El Consorcio se reúne dos años y medio después y encarga un anteproyecto sobre el futuro MAS

El organismo, paralizado desde 2009, acordó ayer también pedir informes jurídicos para estudiar «si es posible rediseñar» el Museo de Cantabria

GUILLERMO BALBONASANTANDER.
Edificio de la antigua imprenta J. Martínez, en la calle Cisneros, que fue adquirido en 2008 con el fin de albergar la ampliación del Museo de Bellas Artes, hoy MAS. ::
                             CELEDONIO/
Edificio de la antigua imprenta J. Martínez, en la calle Cisneros, que fue adquirido en 2008 con el fin de albergar la ampliación del Museo de Bellas Artes, hoy MAS. :: CELEDONIO

La carencia de museos, cuando no la demora de los proyectos es una de las grandes asignaturas pendientes de la cultura en Santander. Se demostró a la hora de competir con otras ciudades en la candidatura por la capitalidad europea 2016 y queda en evidencia cada vez que asoma el recurrente argumento de las infraestructuras culturales.

El Consorcio de Museos, que hasta ahora solo había mantenido dos reuniones durante su existencia, era el motor destinado a darle la vuelta a una inercia negativa que había dejado en el camino proyectos posibles como un posible museo de arte contemporáneo, la ampliación del antiguo Museo de Bellas Artes, hoy MAS, y el vapuleado y postergado Museo de Cantabria en Las Llamas. Ayer, casi sin ruido mediático, el Consorcio mantenía una reunión dos años y medio después -la última cita está fechada en abril de 2009.

En la agenda del día los citados proyectos estancados y la necesidad de abordar una revisión de los pasos dados hasta el momento. En perspectiva, muchos plazos por cumplir y un objetivo claro y decidido: emprender el camino definitivo que desemboque en la realización de ambas actuaciones. Gobierno regional y Ayuntamiento de Santander, pilares del Consorcio, acordaban para ello en su reunión matinal «encargar un anteproyecto» para la ampliación del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander (MAS), y solicitar «informes jurídicos» para estudiar si es posible rediseñar el Museo de Cantabria, previsto en Las Llamas.

Las desavenencias políticas entre el anterior Ejecutivo y la administración municipal impidieron cualquier acuerdo y el parón del Consorcio fue una constante. El alcalde de Santander, Iñigo de la Serna, subrayó recientemente que el Consorcio no se convocaba«porque el señor Revilla (el expresidente regional) no quería reunirlo». Gobierno regional y Ayuntamiento, ahora en sintonía política, anunciaban ya este verano la «coincidencia plena» a la hora de retomar el Museo de Cantabria, una vez que cambió su ubicación (al final de la vaguada), y se cambiaron sus dimensiones y contenidos, pues originalmente (2002) iba a albergar tanto el Museo de Historia y Prehistoria como el de Arte.

Sobre la ampliación del Museo de Bellas Artes (el anterior Gobierno compró un solar anexo, la imprenta Martínez, pero no llegó a ejecutar el proyecto), el Consorcio abría tras la reunión de ayer lo que parece ser un nuevo camino: encargar un anteproyecto para la ampliación al comprobarse que solo existía «un estudio básico» del área de actuación.

El presidente de Cantabria, Ignacio Diego, y el alcalde de Santander, De la Serna, participaron en la primera reunión del Consorcio de esta legislatura, a la que también asistieron el consejero de Cultura, Miguel Ángel Serna; el director general de Cultura, Joaquín Solanas; y el concejal de Cultura, César Torrellas. De ella surgieron dos decisiones según la comunicación institucional: «avanzar en el proyecto de ampliación» del MAS y pedir informes jurídicos que «aclaren si es posible» encargar a Tuñón y Mansilla (arquitectos del proyecto elegido en su día) el rediseño del Museo de Prehistoria, Arqueología e Historia.

Los gestores actuales acusaron ayer al anterior Gobierno regional de «no avanzar en las cuestiones que le correspondían». El Ayuntamiento de Santander cumplió sus dos compromisos, según se apuntó ayer, que fueron «la cesión de los terrenos para la nueva ubicación del Museo de Cantabria y la redacción del proyecto museográfico de la ampliación del MAS».

El anterior Gobierno regional, de acuerdo con lo subrayado tras la reunión, «no redactó el anteproyecto de ampliación del MAS, tal como se decidió, sino que lo único que dejó hecho fue un estudio previo, con fecha de diciembre de 2009, para la unión de la nave de 'Imprentas Martínez' con el edificio de la biblioteca».

El Gobierno regional, en consecuencia, anunció su intención de encargar un anteproyecto de todo el espacio del Museo y un proyecto del área que ocupa la nave de 'Imprentas Martínez', como una primera fase del total de la actuación. Recientemente, el Gobierno de Cantabria aceptaba la donación, a favor de la Comunidad Autónoma, de un inmueble situado en la Calle Gravina (entre el museo y la biblioteca) número 4, ofrecida por el Estado, y con destino a servicios culturales autonómicos. Este espacio abre mayores posibilidades al proyecto de ampliación del museo.

Cuatro fases

Ayer se acordaba establecer cuatro fases de actuación que permitirían ir transformando, «de manera progresiva y manteniendo en todo el proceso los usos actuales», todo el conjunto de edificios y espacios en un museo con exposición permanente y espacios expositivos temporales.

Los trabajos afectarían también a la biblioteca municipal, que se trasladaría a las dependencias del antiguo archivo regional, liberadas tras su instalación en la actual Biblioteca de Cantabria, en Castilla-Hermida. «La biblioteca mantendrá su superficie actual, pero contará con unas instalaciones más modernas y funcionales».

Replanteamiento

En el caso del Museo destinado a Las Llamas, el Consorcio en 2009 decidió facultar al gerente y al secretario para pedir los dictámenes, consultorías y demás estudios e informes que permitieran el rediseño del proyecto y su adecuación a las nuevas necesidades, tras determinarse el citado cambio de ubicación y pasar a situarse en unos nuevos terrenos.

El gerente del Consorcio procedió así a elaborar un informe que establece que se trataría de un nuevo proyecto, y no un modificado del anterior, por lo que no se podría adjudicar directamente a la UTE Tuñón y Mansilla.

Ayer, dado que se trataba de un informe elaborado por una sola persona, se decidió «pedir informes a los servicios jurídicos del Gobierno de Cantabria para que aclaren si es posible o no encargar la modificación del proyecto a Tuñón y Mansilla, y qué pasos hay que seguir para la redacción del nuevo proyecto».

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