El Gobierno regional muestra su «alivio» por la renuncia de Colegios del Mundo

Intentará mantener la financiación del Banco Europeo de Inversiones para gastarla en los «ejes estratégicos» que reactiven la economía de la región

DAVID REMARTÍNEZSANTANDER.
Reunión de antiguos alumnos de Colegios del Mundo en la Universidad Pontificia, celebrada el pasado verano. ::                             JAVIER ROSENDO/
Reunión de antiguos alumnos de Colegios del Mundo en la Universidad Pontificia, celebrada el pasado verano. :: JAVIER ROSENDO

Cada uno de los 240 alumnos, de 80 nacionalidades distintas, que iban a estudiar en el campus de Colegios del Mundo en Comillas suponía un gasto de 40.000 euros por cabeza. Es decir, unos 9,6 millones de euros cada año, para traer a Cantabria a un puñado de los estudiantes más prometedores de los cinco continentes. Ese gasto era la parte que le correspondía pagar al patronato de la Fundación Colegios del Mundo Unido (UWC). A su vez, el Gobierno de Cantabria se había comprometido a construir los múltiples edificios que iban a conformar el complejo y que requerían 58 millones de euros, abonados en diez anualidades de 5,8 millones entre 2014 y 2023. Pero la Fundación ha suspendido el campus porque, dice, no puede afrontar su parte del acuerdo. Y el Ejecutivo autonómico, aun reconociendo su «pesar», admite su «alivio» al desembarazarse de una cuantiosa inversión en tiempos de crisis. Incluso pretende convertirlo en oportunidad, y redirigir el dinero a otros objetivos. ¿A cuáles? Pues a unos «ejes estratégicos» para reanimar la economía que el presidente Ignacio Diego presentará «en cuestión de semanas».

Toda esta larga explicación anterior, cifras incluidas, la desplegó ayer Miguel Ángel Serna, aunque una de sus frases capitaneó el discurso: «No puedo ocultar que representa un alivio que no tengamos que asumir ese compromiso de 58 millones de euros». Al consejero de Educación le tocó defender la actuación del Gobierno en una de las principales aspiraciones que aguardaba la comunidad autónoma para cuando escampe la recesión. Era relevante en dinero, trascendencia internacional y por su condición académica. La habían apadrinado los Reyes de España y Emilio Botín, además de otras instituciones. Los convenios estaban sellados y las obras, adjudicadas a la Unión Temporal de Empresas (UTE) Sacyr Ascán. Pero Colegios del Mundo se ha ido al garete de la noche a la mañana.

Decisión unilateral

Serna repitió tres mensajes. Primero, que la única responsable de la suspensión es la Fundación, en absoluto el Gobierno. «Ha sido una decisión unilateral» porque no han logrado encontrar patrocinios suficientes «para asumir los gastos derivados de la gestión del colegio». Es más: «El actual Gobierno asumió un compromiso» que Miguel Ángel Revilla firmó en sus últimos días como presidente en funciones de Cantabria y, lejos de anularlo, renovó los votos: estaba dispuesto a pagar la residencia de estudiantes, las aulas, los laboratorios, las instalaciones deportivas, la piscina y el conjunto de apartamentos para los profesores. Toda su parte, refirió Serna.

Segundo: el Ejecutivo del PP había conseguido que el acuerdo mejorase la presencia cántabra (por llamarlo de alguna forma). Si inicialmente solo el 1% del alumnado iba a ser seleccionado en la región, ahora ese porcentaje ascendía al 10%. De 2 alumnos cántabros a 24, con el compromiso añadido de que el profesorado extranjero participara en actividades formativas con profesionales de aquí mientras durase su estancia.

Y tercer argumento que blandió Serna para aplaudir la actuación del Gobierno: ahora que Colegios del Mundo es agua de borrajas (agua a la que aspiran Alemania y China, dicho sea de paso), Diego tratará de mantener la financiación acordada con el Banco Europeo de Inversiones -los 58 millones-, pero para sacar adelante los referidos «ejes estratégicos», que el Partido Popular entiende más convenientes como apuesta de futuro.

¿Y no es posible que el Banco eche a su vez marcha atrás, ya que se pretende variar el destino del dinero? «No es lo habitual», respondió Serna, siempre que lo que se proyecte como alternativa responda a promociones industriales y educativas. Y precisamente los «ejes» del presidente atenderán «la industria y el turismo», según avanzó Serna sin más concreción. De las posibles inversiones educativas, mencionó «mejores instalaciones en colegios y de forma particular, la Formación Profesional en Cantabria, para que tenga mejores laboratorios e instalaciones». Nada más. El secreto, en política, suele ser proporcional al efecto que se pretende crear al desvelarlo. «Es cuestión de semanas, no de años», tranquilizó.

Consecuencias y reacciones

Quedan sin embargo otros flecos sobre los que el Gobierno debe resolver. Al estar adjudicadas ya las obras a la referida UTE, las contratistas pueden pedir indemnizaciones, según admitió Serna, y también Ignacio Diego al ser interrogado sobre el particular. Habrá que ver cómo lo negocian, y si derivan tal responsabilidad a la Fundación.

Y aparte están también las críticas políticas, para las que el consejero sí tuvo réplica inmediata: «El señor Revilla dice que le quita el sueño la suspensión. Era un proyecto para jóvenes no cántabros, con profesores no cántabros y gestión no cántabra, sino internacional. Me resulta sorprendente que no le duelan las dificultades que está pasando Cantabria por no poder mejorar el sistema educativo. Le invito a conocer los colegios e institutos de Cantabria, y sus necesidades», conminó.

El líder del Partido Regionalista regresó ayer al ataque, pues consideraba Colegios del Mundo una 'niña bonita' de su gestión. Acusó a Diego de «espantar a la gente» y «dar una imagen penosa de la región». Si él siguiera de presidente, el proyecto «estaría en plena ejecución con no menos de 400 personas trabajando en las obras». «Algún día contaré todo lo que tuve que hacer, con la ayuda de otras personas, para que el proyecto de Colegios del Mundo Unido se viniese a Cantabria», lamentó Revilla.

A la reprobación se sumó la portavoz parlamentaria del Partido Socialista, Rosa Eva Díaz Tezanos. La pérdida del campus es culpa de «la incompetencia de un presidente que está obsesionado por el pasado, y que ha perdido un tiempo maravilloso durante estos ocho meses para llevar a cabo este proyecto». ««Era un activo de futuro, y riqueza y empleo»», remachó.