«Las transferencias educativas han traído muchos beneficios a España»

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, defiende la posibilidad de crear un MIR para maestros y profesores

PABLO SÁNCHEZSANTANDER.
Federico Gutiérrez-Solana, Ángel Gabilondo y Salvador Ordóñez, ayer en La Magdalena. ::                             CELEDONIO/
Federico Gutiérrez-Solana, Ángel Gabilondo y Salvador Ordóñez, ayer en La Magdalena. :: CELEDONIO

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, afirmó ayer en La Magdalena que el proceso de transferencias educativas a las Comunidades Autónomas «ha tenido muchos beneficios, ya que la inversión en educación ha aumentado de 18.000 a 54.000 millones de euros». Además, subrayó que esta fórmula de gestión garantiza una mayor proximidad con el ciudadano. «Las competencias autonómicas no pueden depender de la cosecha, que si va bien nos la quedamos y si va mal la devolvemos», manifestó.

Gabilondo respondía así a la reciente propuesta de algunos presidentes de comunidades autónomas gobernadas por el PP, como el de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, que se están planteando devolver las competencias en Sanidad y Educación a la Administración central. El ministro aseguró creer «no en el Estado y las autonomías, sino en el Estado de las autonomías. Las competencias ya están en el Estado cuando se gestionan por las Comunidades Autónomas». Quiso recalcar que la estructura de distribución de estas competencias, conminada por Mariano Rajoy durante su etapa de ministro, «ha sido en líneas generales beneficiosa para el país y seguirá siéndolo».

En cuanto a la posibilidad de que se establezca un examen al estilo del concurso-oposición para especialistas médicos, conocido como el MIR, para los docentes, el ministro afirmó que se está trabajando en la elaboración de un decreto de acceso que busque encontrar a los mejores maestros y profesores. «Hay buenos profesores en España. No debe inquietarse nadie», declaró. «Pero en el momento en el que estamos, es lo que nuestro país necesita». Según explicó, su ministerio respetará la igualdad de oportunidades para el acceso a la docencia, a través de un sistema de examen equilibrado en el que el conocimiento de las materias y el hábito profesional tengan su peso. «Queremos darle una dimensión práctica a la formación, porque ser profesor es también una experiencia y queremos que se evalúe».

Su equipo lo está estudiando en la actualidad y, además, existe una propuesta del candidato del PSOE para las elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, en la dirección de «darle una forma similar a lo que podría ser un MIR», afirmó Gabilondo. El ministro espera que a finales del mes de septiembre pueda aprobarse este proyecto.

Gabilondo inauguró el curso 'La participación estudiantil en el horizonte 2020: bases para el cambio universitario', donde, desde ayer y hasta el viernes se analizar tres ejes básicos que definen una nueva agenda de políticas universitaria para esta nueva década: la participación de los estudiantes en el gobierno y la gestión universitaria, la formación centrada en el estudiante y la dimensión social de la educación universitaria.

En un acto en el que participaron el rector de la UIMP, Salvador Ordóñez; el rector de la Universidad de Cantabria y presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Federico Gutiérrez- Solana; el presidente del Gobierno de Cantabria, Ignacio Diego; la secretaria general de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de las Universidades Públicas (CREUP), María José Romero y el director del curso, José Luis Parejo, el ministro defendió la idea de la participación estudiantil en la toma de decisiones de la universidad. Así, habló de que «La participación es idea de comunidad, de formar parte de algo y corresponsabilizarse».

También llamó a convertir el Estatuto del Estudiante y el Consejo Estatal de Estudiantes en un «instrumento creativo y transformador de la universidad»; y a colaborar en uno de los retos más inmediatos, el cambio del régimen disciplinario y sancionador de las universidades, un modelo «antediluviano».

En su intervención, aseguró que «no habrá salida para la crisis si no se sustenta en la educación» y habló de que la miseria en el mundo se combate con cultura y educación y ésta «no puede ser una mercancía». Finalizó su discurso afirmando que «La tarea de la educación no es crear empleados dóciles, sino ciudadanos activos, que participen en las decisiones públicas».