¿Parlas la lingua cántabra?

El Centro Social Itaca de Torrelavega acoge, a partir de mañana, el ‘VII Curso de Cántabro’ organizado por ‘Acurrie Pola Lingua’

PABLO SÁNCHEZSANTANDER.

Al inglés, al alemán y al francés les ha salido un inesperado competidor a orillas del Besaya. El Centro Social Itaca de Torrelavega se llenará, a partir de mañana sábado, día 29 de octubre, de cuadernos, bolígrafos y ganas de aprender, en su condición de improvisada academia de idiomas. Durante los próximos meses, este local albergará el 'VII Curso de Cántabro', donde un único profesor, Miguel Cobo, enseñará los rudimentos de esta lengua a cualquiera que esté interesado en conocerla. Esta vez no se trata de los terroríficos 'phrasal verbs' del idioma de Shakespeare, ni de las complicadas declinaciones germanas. Ahora toca estudiar el 'cántabru'. El tradicional 'Do you speak english?' será sustituido por el '¿Parlas la lingua cántabra?'.

La asociación 'Acurrie Pola Lingua' -organizadora de la iniciativa- tiene clara su intención. Quiere vestir las paredes del local de cierto empaque y sus miembros pretenden estructurar el aprendizaje del 'cantabru' en seis años, al más puro estilo de la Escuela Oficial de Idiomas. El pasado mes de junio concluyó el primer ciclo de seis cursos -y, con él, el primer recorrido que puso en marcha el grupo- y, a partir de ahora, encaran con ilusión el segundo. Según la demanda y los conocimientos previos de los que goce el alumnado, podría habilitarse algún día más para dividir a éste por niveles. El ciclo anterior lo completaron 20 alumnos, que recibieron, al finalizar, un diploma, así como varios libros sobre la «realidad cántabra».

Por supuesto, en las clases no se podrá hacer uso de libros de texto o de instrumentos audiovisuales. La no oficialidad de esta lengua dificulta su difusión. Esta realidad es bien conocida en la asociación. Por ello, el profesor deberá hacer uso de su imaginación y creatividad para afrontar un plan formativo que aborda las normas ortográficas, la teórica sociolingüística de la región y ejercicios tanto escritos como orales.

Uno de los responsables de la organización, Antonio Castillo, explica el empeño por su apuesta docente: «Se trata de crear una base teórica para enseñar esta lengua, como se hace con cualquier otra», afirma. «Es un gran trabajo porque, hasta ahora, no se había hecho el esfuerzo».

Y es que, desde su asociación, están decepcionados por la falta de interés que muestran las instituciones de la región hacia esta lengua. «Tristemente -opina Castillo- no hay nada de apoyo. Otras comunidades autónomas poco sospechosas, como Castilla y León, mantienen referencias en sus estatutos a la necesaria protección de lenguas minoritarias, como el leonés».

Herencia oral

El nombre de 'Acurrie Pola Lingua' tiene una contundente traducción al castellano: 'Academia Popular de la Lengua Cántabra'. Esta asociación haría, pues, las veces, nada más y nada menos, de una oficiosa academia de la lengua, reflejo de las que existen en otras comunidades de España, como el País Vasco, y de las que Cantabria adolece. «Sería una labor previa para su creación», admite Castillo.

Desde la asociación se echa mano a argumentos proteccionistas para justificar este ciclo de cursos. Para ello, se cita al historiador Ramón Menéndez Pidal, quien, en sus escritos, menciona al 'diasistema de la lengua astur leonesa', al que estaría vinculado el idioma cántabro.

«La Unesco ha realizado un informe según el cual este diasistema está en peligro de desaparecer -asegura Castillo- y ha animado a las instituciones a protegerlo porque es una pena que toda esta herencia oral se pierda».

«Tesoro cultural»

Los docentes y alumnos participan de este tipo de iniciativas «por convencimiento propio», señala el representante de 'Acurrie Pola Lingua'. Buscan conocer en profundidad lo que ellos consideran como un «tesoro cultural»; aquellos giros lingüísticos que escuchaban de labios de sus padres, tíos y abuelos, y que pretenden rescatar del olvido. Para ello, presentan este ciclo de cursos a un módico precio de 10 euros al mes hasta junio de 2012. «El coste no ha subido a pesar de la crisis», bromea Castillo.

Asimismo, se felicitan por el hecho de que su iniciativa ya no sea única en Cantabria. Desde hace unos pocos años, otra asociación cultural, esta vez con sede en Santander, el Grupo Esclave -que quiere decir 'huella' en cántabro-, programa entre sus actividades el aprendizaje de esta lengua; idea que a sus colegas de Torrelavega les parece bien. Así, dicen, gente que viene de otros lugares más lejanos pueden acceder a estos estudios con mayor facilidad.

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