contenidos son escasos y demasiado caros

SUSANA GARCÍAMADRID.
Varios usuarios se interesan por libros electrónicos durante una feria. ::
                             MAIKA SALGUERO/
Varios usuarios se interesan por libros electrónicos durante una feria. :: MAIKA SALGUERO

El famoso libro electrónico no está cuajando en el mercado español. Lo que parecía hace unos meses el mejor regalo de Navidad se ha convertido en una opción residual. Solo el 6,8% de la población lee libros en formato digital. Y son los ordenadores los más usados para ello: suponen el 68,9% de los dispositivos donde se leen los libros del futuro, frente al 24,2% que se leyeron en los eReaders, aparatos propiamente creados para la lectura digital.

Aunque en el año 2008 se vendieron en nuestro país cerca de 8.000 lectores, esta cifra queda muy lejos del medio millón vendido en Estados Unidos. «La explosión llegará cuando el producto sea bueno, porque todavía no lo es. Hay pocos contenidos», comenta Javier Cámara, miembro de la Junta Directiva de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal) y propietario de la librería Cámara de Bilbao.

Y es que en 2009 la venta de títulos digitales solo fue del 1,6% respecto al total de libros vendidos, aunque en 2010 la demanda aumentó hasta el 3,2%, según un estudio de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Ese año, el número de títulos disponibles alcanzó los 11.748. El portal de venta de libros Amazon anunció hace unos meses que ya vendía más ejemplares en versión digital que en papel.

La sociedad se niega a ver este cambio digital por «tratarse de un medio impersonal, la gente prefiere tocar los libros que lee, y más si se trata de un libro especial», afirma Lorenzo Silva. El escritor madrileño publicó 21 libros en formato digital en febrero de este mismo año. Otro de los motivos de la desconexión con la gente es el precio.

Los dispositivos, cuyos precios se mueven entre los 100 y los 500 euros, no cuentan con contenidos baratos. Pero Silva sacó a la venta un pack de seis por solo 15 euros. Y tiene otros que rondan entre los cuatro y los seis euros, algo anormal. Por ejemplo, la última novela de Ken Follet, 'La caída de los gigantes', salió a la venta hace unos meses con un precio de 24 euros en papel. En algunas tiendas lo vendían en versión electrónica a 17 euros. Una diferencia mínima que algunas fuentes relacionan con el IVA, ya que en estos es del 18%, mientras que en la versión en papel solo es del 4%. Silva cree que esto es «desorbitado» y ve muy difícil que cambie al tratarse de una directiva europea.

Silva insiste en que la opción más viable es que los escritores bajen el precio de sus libros electrónicos. «Se sorprenderían de las ventas», asegura el escritor de la saga de los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. Así le ha pasado a él con 'El ángel oculto', su libro digital más vendido. Lo curioso de todo esto es que hace 12 años, cuando salió a la venta en papel, no obtuvo la recaudación que esperaba.

Por otro lado, los consumidores creen que lo digital es el futuro por su comodidad, ya que se pueden llevar cientos y cientos de libros en un solo soporte, sin pesos adicionales. No parece una locura que los libreros estén en contra de este formato, aunque Cámara admite que «al principio veíamos al libro electrónico como un enemigo», pero «no se le pueden poner puertas al campo. Fuimos los primeros en llevar a la mayor feria de libros de España, Liber, uno electrónico», añade.

Piratería

La revolución del libro ha causado que el delito de la piratería sea uno de los grandes problemas a los que se enfrenta su crecimiento y difusión. En 2009 las editoriales dejaron de ingresar 150 millones de euros por culpa de este delito, al constituir la cifra de los libros pirateados un 19,7%. En el segundo semestre del 2010 este porcentaje aumentó hasta llegar al 43,5%, estimándose el valor en 581,1 millones, según el Observatorio de Piratería y hábitos de consumo de libros digitales.

Se trata de un acto imparable al no poder controlar acciones como fotocopiar un libro y difundirlo a través de la web. Como dice Silva, estos dos medios, tanto el convencional como el digital, están conviviendo actualmente. Pero es cuestión de tiempo que la sociedad se acostumbre al avance tecnológico que está arrasando desde hace más de una década.