Del glamour del cine a las tinieblas del desamparo

Fallece a los 99 años la fotógrafa norteamericana Eve Arnold, la primera mujer de la agencia Magnum

OSKAR L. BELATEGUISANTANDER.
Marilyn Monroe en el set de 'Vidas rebeldes' (1961)./
Marilyn Monroe en el set de 'Vidas rebeldes' (1961).

Marilyn Monroe absorta, desamparada, en el desierto de Nevada durante el rodaje de la mítica 'Vidas rebeldes'. Un joven Paul Newman de 29 años asiste concentrado a una clase en el Actors Studio neoyorquino. La camiseta contrasta con el traje de sus compañeros; su carisma anticipa a una estrella. Los dos retratos pertenecen a Eve Arnold, una fotógrafa que pasaba sin inmutarse del glamour de los platós a las tinieblas de los desheredados. La primera mujer que ingresó en la agencia Magnum falleció en Londres; habría cumplido 100 años el 21 de abril. «Lo más duro en este oficio es atrapar lo mundano y tratar de mostrar lo especial que es», defendía la artista, que se enorgullecía de fotografiar «al pobre, el viejo y el desamparado».

Nacida en Filadelfia en una familia de inmigrantes rusos, Arnold fue testigo de las revueltas sociales en Estados Unidos. Era la única mujer blanca con una cámara en el gueto de Harlem. «Los demás fotógrafos me dejaban ponerme delante porque creían que yo no sabía lo que hacía». De retratar a Malcolm X pasó a viajar por China y la Unión Soviética. Descubrió a las mujeres árabes de los harenes y osó penetrar en los 'hammams' reservados a los hombres. Magnum también era un mundo de machos hasta que ingresó como socia en 1957.

Revistas como 'Life', 'Look', 'Esquire' y 'Harper's Bazaar' se disputaron la obra de una fotoperiodista que supo ganarse la confianza de las estrellas. Con ella no valían los posados promocionales. Nadie ha reflejado mejor la fragilidad de Marilyn Monroe, capturada por Arnold discutiendo con Arthur Miller o leyendo el 'Ulises' de Joyce; ni la intimidad de Liz Taylor y Richard Burton, bañados por la luz y el humo de un pub.

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