Ahorradores 'preferentes' con cadena perpetua

Más de 700.000 personas han quedado atrapadas en un producto comercializado como un depósito a plazo

ANA BARANDIARÁNSANTANDER.

«Recibí una indemnización de 100.000 euros. Un amigo, más bien examigo, que trabajaba en La Caixa nos recomendó el producto porque era tan seguro como un depósito a plazo, pero con la ventaja de que no tenías que preocuparte de renovarlo. Nosotros no queríamos riesgos porque lo metimos al principio en un fondo de inversión y perdimos dinero. Nos dijo que nos lo ofrecía a nosotros como trato especial, 'preferente'. Ahora quiero recuperar mi dinero porque lo necesita nuestro hijo y no puedo».

El producto al que se refiere Begoña -es un nombre falso- se denomina participaciones preferentes y tiene 'atrapados' los ahorros de 700.000 personas en toda España, según cálculos de la asociación Adicae. De ellos hay el correspondiente porcentaje de cántabros, algo que quedó patente en la reunión que una docena de afectados mantuvieron ayer, viernes, en Renedo, la mayoría de ellas personas mayores -de entre 60 y 70 años- acompañadas por sus hijos, que les ayudaban a entender lo que ocurría. Todos los asistentes tenía preferentes de La Caixa, pero no porque esta entidad sea la única implicada en este conflicto -de hecho, casi todos los bancos y cajas así como muchas empresas las han comercializado- sino porque la caja catalana tiene abierta justo ahora una oferta de canje y los ahorradores allí 'atrapados' se debaten entre aceptar lo que les dan o emprender acciones judiciales.

Y no sólo en Renedo, en Reinosa los últimos días han sido frenéticos entre los ahorradores que confiaron en La Caixa. José, que tiene empapelada su tienda de carteles de protesta, lo dice claramente. «A mi me han engañado y ellos mismos lo reconocen. Quería un sitio seguro para los ahorros, pero no una cárcel en la que me han secuestrado el dinero sin devolución posible». Y la lista de afectagdos no termina ahí. En Suances una chica ha aparcado el coche delante del banco que la vendió las preferentes... empapelaldo de carteles de protesta.

Pero es mejor empezar por el principio. Los bancos y cajas se pusieron a comercializar preferentes de forma masiva en 1999, cuando arreció la crisis de liquidez. Se estima que han vendido 26.000 millones desde ese año. El problema es que, según los afectados y las asociaciones de usuarios, se colocaron con engaño, sobre todo entre gente de avanzada edad a la que se le ofreció como un depósito seguro, sin riesgo, que daba un interés trimestral. Se obvió entonces, añaden, su carácter perpetuo, es decir, que no hay una fecha de vencimiento y, por tanto, el banco no tiene obligación de recomprarlas. «Nosotros llevamos diez años pensando que teníamos un depósito y ahora nos enteramos de que no», asegura una pareja que ha acudido con su hija a la asamblea.

Al principio funcionó. Si un cliente quería salirse, la entidad le devolvía el 100% de la inversión porque se lo 'encajaba' a otro. Hasta que la cadena se rompió. En ello tuvo mucho que ver una recomendación que hizo la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en octubre de 2010 para que las entidades abandonaran ese mercado interno, al considerarlo una mala práctica, y realizaran las operaciones en un mercado organizado. La medida podía tener su lógica pero las consecuencias no, porque los ahorradores se encontraron con que sus preferentes cotizaban muy por debajo del nominal, por lo que si querían salirse tenían que asumir abultadas pérdidas. «De hecho actualmente tienen calificación de bono 'basura'», señalan en Adicae. Algunas están a un 50% de su valor.

A ello se sumó el interés de la banca por deshacer posiciones en preferentes después de que las nuevas normas financieras de la autoridad europea del sector, la EBA, las excluyera del capital considerado de máxima categoría. Así que muchas entidades optaron por ofrecer a los clientes un canje por otro tipo de productos como los bonos convertibles en acciones, que sí les ayudan a alcanzar los ratios de capitalización exigidos. BBVA, Santander y Sabadell lanzaron sus ofertas para el intercambio en diciembre y tuvieron gran aceptación. Ahora le toca el turno a La Caixa, aunque en este caso hay más dificultades porque la caja ofrece devolver un 30% de las preferentes en bonos convertibles por acciones y el otro 70% en deuda subordinada a diez años. El plazo para aceptar vence el martes 31 de enero.

El papel de la CNMV

A juicio de Adicae, la CNMV ha actuado en connivencia con la banca al establecer un «corralito financiero». «Metió miedo a los usuarios para que aceptasen el canje que les ofrecían las entidades bajo la amenaza de perder mucho dinero si tienen que vender en el mercado secundario». El supervisor busrátil se defiende. «Nosotros hemos estado controlando las preferentes desde 2009 con distintas medidas. Lo que establecimos en 2010 es que no se podía vender a otro cliente a un valor del 100% lo que en el mercado cotizaba al 80%», responde un portavoz que insta a los usuarios a quienes se las hayan colocado como depósitos a denunciar.

Las organizaciones de defensa de los usuarios recuerdan una máxima que no conviene olvidar ante la repetición de casos similares: «El comercial de un banco no vela por nuestros intereses, sino por los de la entidad».