Una familia con mucho arte

Coinciden en la fecha de sus exposiciones, pero no en sus apuestas artísticas: el padre se define con la pintura, su descendiente prefiere la fotografía Juan Manuel Puente y su hija Maite, dos formas diferentes de entender la creación

ROSA M. RUIZSANTANDER.

No son los primeros. En Cantabria hay un buen número de padres e hijos que comparten el oficio de artistas y tampoco es novedad que sus trabajos coincidan en el tiempo en alguna de las salas expositivas. Ahora les ha tocado el turno a Juan Manuel Puente, el veterano y reputado pintor, y a su hija Maite, la fotógrafa de emergente trayectoria. Sus nombres se pueden sumar a los de Luz Alvear, hija de Gerardo Alvear; Carmen Van den Eynde, del fallecido acuarelista Alberto Van den Eynde; Sergio Sanz, hijo del matrimonio Eduardo Sanz e Isabel Villar; o Bruna Calderón, hija de Fernando Calderón. La lista podría seguir con más nombres: Gloria Pereda, hija de Gloria Torner, o Cuca Nelles, hija de Puchi Incera... Aún podrían añadirse algunos más. Pero el caso de Juan Manuel y Maite Puente difieren un poco del resto. El padre optó por la pintura y se ha convertido en un referente, no sólo por la abundancia de la obra, sino también por su compromiso con el arte en Cantabria y su trabajo de gestor cultural en Robayera. Sin embargo, Maite prefirió las cámaras a los pinceles y ha hecho de la fotografía su manera de expresarse. Sus fotos se aferran a la realidad que su padre apenas esboza en su obra, y la literatura, otra de sus pasiones, también está presente en su trabajo.

Eso sí ambos desbordan entusiasmo por lo que hacen y no hace falta más que pasarse por sus actuales exposiciones para comprobarlo.