El Gobierno central incluye en su Plan de Infraestructuras el AVE Santander-Bilbao

La ministra ha cifrado en 5.543 millones el dinero que debería destinarse a las dos posibles obras de ferrocarril de alta velocidad

IRMA CUESTASANTANDER.

El Gobierno de España no descarta que algún día Cantabria se suba al tren de la alta velocidad a través de una conexión con Bilbao. La ministra de Fomento, Ana Pastor, compareció hace sólo unos días en el Senado para hablar del Plan de Infraestructuras que expira en 2024, sin ofrecer más fecha que la que apunta cuán largo fía el Gobierno sus proyectos. Sin embargo, la comparecencia sirvió para desvelar que el equipo que dirige Pastor mantiene abiertas puertas que en Cantabria se daban ya por cerradas. «En Cantabria, como saben, está en estudio informativo el tramo entre Reinosa y Santander con 84,8 kilómetros -también tienen derecho a la alta velocidad en Cantabria-, y el Bilbao-Santander, que está en estudio informativo con 72 kilómetros». Fueron las palabras de la ministra desvelando que el Gobierno no descarta que finalmente sea esa la opción más rentable.

Que en el Partido Popular muchos creen que la rentabilidad de un tren de alta velocidad que una Santander con Madrid por Palencia es poca, o muy poca, y que prefieren una conexión a través de Bilbao con la meseta, y al mismo tiempo con Europa, no es ningún misterio, pero esa opción estaba casi descartada.

El 20 de abril de 2008, el entonces presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, anunció que acababa de adjudicarse a la empresa Proser el estudio informativo. A partir de ahí, las últimas noticias que se encuentran de este proyecto datan de 2009. También Revilla explicaba a finales de ese año, que él, «personalmente», al enterarse de que se abortaba el estudio informativo de todo el corredor norte, peleó hasta conseguir que el Estado desgajara el tramo Santander-Bilbao. Añadía que el estudio informativo estaba a punto de concluirse y que saldría a información publica a primeros de 2010.

Los avatares en los que desde entonces se vio envuelta la obra pública y las relaciones con el entonces ministro de Fomento -el socialista José Blanco- así como la decisión de echar el resto en la reivindicación del un AVE por Palencia, terminaron dejando en una suerte de limbo el proyecto.

Es cierto que no hace demasiados meses que el PP respaldó una iniciativa instando al Gobierno vasco a que exigiera al Ministerio de Fomento la ejecución, «sin más demora», de los estudios y proyectos que tiene pendientes en Euskadi, incluyendo que no paralizara las infraestructuras comprometidas y defendiendo los plazos y calendarios de ejecución de la Alta Velocidad entre Bilbao y Santander.

Ahora, después de meses esperando que las buenas voluntades del nuevo Gobierno se concreten en disponibilidades presupuestarias, la inclusión del proyecto del AVE Santander-Palencia y del Santander-Bilbao en el Plan 2012-2024 resucita infraestructuras que están a punto de cumplir una década de vida sin que, hasta la fecha, hayan conseguido remontar el vuelo.

En su comparecencia en el Congreso, la ministra comprometió una inversión de 3.400 millones para las obras del tren de alta velocidad en Cantabria. La semana pasada, Ana Pastor dijo en el Senado que para ejecutar la alta velocidad en esta comunidad se necesitan 5.543 millones. Todo apunta a que en esta nueva cifra se incluyen las dos opciones: a los 3.400 millones del trazado Santander-Palencia se suman 2.143 de ese segundo proyecto.

Diez años

Desde que en 2002 el entonces Gobierno de José María Aznar incluyera en sus presupuestos un millón de euros para iniciar un proceso que traería a Cantabria un tren de alta velocidad, han pasado diez años en los que los parones se han ido sucediendo uno tras otro. Cuando todo hacía pensar que el AVE, por fin, remontaría el vuelo por Palencia, José Blanco, el 13 de mayo de 2010, dos días antes del comienzo de las obras, paralizó en Monzón de Campos los trabajos bajo la coartada de la crisis económica. De nada sirvieron las exigencias del entonces Gobierno PRC-PSOE. Ahora, aunque se fíe a largo plazo, la ministra ha resucitado el debate.