El tenista Andrés Gimeno confiesa su precaria situación económica

Andrés Gimeno, de 74 años y campeón de Roland Garros en 1972, ha pedido ayuda económica para «pagar la luz». ::
                             VICENS GIMENEZ/
Andrés Gimeno, de 74 años y campeón de Roland Garros en 1972, ha pedido ayuda económica para «pagar la luz». :: VICENS GIMENEZ

Andrés Gimeno es el enésimo español en ponerle cara a la crisis, con el morbo añadido de que en su día lo tuvo todo: fama, reconocimiento, dinero... Fue uno de nuestros mejores tenistas, el más veterano que nunca haya ganado Roland Garros, en 1972, con 34 años. Le dieron 700.000 pesetas de las de entonces, aunque tras pasar por Hacienda le quedó medio millón. Para los que no le reconozcan de foto, quizá lo hagan como la voz que durante dos décadas retransmitió los partidos de tenis para TVE, aconsejando a Moyá con su serio acento catalán: «No, Carlos, ahora el revés no». Hace unos días, a sus 74 años, aparecía en un periódico de Barcelona asegurando que no puede ni pagar la luz. Sin llegar a casos tan extremos como el de otros triunfadores que devinieron en perdedores (Poli Díaz, Amparo Muñoz, Nadiuska o el propio Perico Fernández, con el que comparte esta página), este hombre ha tenido que reconocer públicamente su situación y pedir ayuda a sus colegas de profesión. Todo el tenis español se va a volcar en un homenaje en el que participarán desde Nadal, Ferrer o Verdasco hasta Costa, Emilio Sánchez, Corretja, Berasategui, pasando por Santana y Orantes.

-¿Puede decirse que se hizo usted rico con el tenis?

-Pues no. Vivía bien, y de profesional te podías comprar una casa. Vivir sin apuros, pero no mucho más, era un trabajo como otro cualquiera, pero tenía que dar más vueltas que un ventilador para poder ganar el pan.

-¿Cuándo tuvo el primer indicio de que las cosas no iban bien?

-Hace tres años empezaron a no funcionar. Cada día bajaban más las acciones que tenía y era muy difícil mantener el ritmo que yo había llevado hasta entonces. La crisis se estaba comiendo parte de mi patrimonio.

-Fundó nada más retirarse, en 1973, un club de tenis en Castelldefels que lleva su nombre.

-Sí, pero era junto a otros socios y el banco. Tenía acciones y las vendí bastante bien al año siguiente.

-Y luego trabajó de entrenador y en TVE durante dos décadas.

-Sí, con compañeros como Matías Prats, Miguel Vila... Aquello se acabó en 2003, cuando cumplí 65, pues dijeron que tenían que buscar gente nueva. Llegaron jugadores recién salidos del circuito que sabían cosas más íntimas que yo de los deportistas. Fue un cambio normal y corriente. Hombre, me dio pena después de 20 años.

-¿Le quedó algo de todo aquello?

-Tengo mi jubilación, porque estuve pagando cada mes la Seguridad Social y estoy cobrando del Estado.

-¿Qué inversiones realizó?

-Primero me compré una casa muy grande, luego la vendí hace muchos años y compré otra más pequeña que también vendimos bien. El problema fue que la tercera, una más pequeña, no nos gustaba nada y la tuvimos que malvender a precio de costo. Fue el año pasado, se me escapó un dineral enorme, y luego me vine a vivir de alquiler a Sant Cugat del Vallés, porque lo que me gusta es jugar al golf, y aquí tengo eso. Estoy feliz y tranquilo con mi mujer y mi hijo pequeño, y con vicisitudes como todo el mundo por la crisis.

-Y las acciones. ¿Quizás arriesgó usted demasiado, quizás ha tenido parte de culpa?

-Pues no, porque siempre compraba sobre seguro, con la edad que tengo no me podría permitir el lujo de especular. Compraba cosas muy seguras, pero con la crisis la seguridad se fue al carajo. No es que hiciera malas inversiones, sino que las que hice, que eran buenísimas, se han ido al traste.

-El inicio de la caída coincidió con una terrible desgracia, la muerte de su hija, Cristina.

-Sí, tenía 40 años y se la llevó en dos meses un cáncer fulminante. Fue tremendo perder a nuestra única hija, pero eso no tuvo nada que ver con la situación actual.

-¿Cómo vivían usted y su mujer antes y cómo viven ahora?

-Pues antes vivías de una manera y ahora estás de otra y hay que acostumbrarse. No es que lo estemos pasando horrorosamente mal, estamos más en casa, vemos más la tele, leemos. Antes nos gustaba salir una vez a la semana a cenar y ya no lo hacemos y en vez de tomarnos el aperitivo fuera, nos lo tomamos en casa charlando. Así se ahorra dinero.

-¿Pero ha llegado al extremo de no tener para pagar la luz?

-Hay meses que he ido un poco corto, y en vez de pagar el 31 pues he pagado el 1 o el 2, cosas que hemos hecho todos. Estoy al día y no debo nada, pero a veces he renqueado bastante, como todo el mundo. Lo único que quiero es no tener agobios. La crisis no perdona a nadie.

-¿Y el golf que tanto le gusta?

-De momento lo voy aguantando, no sé hasta cuándo, aunque es lo único que me queda, pero ya voy poco.

-¿Pero cómo estando tan mal, se puede permitir el golf, que parece que exige cierto dinero?

-hEs que hace 60 años que soy socio de ese club y como veterano tengo una cuota muy baja. Sigo aguantando como puedo.

Le ha llegado al corazón

-Cuando sus amigos se enteraron de su situación surgió la idea del homenaje.

-Todos se han volcado en ayudarme. Es un orgullo y un honor que ellos, con la agenda abarrotada, hayan sacado un día para esto. Me ha llegado al corazón.

-¿Qué les diría a todos los que no tienen un pasado glorioso ni homenajes a los que aferrarse y que están sufriendo la crisis?

-Pues que se estrechen el cinturón, que gasten lo menos posible y que traten de vivir lo más dignamente, porque la crisis pasará. Siempre hay momentos malos y siempre puedes salir, como yo, que ahora voy a salir del túnel.

-¿Cómo cree que el país puede salir de esta crisis?

-Yo me saldría del euro y volvería a la peseta. Así España volvería a ser como antes, empezaríamos a exportar y a vender apartamentos como churros. Yo si fuera jefe del Gobierno no me lo pensaría dos veces: saldría del euro.

-¿Cómo afronta las elecciones?

-Creo que un cambio siempre es bueno y los que van a entrar lo harán con ilusión y ganas de ayudar al país, pero con el euro no hay nada que hacer. Mira los ingleses, lo inteligentes que son, siguen con su libra y están en la comunidad europea.

-El día 22 comienza su resurgir con el homenaje (10 euros la entrada). Primero un desayuno con los compañeros donde contarán anécdotas y después... ¿se vestirá de corto?

-Sí, me han pedido que salga y tire cuatro pelotas con Rafa Nadal. Le diré que pegue flojito, porque si no, me romperá el brazo, ja ja.

-Y estarán todos allí para ayudarle. Hasta Manolo Santana, la otra parte del dúo que formaban ustedes en los 70.

-Sí, un dúo, ja ja. Allí estará. No hemos perdido el contacto.

-Echando la vista atrás, más le valdría haber entrado en el mundillo de la jet, como Santana...

-Él se ha movido por unos derroteros, y yo por otros, yo estaba siempre en la pista y dando clases y Manolo también, pero él ha vivido otro mundo y se ha sabido mover muy bien en el mundo de las revistas. Era su vida y como él estaba en Madrid y en Marbella, siempre estaba con la jet set.

-¿Y a usted, le hubiera gustado?

-Soy muy tranquilo, de estar en casa con mi familia, y eso de salir en revistas no me va.

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