El cántabro Teixeira Vitienes no volverá a pitar al Real Madrid esta temporada

El colegiado, que ha sido sancionado de oficio por el Comité de Árbitros, fue increpado por Mourinho tras el partido ante el Barcelona

T. G-MARTÍNMADRID.
Fernando Teixeira Vitienes muestra tarjeta amarilla a Sergio Ramos durante el partido del miércoles. ::                             EFE/
Fernando Teixeira Vitienes muestra tarjeta amarilla a Sergio Ramos durante el partido del miércoles. :: EFE

El cántabro Fernando Teixeira Vitienes no volverá a arbitrar al Real Madrid en lo que queda de temporada. No ha hecho falta que el conjunto merengue haya hecho efectiva la denuncia ante el Comité Técnico de Árbitros (CTA). El organismo presidido por Sánchez Arminio se adelantó a los acontecimientos. Reunido durante la mañana de ayer para enjuiciar la labor del colegiado, el Comité ha decidido ponerle un suspenso a su actuación. Sus errores técnicos en las amonestaciones y penaltis y su falta de carisma para sacar más tarjetas han pesado en esta decisión, pero sobre todo se le critica por su carencia de personalidad ante ambos equipos. Dados sus fallos, el CTA le pone en la nevera.

Los blancos meditaron la posibilidad de denunciar el arbitraje de Teixeira. Desde el club se considera que el trencilla les escamoteó tres penaltis, uno por mano de Busquets, otro por mano de Abidal y el tercero por derribo de Puyol a Benzema, y que erró en la expulsión de Sergio Ramos.

Con el cántabro se repite un hecho que ya se dio con Clos Gómez tras su antiguo enfrentamiento con Guardiola. Teixeira continuará dirigiendo partidos esta temporada, por supuesto, pero no juzgará ningún otro encuentro del líder de la Liga. Y ha perdido muchos enteros en su deseo de convertirse en internacional. Su falta de poder frente a los futbolistas juega en su contra. En el clásico se mostró débil, superado por los acontecimientos.

Además, protagonizó un incidente con Mourinho tras el partido. Según descubrió 'El Mundo Deportivo', el entrenador portugués se dirigió a la zona del estadio azulgrana que conoce a la perfección tras su etapa culé, por la que los colegiados abandonan las instalaciones en sus vehículos. Allí esperó a que apareciesen Teixeira y sus ayudantes para señalarles como culpables de la eliminación de los suyos. «Vaya artista, como te gusta joder a los profesionales», espetó el portugués a dos metros de distancia del juez que completó una actuación desastrosa, con graves errores que afectaron a los dos equipos aunque no pocos críticos y tertulianos de la capital hablan, sin ambages, de «robo».

'Mou' fue cazado en esta actitud, más propia de Tercera Regional que de un director técnico 'top' que percibe 80 millones de euros brutos al año, después de que en la conferencia de prensa se negara a hablar del árbitro.

Cuando se le preguntó si había encontrado la fórmula anti Barça, utilizó a sus jugadores para anunciar que en el vestuario del Madrid había oído exclamar que «es imposible ganar en el Camp Nou».

Si bien el Real Madrid salió fortalecido del Camp Nou -ya que pesar de su eliminación copera, dio la sensación de poder asaltar el imperio del Barça en Liga y 'Champions'-, la figura de José Mourinho se debilitó aún más. Por tirar la eliminatoria con su ultraconservador planteamiento de la ida y reincidir en una actitud victimista tras el partido que contrastó con el orgullo exhibido en el campo por sus jugadores. 'Mou' volvió buscar coartadas extradeportivas.

Condicionado por la ida

Aunque el resultado del choque de ida condicionó la vuelta y la incógnita es saber si Mourinho aprendió la lección y saldrá al ataque en el próximo clásico, en el club blanco se cree que este partido marcó un punto de inflexión, una especie de fin de ciclo psicológico. Los jugadores se han dado cuenta de que son capaces de mirarle de frente al Barça, de discutirle la posesión de balón y de hacerle sufrir con intensidad, fuerza, valentía y agresividad. El Madrid ofreció una imagen notable en la final de Copa y en la vuelta de semifinales de 'Champions' y de la Supercopa , pero nunca con Mourinho había sido tan superior como el miércoles. Puso al Barça al borde del KO con una remontada monumental y dejó patente que con los mejores, sin ser medroso como en el Bernabéu, sí se puede. El propio Guardiola reconoció que cada vez les resulta más difícil ganar y confesó que «el Madrid es infinitamente mejor en el aspecto físico», muy difícil de frenar cuando juega con tanto futbolista ofensivo.

El vestuario se muestra orgulloso del juego y el amor propio del equipo. «Parecía que estaban un peldaño por encima pero ahora se ha igualado», insistió Casillas tras reconocer, con naturalidad, su error de animarle a Teixeira a irse «de fiesta con ellos». El Madrid sigue sin perder en los diez partidos con Özil y Kaká de titulares. Mostró fortaleza y cayó de pie, con dignidad. Fue un bloque con empaque y como señala Xabi Alonso, contradiciendo a su entrenador, evidenció que «no es imposible ganar en Barcelona».

«Psicológicamente nos hemos quitado esa ansiedad, ese miedo a perder que quizá nos ha bloqueado», celebra Arbeloa. Regresaron a los entrenamientos tristes pero a la vez contentos porque entienden que el Barça le ha visto las orejas al lobo. «Ellos saben que fuimos mejores y merecimos ganar», expone Granero, infrautilizado por Mourinho y centrocampista que mejoró las prestaciones del equipo cuando entró por un Lass al filo de la expulsión.