Las operaciones de lipoatrofia facial por sida serán gratuitas

Santiago Echevarría, Juan Manuel del Hoyo, Carmen Martín y José Francisco Díaz. / Roberto Ruiz/
Santiago Echevarría, Juan Manuel del Hoyo, Carmen Martín y José Francisco Díaz. / Roberto Ruiz

El Servicio Cántabro de Salud se hará cargo de la eliminación de este efecto secundario que causan los fármacos que controlan la enfermedad

NIEVES BOLADOSANTANDER.

La lipoatrofia facial es uno de los principales estigmas que sufren los enfermos del sida. Los cántabros que la padezcan podrán operarse sin coste alguno a partir de abril, que será cuando la Consejería de Sanidad comenzará a derivarlos a centros especializados y acreditados de España para ser operados a cargo del Servicio Cántabro de Salud. La lipoatrofia es uno de los principales efectos secundarios generados por los tratamientos antirretrovirales contra el VIH, que son los que permiten controlar la patología y hacer que ésta se cronifique. Supone la pérdida de grasa y acumulación de la misma en determinadas partes del cuerpo y constituye el principal factor de autoexclusión de las personas seropositivas. Con esta decisión, la consejera María José Sáenz de Buruaga materializa «el cumplimiento de una promesa electoral, ya que no se trata de un anuncio, sino de un hecho».

Juan Manuel del Hoyo es un paciente con VIH que sufre lipoatrofia facial, y ha explicado que el dinero que se gastará en estas intervenciones «no es a fondo perdido, ya que revierte en la sociedad, porque una persona con VIH que se sienta feliz va a trabajar más y se va a integrar mejor en la sociedad». Pero es que, además, estas personas son excluidas del ámbito social, e incluso, familiar.

La presidenta de ACCAS (Asociación Ciudadana Cántabra Antisida), Carmen Martín, reveló ayer dos datos: que el 30% de los pacientes con VIH que tienen lipoatrofia han sido excluidos de actividad en el ámbito social y familiar, y que un 28% han decidido «no buscar trabajo o no presentarse a ninguna promoción laboral por miedo al rechazo». Por otra parte, cerca de un 40% de los pacientes «tiene dificultad media o alta para asumir el tratamiento del VHI por miedo a desarrollar la lipoatrofia, y un 19% ha pensado en abandonarlo».

El director general de Salud Pública, José Francisco Díaz, informó que entre 30 y 50 pacientes cántabros podrían necesitar este tipo de intervención.